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Buscan recuperar territorios en Rosario

Comenzó un programa para desalojar narcos y beneficiar a vecinos
Germán de los Santos
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28 de octubre de 2018  

ROSARIO.- Desde abril de 2014 en las ciudades de Rosario y Santa Fe desembarcaron en cuatro oportunidades contingentes de gendarmes para tratar de sofocar una coyuntura atravesada por el crecimiento de la violencia derivada del narcotráfico . Apagar cada foco de incendio, entendido como un problema de seguridad aislado de un contexto social mellado por economías delictivas que están calcificadas desde hace más de una década, no trajo soluciones de fondo.

Solo se logró un poco de una calma precaria que se rompe ante cada cambio en la geografía narco, como ocurrió a principios de este año. Durante 2017, tras un año de intervención de las fuerzas federales, los homicidios bajaron 25%. Fue la baja más importante en los últimos cinco años. Pero todo se resquebrajó a principios de 2018 con el juicio a la banda de Los Monos y los enfrentamientos entre los clanes narco los Funes y Caminos, que luchaban por ocupar el espacio vacío dejado por la familia Cantero.

En lo que va de este año en Rosario se produjeron 163 crímenes, uno más que en todo 2017. Es posible que las estadísticas de 2018 estén cercanas a los 180 asesinatos que hubo en 2016. En la ciudad de Santa Fe la situación empeoró mucho más, porque en lo que va del año se cometieron 72 homicidios, siete más que en todo el año pasado.

Ante este escenario desde el gobierno de Santa Fe, con el respaldo de los operativos de las fuerzas federales, comenzaron a implementar otro tipo de intervención, no solo desde el punto de vista de la seguridad, sino también con abordajes sociales. El primer ensayo se realizó en un sector de barrio Municipal, en la zona sur de Rosario, que fue uno de los escenarios de la guerra narco entre los Funes y los Caminos. Primero se realizaron más de 50 allanamientos, con la incursión de 300 efectivos de seguridad, y se logró entrar a una barriada que era impenetrable. Allí viven 50.000 personas que eran rehenes de los violentos.

El viernes pasado comenzó la segunda etapa de este plan de "pacificación", en el sector del Fonavi de Grandoli y Gutiérrez donde nunca habían ingresado las fuerzas de seguridad. Ese lugar es conocido como Pimpilandia, porque está gobernado por la familia de Roberto "Pimpi" Caminos, histórico líder de la barra brava de Newell's, que fue asesinado en 2010. Su hijo Alexis, preso actualmente en la cárcel de Coronda, heredó el liderazgo.

Golpe simbólico

Esta nueva etapa se materializó con un megaoperativo con más de 700 efectivos federales y provinciales que realizaron 75 allanamientos. Los resultados fueron magros, si se tiene en cuenta que en los domicilios requisados se buscaban armas de fuego. Sólo fueron incautadas tres revólveres y pistolas. Sin embargo, la incursión de los 700 efectivos en el barrio "tiene una carga simbólica" -según señalaron desde el gobierno-, para establecer nuevas marcas en el territorio, donde empezarán a trabajar grupos de fiscales y funcionarios del plan Abre.

Al plan de seguridad se suma la solución de problemas endémicos en la zona, como la regularización de viviendas, la recuperación de espacios públicos, mantenimiento edilicio, iluminación y trabajo social familia por familia.

"Los vecinos tienen que saber que el Estado llegó para quedarse. Las fuerzas de seguridad no se irán, pero mucho menos se irán otro tipo de intervenciones que hace el Estado como el Vuelvo a Estudiar, si hay pibes que no están escolarizados, los iremos a buscar para que vuelvan a la escuela. Todo esto apunta a sostener y mejorar al barrio día a día", afirmó el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, junto a su par nacional Patricia Bullrich , quien aseguró: "Estos operativos son para que los vecinos vuelvan a vivir seguros".

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