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Mataron a una niña de 9 años y acusan a un adolescente de 15

Leonardo Scannone
El sospechoso es primo de la víctima y había dejado pocos días antes un centro de rehabilitación por el consumo de drogas; el joven, que es inimputable por su edad, habría trasladado el cuerpo en un camión
El sospechoso es primo de la víctima y había dejado pocos días antes un centro de rehabilitación por el consumo de drogas; el joven, que es inimputable por su edad, habría trasladado el cuerpo en un camión
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27 de octubre de 2018  

El crimen de Estefanía Samira Bonome, de 9 años, conmocionó a la localidad bonaerense del partido de Almirante Brown, en la zona sur del conurbano. Como ocurrió la semana pasada con Sheila, la niña también habría sufrido al menos un intento de abuso por parte de un familiar. Fue detenido el principal sospechoso: un adolescente de 15 años, primo de la víctima. La menor fue encontrada por los padres anteacnohe en un callejón a pocos metros de las vías del tren de la estación José Mármol, a doce cuadras de su vivienda. El propio acusado había dado los datos del lugar donde fue descartado el cadáver. La familia había buscado a la niña durante algunas horas antes de conocer el horror de su asesinato.

La última vez que habían visto a Estefanía estaba jugando a las escondidas con el primo. Pocas horas más tarde, la policía secuestró ropa con restos de sangre en la casa del menor. Al tratarse de un menor de 15 años, el señalado asesino es inimputable y solo podría ser retenido judicialmente en un juvenil hasta sus 18 años.

"¿Cómo le hizo eso a mi hija? Yo pido justicia por ella, por mi Estefi", dijo la madre frente a los medios antes de descompensarse por el dolor.

El foco se posó sobre el primo de la menor, dado que fue el último que estuvo con ella. La Justicia tomó contacto con él, junto a la madre de la niña y, según contaron fuentes judiciales, el testimonio no convenció al fiscal y requirió una serie de allanamientos. El primero fue en la casa donde vivía el joven, allí se encontró un jean azul, una campera inflable de color rojo que tenía rastros de sangre.

La policía después analizó las filmaciones de las cámaras de seguridad y captó al menor con esa misma vestimenta a las 21, cuando circulaba en una camioneta blanca de carga. Con ese vehículo ingresó en el callejón del pasaje San Joaquín, a pocos metros de las vías del tren, donde fue encontrado el cadáver de Estefanía.

La policía bonaerense, tras allanar la casa en la que el menor vive con uno de sus abuelos, se dirigió hacia el galpón familiar, situado en las calles Amenedo y Chayter, donde se encontró la camioneta Mercedes Benz blanca, que había sido captada por las cámaras de seguridad. Según fuentes policiales, la división científica constató que en el vehículo había manchas de sangre.

Pocas horas antes de que se develase que el menor era el principal sospechoso, los vecinos del barrio, en su mayoría integrantes de la comunidad gitana, relataron que después de, supuestamente, asesinar a la niña, el imputado se sumó a la búsqueda de la menor junto al resto de la familia. Situación que también había sucedido la semana pasada en el caso Sheila, donde la tía pasó de vocera familiar a acusada.

En el camión del abuelo del detenido se encontraron rastros de sangre
En el camión del abuelo del detenido se encontraron rastros de sangre

Según testigos, el menor habría liderado a un grupo de búsqueda, al que guiaba por los lugares erróneos hasta que señaló el callejón. Allí los padres de Estefanía encontraron el cuerpo de su hija golpeado, con tajos sobre la panza, desnuda y con una bolsa en la cabeza.

"Yo fui a reconocer el cuerpo y la vi, le rompió toda la boca y los ojos. Lo único que queremos es que la pague. Es el sobrino de mi señora, estaba mal de la cabeza, no lo podemos creer. No queremos que vuelva nunca más, queremos perpetua, queremos justicia. Mi hija tenía 9 años y no merecía esto", le dijo Pablo Bonome, el padre de Estefanía, a LA NACION.

Los vecinos y familiares de Estefanía se agruparon en la tarde de ayer en los alrededores de la casa donde vivía la víctima. Según dijeron, Estefanía estaba jugando con otros dos niños a una cuadra de su hogar, frente a la casa del primo en la calle Chayter. El sospechoso propuso jugar a las escondidas con los niños. Dijo que él se iba a esconder con Estefanía y se fueron agarrados de la mano.

"Siempre tuvo problemas él. Se había escapado de un tratamiento de rehabilitación de drogas hacía cuatro días. Siempre fue medio loco. Acá al barrio no puede volver más", contó Lucas, vecino y familiar de la víctima.

Ese barrio de José Mármol, donde vive la comunidad gitana, se conoce como La Perla. Es una zona de clase media, donde las puertas de las casas están siempre abiertas y los niños juegan en la calle, según relataron los vecinos. Todo cambió anteanoche. "Acá somos una comunidad, nunca había pasado nada de esto. Ni roban acá. El pibe este siempre parecía un poco más loco que el resto, pero nunca pensamos que podía llegar a hacer algo así", dijo Juan Carlos, familiar de la víctima y del imputado.

Sin embargo, el menor ya contaba con una denuncia por violencia en el barrio. Según una denuncia, el 18 de septiembre pasado, el imputado se acercó en bicicleta a una niña, la habría golpeado y le había robado las zapatillas. Esa menor fue trasladada al hospital por los severos golpes que recibió, según contó Gastón Salvatorri, padre de esa víctima.

"Mi hija ingresó en el hospital de Lomas de Zamora con traumatismo de cráneo. Si yo no lo frenaba a ese chico, mi hija iba a estar muerta. Ese chico no puede estar libre", dijo Salvatorri.

Los familiares y vecinos aguardaban anoche la entrega del cuerpo para despedir a Estefanía.

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