Suscriptor digital

El Papa cerró el sínodo con un llamado a defender a la Iglesia de la persecución

El Papa junto a los obispos al cierre del sínodo
El Papa junto a los obispos al cierre del sínodo Fuente: AP
Elisabetta Piqué
(0)
27 de octubre de 2018  • 18:12

ROMA.- El Papa cerró hoy el sínodo de obispos dedicado especialmente a los jóvenes, que reunió a más de 250 obispos de todo el mundo en el Vaticano durante casi un mes, con un fuerte llamado a defender a la Iglesia de la persecución del "gran acusador", el demonio.

"A causa de nuestro pecados, el gran acusador siempre aprovecha. En este momento nos está acusando fuertemente. Y esta acusación se convierte en persecución, acusaciones continuas, para ensuciar a la Iglesia", advirtió Francisco, que distinguió a la Iglesia, que es Madre y Santa, de sus hijos, "que somos todos pecadores". "Pero la Iglesia no debe ser ensuciada. Este es el momento de defender a la Madre Iglesia, con oración y penitencia", agregó, al explicar que justamente por esto pidió especialmente a los fieles que durante el mes de octubre rezaran todos los días el rosario y una oración especial a San Miguel Arcángel, algo que pidió continuar haciendo. "Es un momento difícil porque a través de nosotros, el gran acusador quiere atacar a la Madre y a la madre no se la toca", sentenció.

Francisco aludió así al complejo momento que atraviesa su pontificado, con nuevas revelaciones en cuanto al escándalo de abusos sexuales en el clero en diversas partes del mundo e incluso ataques internos, como el de un exnuncio que lo acusó, sin pruebas, de haber encubierto a un excardenal abusador.

El Papa habló así al final de una jornada en la que los más de 260 padres sinodales que participaron del sínodo -el tercero de Francisco- votaron un documento final que reconoció que "enfrentar la cuestión de los abusos en todos sus aspectos, también con la preciosa ayuda de los jóvenes, puede ser realmente una oportunidad para una reforma de magnitud epocal" .

Tal como había hecho el documento preparatorio de la reunión de obispos -marcada por la novedad de la presencia de 36 jóvenes, que pudieron hacer oír su voz, pero no votar-, el documento final reconoció que muchos jóvenes abandonaron la Iglesia "porque no encontraron en ella santidad, sino mediocridad, presunción, división y corrupción". "Lamentablemente el mundo está indignado por los abusos de algunas personas de la Iglesia: por esto la Iglesia debe cumplir un decidido, inmediato y radical cambio de perspectiva", indicó el documento, que le dedicó 3 de sus 167 párrafos al tema de los abusos. Cada párrafo fue aprobado por una mayoría de dos tercios de los presentes.

Tal como se esperaba, en el documento final -que sólo fue difundido en italiano, algo que causó malhumor entre los padres sinodales de todos los continentes-, no hubo ningún cambio de doctrina o gran novedad. En sus 55 páginas hay un repaso de las diversas dificultades que viven los jóvenes de hoy y un llamado a escucharlos y a "caminar" junto a ellos para que haya una "fundamental renovación" en la Iglesia. Entre otros temas, se habla del lado oscuro de las redes sociales, del fenómeno de las migraciones -fruto de guerras, persecuciones políticas o religiosas, pobreza, desastres naturales y cambio climático-, del desempleo juvenil, de la importancia de la familia y de la distancia entre los jóvenes y la Iglesia.

El documento también hace referencia, pero sin definiciones novedosas, a temas delicados como la moral sexual, la homosexualidad y el rol de la mujer en la Iglesia. Fiel reflejo de la división existente entre conservadores y reformistas al respecto, el párrafo que más votos contrarios cosechó -65 non placet y 178 placet- fue el número 150, que menciona la homosexualidad y dice: "Existen cuestiones relativas al cuerpo, a la afectividad y a la sexualidad que necesitan de una más profunda elaboración antropológica, teológica y pastoral, a realizarse en las modalidades y en los niveles más convenientes. Entre estas emergen en particular las relativas a la diferencia y armonía entre identidad masculina y femenina y a las inclinaciones sexuales. A propósito, el Sínodo reitera que Dios ama a cada persona así como lo hace la Iglesia, renovando su compromiso contra cualquier discriminación y violencia sobre una base sexual".

También llamó la atención que el párrafo 55, que destaca que los jóvenes reclaman "un mayor reconocimiento y valorización de las mujeres en la sociedad y en la Iglesia" y afirma que el Sínodo recomienda en este tema "un ineludible cambio", recibiera 30 votos en contra.

Lo cierto es que en sus palabras de cierre, que improvisó, Francisco también relativizó la importancia del documento final. "El resultado del sínodo no es un documento, estamos llenos de documentos", dijo, al destacar que lo importante es lo que la reunión provocará en sus participantes de ahora en más. "Ahora el Espíritu Santo nos da un documento para que trabaje en nuestro corazón. Somos nosotros los destinatarios. Hay que estudiarlo, pedir luz, oración", indicó.

Se espera que mañana, cuando el Papa clausure oficialmente el sínodo con una misa en la Basílica de San Pedro, se difunda también una carta a los jóvenes elaborada por los padres sinodales.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?