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Elecciones en Brasil: un país al borde de un salto a lo incierto

Miriam Leitão
Miriam Leitão MEDIO: O Globo
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28 de octubre de 2018  

RÍO DE JANEIRO.- En los dos últimos meses, Jair Bolsonaro dijo la mayor cantidad de cosas extrañas jamás escuchadas en una campaña. En agosto, prometió retirar a Brasil de la ONU, porque esa organización sería "una junta de comunistas". Días después, alegó un acto fallido. Afirmó infinidad de veces que si era elegido retiraría a Brasil del Acuerdo de París, al argumentar que "lo que está en juego es la soberanía nacional, porque se perderá injerencia sobre 136 millones de hectáreas de territorio brasileño". Esta semana reculó.

También dijo que trasladaría la embajada de Brasil a Jerusalén, y los diplomáticos brasileños ya fueron advertidos de que los países árabes tomarían represalias.

¿Qué hará Bolsonaro en caso de ser elegido hoy? No se sabe. Brasil está en el peor de los mundos: quien lidera las encuestas esconde lo que piensa. El exmilitar les ordenó a sus asesores y a su compañero de fórmula un silencio absoluto hasta después de las elecciones . Le está pidiendo al país que vote lo desconocido.

La lista de dichos y desmentidas es enorme. En materia internacional, Bolsonaro revela una ignorancia vergonzante. Brasil fue uno de los países fundadores de la ONU. Por deferencia, desde la época del canciller Oswaldo Aranha, Brasil es el primer país que habla ante la Asamblea General. ¿Cómo puede haber tildado a la ONU de "junta de comunistas"? El Acuerdo de París fue el resultado de una larga y exhaustiva negociación, después de las 21 Conferencias de las Partes de la ONU, un esfuerzo nacido de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, en 1992. Abandonar ese acuerdo es elegir quedar fuera del mundo, como lo recordó el embajador Rubens Ricupero.

Hay que ignorar muchas cosas y no estar enterado de lo que ocurrió en esas dos décadas de negociaciones para creer que el Acuerdo de París es una conspiración internacional destinada a despojar a Brasil de su soberanía territorial.

Por su parte, un embajador brasileño ya fue informado por un representante de los países árabes que si la embajada en Israel es trasladada a Jerusalén, Brasil sufrirá represalias comerciales. El superávit de balanza comercial de Brasil con los países árabes es de 7000 millones de dólares, y no existe ninguna razón para meterse en una disputa que es de Estados Unidos. Es una estupidez. Ni siquiera durante la dictadura militar la política exterior brasileña estuvo alineada con la de Estados Unidos. ¿Ni eso sabe Bolsonaro?

Todo líder puede y debe cambiar de idea después de negociar o ser persuadido. El problema es que la plataforma de Bolsonaro defiende una cosa, pero el candidato dice otra.

Traducción de Jaime Arrambide

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