Brasil define la elección que más lo dividió

El ultraderechista Bolsonaro es el favorito a imponerse en la segunda vuelta ante Haddad, candidato del PT; la campaña, marcada por las agresiones y las polémicas posturas del exmilitar, generó la mayor polarización desde la redemocratización
El ultraderechista Bolsonaro es el favorito a imponerse en la segunda vuelta ante Haddad, candidato del PT; la campaña, marcada por las agresiones y las polémicas posturas del exmilitar, generó la mayor polarización desde la redemocratización Fuente: Reuters - Crédito: Archivo
Alberto Armendáriz
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28 de octubre de 2018  

RÍO DE JANEIRO.- A punto de celebrar uno de los ballottages más trascendentales de su historia, la natural alegría de Brasil parece haber desaparecido en el fondo de la grieta política. En un clima de angustia, rencores y miedo, 147 millones de brasileños elegirán hoy a su próximo presidente entre el ultraderechista Jair Bolsonaro , del Partido Social Liberal (PSL), y el izquierdista Fernando Haddad , del Partido de los Trabajadores (PT), tras una feroz campaña marcada por agresiones y la diseminación de noticias falsas en las redes sociales, que ahondaron las divisiones entre familiares, amigos y compañeros de trabajo como nunca antes desde la redemocratización del país.

Excapitán del Ejército, célebre por sus polémicos comentarios machistas, homofóbicos y racistas, es el gran favorito con una ventaja de entre 8 y 10 puntos en la intención de voto, según las últimas dos encuestas. Bolsonaro tuvo un discurso implacable frente a la corrupción y la criminalidad, y promesas de liberalismo económico y conservadurismo social.

Bolsonaro -que en la primera vuelta se impuso a Haddad por 46% a 29% de los votos- afirmó que así buscará recuperar el crecimiento y la moral.

Sin embargo, en los últimos días, las encuestas mostraron que Haddad -exalcalde de San Pablo, exministro de Educación y reemplazante del encarcelado expresidente Luiz Inacio Lula da Silva en la impugnada candidatura petista- acortó la distancia.

Anoche, la encuesta de Datafolha le dio al ultraderechista un 55% de la intención de votos válidos, frente a 45% del candidato del PT. En nueve días, la diferencia se achicó de 18 a 10 puntos. En tanto, Ibope le otorgó al exmilitar una ventaja menor: 54% a 46%.

Considerados los votos totales, en ambas encuestas, la suma de sufragios blancos/nulos e indecisos suman 12-13%. Si un alto porcentaje de esos electores decidieran cambiar su posición a último minuto hoy y se inclinaran por Haddad, podría lograr un sorprendente triunfo, se esperanzaban anoche en el PT.

"No hay que creer en lo que dicen las encuestadoras y la prensa vendida, son todos izquierdistas que quieren evitar el gran cambio que se viene en Brasil. Entre mis familiares y amigos tengo varias personas con el cerebro lavado, que se niegan a reconocer la desastrosa situación en la que nos dejaron Lula y Dilma Rousseff: se robaron todo, fundieron el país y no hay seguridad pública. ¡Bolsonaro va a arrasar!", pronosticó a LA NACION el contador carioca Fernando Abreu, de 35 años, que ya hace un mes que no acude a los almuerzos dominicales en casa de sus padres, en el barrio de Laranjeiras, para evitar peleas familiares por cuestiones políticas.

"Mis dos hermanos son muy petistas, ya tuvimos varios choques porque me acusan de ser fascista. Prefiero no darle disgustos a mi papá, que tuvo un infarto dos meses atrás. Y sentarse a comer y no hablar de política, hoy es imposible", explicó Abreu.

Efectivamente, el proceso electoral se impone en todos lados en este país: en los taxis, en los ascensores, en las reuniones de trabajo, en las colas de los bancos, en las cenas familiares, en las salas de espera, en las apps de citas y, claro, en los grupos de WhatsApp. Alguien empieza con un tímido comentario y a los pocos minutos ya se generan discusiones agitadas, muchas veces con insultos de los más variados: misógino, comunista, racista, corrupto, ignorante, feminazi, homofóbico...

"Mi mujer y yo dejamos de vernos con varios amigos porque los diálogos políticos se vuelven batallas tóxicas en las que todos pierden. Nadie escucha al otro. Tengo un grupo de WhatsApp con excompañeros del colegio Bandeirantes que estaba formado por 30 personas y ahora solo quedamos 12. Muchos se fueron peleados, un par fueron bloqueados por ofensas verbales. Hay mucha tensión por las elecciones y a la gente le cuesta mantener un tono civilizado", comentó el arquitecto paulista Rogério Zacconi, de 46 años, que votó por el socialdemócrata Geraldo Alckmin en la primera vuelta y ahora se inclina por Haddad, aunque se declara antipetista. "Es que Bolsonaro me parece un salto al vacío", opinó.

Además del próximo presidente, los brasileños elegirán hoy los gobernadores de 13 estados donde las disputas no se resolvieron en la votación de la primera vuelta. Entre ellos están los tres más poblados del país: San Pablo, Minas Gerais y Río de Janeiro. Y en sus principales ciudades y pueblos, los debates políticos se han vuelto más encarnizados, incluso con enfrentamientos físicos, hostigamiento y ataques a periodistas y encuestadores o simples simpatizantes del otro bando.

Según las asociaciones de psicólogos, en los últimos tiempos hubo un incremento en las consultas de pacientes que sufren de estrés, ansiedad o temor y están preocupados por sus relaciones afectivas y el rumbo general del país.

"Es muy duro cuando a raíz de divergencias políticas uno se da cuenta de que está rodeado de gente que tiene otros valores éticos y morales. Te invade un sentimiento de decepción y hasta de vergüenza, además de rabia", comentó la periodista carioca Camilla Muniz, de 29 años y estudiante de maestría en psicosociología, que se peleó con su padre y dejó de interactuar en un grupo de WhatsApp con otros familiares que apoyan a Bolsonaro. "Puse el grupo en silencio y solo entro para borrar los mensajes. Está lleno de información falsa, con actitudes racistas y homofóbicas. Como periodista, me enfurece que divulguen tantas mentiras. Y con amigos negros y gays, me siento ofendida y me preocupa qué sucederá si gana Bolsonaro, a quien varios de mis parientes exaltados simplemente idolatran", señaló.

La polarización política es un fenómeno relativamente nuevo en el Brasil de la redemocratización. El sentimiento antipetista comenzó a tomar fuerza desde 2014 con las primeras revelaciones de la operación anticorrupción Lava Jato, que mancharon más a prominentes figuras del entonces oficialista PT; se incrementó con las elecciones de aquel año, luego aún más con las protestas callejeras a favor del impeachment a Dilma (2016), y con las movilizaciones que hicieron desde entonces los petistas, sindicatos y movimientos sociales aliados en defensa de Lula, finalmente preso en abril de este año, tras ser condenado en segunda instancia por corrupción y lavado de dinero.

"Lo que vemos ahora es una polarización mucho más virulenta alimentada por Bolsonaro en las redes sociales. No se trata ya de petismo-antipetismo, sino de una derecha antidemocrática contra todo lo que sea progresista, intelectual, feminista y humanista", subrayó la socióloga Esther Solano, profesora de la Universidad Federal de San Pablo y coordinadora del libro El odio como política.

"Claro que el momento electoral caldea más los ánimos, pero se está entrando en una dinámica peligrosa, exacerbada por las redes sociales, donde la opinión tomó el lugar de la información y el conocimiento, se refuerzan los 'guetos ideológicos' y se rechaza al otro solo por pensar distinto", agregó la académica.

Jair Bolsonaro, Partido Social Liberal

Fuente: Archivo

  • Edad: 63 años
  • Profesión: militar
  • Origen: Glicerio (San Pablo)

Elegido como diputado federal por primera vez en 1991, cumple su séptimo mandato; ganó notoriedad por defender la dictadura militar (1964-1985) y por sus posiciones homofóbicas y racistas

En enero se afilió al pequeño Partido Social Liberal, e hizo campaña con un discurso de mano dura contra la delincuencia; es el favorito para el ballottage

Fernando Haddad, Partido de los Trabajadores

Fuente: AFP - Crédito: Archivo

  • Edad: 55 años
  • Profesión: economista
  • Origen: San Pablo

Ingresó al PT en 1983; fue ministro de Educación de Lula y Dilma entre 2005 y 2012. Posteriormente, entre 2013 y 2017, fue alcalde de San Pablo

Lula lo eligió este año como su compañero de fórmula presidencial; luego de que se agotaran las instancias legales para sostener la candidatura del exmandatario, el 11 de septiembre Haddad fue confirmado como candidato

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