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Daniel Muñoz también operó en la sombras en una empresa argentina que blinda vehículos

Hugo Alconada Mon
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27 de octubre de 2018  • 18:10

No solo colocó decenas de millones de dólares negros en el mercado inmobiliario de Estados Unidos. Daniel Muñoz también operó en las sombras en la Argentina. Entre otras, en la empresa dedicada al blindaje de autos, "Armoring Systems SA", que ahora gana licitaciones públicas en la ciudad de Buenos Aires, según reconstruyó LA NACION en base a registros societarios, de automotores y de contrataciones, documentos privados y testimonios de fuentes al tanto de lo ocurrido durante años.

Muñoz se involucró en los negocios de "Armoring Systems" de la mano del rostro visible de esa compañía, el uruguayo Gustavo Dorf. Lo hizo, según contó entre sus allegados, porque quería "inyectar fondos", pero también por temor a padecer un secuestro, un robo u otro incidente de seguridad, como los que relató en sus cuadernos el chofer del Ministerio de Planificación Federal, Oscar Centeno .

El exsecretario privado de Néstor Kirchner se involucró en "Armoring Systems" a principios de 2010. Es decir, pocos meses después de renunciar a su cargo en Presidencia, allá por octubre de 2009, y meses antes de que falleciera su jefe, para el cual siguió trabajando como presunto "valijero" y utilizó un auto de la empresa en al menos un traslado de dinero en bolsos.

Su socio Dorf también afrontó sus turbulencias judiciales. Quedó bajo la lupa en la causa "Sueños Compartidos" y fue indagado junto a los hermanos Schoklender y Hebe de Bonafini, aunque la Cámara Federal anuló su indagatoria en agosto de 2013.

En los últimos años, además, Dorf reapareció en los medios por otro motivo. Comenzó a ganar licitaciones en la ciudad de Buenos Aires. Entre otras, en octubre de 2016, para proveer chalecos antibalas para la Policía Metropolitana por $ 86,4 millones, mientras se ganaba el mote de "compadre" del Daniel Angelici .

LA NACION intentó contactar a Dorf desde el martes, pero el empresario no devolvió los llamados. Según indicó uno de sus colaboradores, se encontraría "en el exterior". Al parecer, en Estados Unidos.En agosto de 2017, no obstante, Dorf dialogó con Perfil. Negó cualquier vínculo con el escándalo "Sueños Compartidos". Sostuvo que fue culpa de otro socio en "Armoring Systems" hasta 2007, Alejandro Gotkin -contador de Schoklender-, mientras que definió a Angelici como su "amigo" derivado del vínculo de su ex mujer con la esposa del operador judicial y presidente de Boca Juniors. "Pero desde que me divorcié nos vemos poco", aclaró.

Según reconstruyó LA NACION, el puente entre Muñoz y Dorf se concretó a través de un conocido en común que vivió o aún vive en Miami, "Máximo". Él vinculó al secretario privado de los Kirchner con el empresario que suele ufanarse de sus vínculos con varios jueces federales. Entre ellos, con Rodolfo Canicoba Corral.

Para entonces, Muñoz contaba a quien quisiera escucharlo que debía "colocar" entre 200 y 300 millones de dólares, mientras que tras la muerte de Kirchner, solía definirse como "liberado".

Aunque Muñoz no aparece dentro de "Armoring Systems" en los registros comerciales, algunas huellas de su paso por allí sí son visibles. Entre otras, porque el 24 de abril de 2010, la empresa adquirió un Volkswagen Bora, azul, patente EQL442 -según constató LA NACION en el Registro de la Propiedad Automotor-, que Muñoz usó como propio. Tanto, que el chofer Centeno lo inmortalizó en uno de sus cuadernos en la Quinta de Olivos.

"Llegó Muñoz con un Bora Azul EQL 442 y recién el licenciado [Roberto] Baratta vino a mi auto y le entregó el bolso con los 800.000 dólares. Luego salimos de la Quinta y lo llevé al licenciado Baratta a su departamento y bajó el bolso con los 300.000 dólares", relató Centeno, el 2 de junio de 2010. Es decir, 39 días después de que "Armoring Systems" inscribiera ese auto a su nombre en el Registro de la Propiedad Automotor.

Mientras tanto, el único hijo varón de Muñoz, Franco -hoy, de 35 años-, trabajó en la única concesionaria que montó "Armoring Systems", en Libertador al 1700 (Vicente López), donde llegó a contar con oficina propia.

LA NACION intentó contactar a Franco Muñoz en varios teléfonos en Buenos Aires, pero no fue posible y también en "Armoring Systems", donde indicaron que "ya no trabaja más para la empresa".

Mensualidad

En los registros comerciales, Franco Muñoz figura en dos sociedades. Una de ellas es "Cayuqueo", donde apareció como director suplente en 2009 junto a la segunda esposa de su padre, Carolina Pochetti -vicepresidenta del directorio-, y el contador histórico de la familia Kirchner, Víctor Manzanares -presidente del directorio-, quien permanece detenido.

En su indagatoria ante el juez Claudio Bonadio, Pochetti afirmó entre lágrimas que no sabía nada sobre el origen de los fondos de Muñoz, sospechado de mover más de US$ 73,6 millones a través de 12 cuentas controladas por sociedades offshore que terminaron en el HSBC Bank de Estados Unidos y se destinaron a comprar inmuebles. Desde condominios en Miami a la unidad 607 del Plaza Hotel, frente al Central Park de Manhattan. Según ella, Muñoz le decía que no preguntara demasiado y le decía que las acusaciones eran "cosas de la política para embarrar a Néstor".

Ante Bonadío y el fiscal Carlos Stornelli, la viuda de Muñoz calló sobre su interacción con Dorf. Obvió sus visitas recurrentes al empresario -una o dos veces al mes- para que le pague una "mensualidad" o "pensión" por las inversiones de su marido, fallecido en 2016.

Muñoz vivió obsesionado por su seguridad, la de su esposa y la de sus tres hijos. Tenía motivos de sobra. Una de sus hijas habría sufrido un secuestro express u otro incidente de seguridad en 2011. Y él mismo y otros "valijeros" vivieron varios intentos de robo, según otras anotaciones del chofer Oscar Centeno. Entre otros, uno en mayo de 2010 y otro en octubre de 2015.

Según detectó la justicia penal platense, una megabanda de ladrones, policías y barras que habría protegido el entonces juez César Melazo evaluó secuestrar a una de las hijas de Muñoz, porque estimaban que Pochetti, ya viuda, manejaba una fortuna en negro por la que jamás podría denunciar el secuestro. "Se calcula que acá la mujer tiene mucha plata. Mucha, mucha, pero mucha, como decirte 200 millones de pesos", estimó uno de los integrantes de la banda, según una grabación que recuperó la justicia platense. Según los investigadores, ese secuestro no habría llegado a concretarse.

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