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"En materia de salud mental, todos los países están en vías de desarrollo"

Shekter Saxena, que en los últimos 20 años hizo mucho por atraer la atención hacia los desórdenes mentales, afirma que esas dolencias deben recibir la misma atención que las físicas
Shekter Saxena, que en los últimos 20 años hizo mucho por atraer la atención hacia los desórdenes mentales, afirma que esas dolencias deben recibir la misma atención que las físicas Crédito: Nora Bär
Nora Bär
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29 de octubre de 2018  • 12:00

ASTANA (Kazjistán).- Considerado un "gigante" en el mundo de la salud mental, hace cuarenta años que el psiquiatra indio Shekhar Saxena cumple un rol protagónico en sacar de la oscuridad los trastornos mentales y colocarlos en un lugar prioritario de los sistemas sanitarios. Como investigador de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 1998 participó en un informe histórico sobre la salud mental en el mundo y, preocupado por la falta de datos sobre los recursos disponibles, en 2001decidió publicar el primer Atlas de estas enfermedades.

Director del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS hasta el pasado mes de junio, conoce perfectamente las carencias que existen en todo el planeta. "En lo que hace a la salud mental, todos los países están en vías de desarrollo. Ninguno tiene servicios que funcionen satisfactoriamente -subraya en una reciente edición de la revista The Lancet-. Tenemos el conocimiento y las herramientas técnicas necesarias para ofrecer cuidados en mayor escala, pero nos faltan mecanismos de financiamiento, tanto nacionales como internacionales". Y más adelante agrega: "Los políticos deberían preguntarse no si pueden permitirse invertir en salud mental, sino si pueden permitirse no hacerlo, ya que están jugando con el capital humano de sus países y comunidades".

Entre sesión y sesión de la Conferencia Global sobre Atención Primaria de la Salud que acaba de finalizar en esta ciudad, Saxena nos concedió unos minutos.

-¿Qué significa exactamente "atención primaria de la salud mental"?

-La atención primaria de la salud varía de país a país. En algunos, es manejada por médicos y enfermeras. Y en muchos otros, por personal especialmente entrenado y por voluntarios. Todos pueden ayudar, pero de diferentes formas. En la Argentina, donde la atención primaria de la salud está mayormente en manos de médicos y enfermeros, se los puede entrenar muy bien en la identificación y tratamiento de por lo menos los problemas mentales más comunes: depresión, ansiedad, alcoholismo y consumo de drogas, y también en los desórdenes de desarrollo en chicos. Si eso se logra y se puede ofrecer atención a entre el 60 y el 70% de las personas, será un enorme paso adelante. Algunos necesitarán cuidado particular y deberán ir a un especialista. Pero no hay alternativa al entrenamiento de los profesionales de atención primaria de la salud para la detección y el tratamiento de los desórdenes mentales si queremos incluirlos a todos.

-Hay quienes piensan que esto más que inclusión es una ilusión. ¿Qué les diría?

-Que, efectivamente, para cientos de millones de personas, la atención primaria de la salud mental es todavía una ilusión. Sabemos que para el 90% de la población de los países de medianos y bajos ingresos, y hasta el 75% en los de ingresos altos no tiene acceso ni siquiera a tratamientos de mínima efectividad. Esos son los números. Entonces, para la gran mayoría todavía no existe la inclusión. Sin embargo, reuniones como la de Astana [la Conferencia Global sobre Atención Primaria de la Salud, que acaba de finalizar] son importantes para el compromiso político que nos llevará a renovar esfuerzos para hacerla realidad. Y como demostramos en la Comisión de Salud Mental de The Lancet, incluso para los países más pobres es posible cubrir el tratamiento de la salud mental en la atención primaria. Y debería hacerse ahora, porque la gente no puede esperar.

-¿Cuál es el camino?

-Sabemos que el número de especialistas en la mayoría de los países de ingresos medianos y bajos es extremadamente pequeño. Hay algunos de África con 19 millones de personas y un solo psiquiatra. Incluso en América latina, donde el número de psiquiatras y psicólogos es mayor, es totalmente insuficiente.

-¿La Argentina podría considerarse una excepción?

-La Argentina tiene un importante número de especialistas en salud mental, pero si pretendemos que sean los únicos que ofrezcan cuidado, tampoco serían suficientes para atender las necesidades de todos.

-¿Entonces, el sistema es inadecuado?

-¡Exactamente! No hay alternativa: es imprescindible ofrecer servicios en salud mental en la atención primaria, respaldados y supervisados por especialistas.

-En la Argentina hay una gran controversia acerca de la hospitalización de pacientes con trastornos mentales. ¿Cuál es su opinión? ¿Cómo debería manejarse?

-Algunos de los problemas se presentan porque el buen cuidado comunitario requiere dinero y la mala hospitalización puede ser barata. El gobierno tiene que establecer servicios comunitarios dedicados a la salud mental, como hizo Brasil, un gran número de clínicas familiares donde los pacientes con trastornos mentales pueden tratarse. Eso disminuye muy marcadamente la necesidad de hospitalizaciones. Ese es el camino para la mayoría de las enfermedades. Sabemos que algunas personas necesitan ser internadas en un hospital, pero eso debería ser reservado solo para un pequeño número de pacientes, no para la mayoría. El cuidado comunitario o familiar es mucho mejor, tanto para los pacientes como para las familias y para el resultado de largo plazo. Cuando uno hospitaliza a una persona y ésta se queda allí más de un año, posiblemente nunca salga. Es una violación de sus derechos humanos.

-¿Existen terapias cortas, pero que también sean efectivas?

-Absolutamente. Hay estrategias breves para la ansiedad y la depresión que pueden ser ejecutadas por personas con menos entrenamiento que un posgraduado en psicología y psiquiatría. Si uno dispone de ellos, es muy bueno. Pero si no, tiene que hacer lo posible con los recursos disponibles. Y la gente puede ser entrenada en poco tiempo para realizar un tratamiento en cuatro a ocho sesiones, en lugar de 80. Las guías de la Organización Mundial de la Salud son muy claras: las intervenciones psicológicas son tan efectivas para la depresión como los fármacos. Lo que se necesita es entrenar a los encargados de aplicarlas, y ayudarlos a ofrecerlas en forma sistemática y efectiva.

-¿Esto también se aplica al abuso de sustancias?

-Ese es un problema grande en muchos países y mucho del esfuerzo debería estar en el área de salud. ¿Cómo podemos disminuir la necesidad de esas drogas? Trabajando con la gente joven a través de la prevención. Y si la persona ya es drogadependiente, hay distintos métodos orientados a la esfera psicosocial, en especial para la cocaína, que ayudan a la rehabilitación y la recuperación. Obviamente, es un tratamiento de largo plazo. No se pueden esperar resultados en una semana, pero en tres meses sí puede haberlos.

-En la actualidad se están explorando nuevos estilos de relación entre el médico y el paciente, como la consulta grupal. ¿Qué opinión le merece?

-La consulta y el tratamiento en un contexto grupal pueden ser muy efectivos. Tomar drogas es un fenómeno grupal, así que la recuperación también puede serlo, depende de cómo se dirija el programa.

-¿Hay una diferencia en la calidad de los tratamientos según si los conduce un psiquiatra, un psicólogo o un trabajador de atención primaria?

-En la atención primaria no hablamos de psiquiatras, sino de un médico o enfermera. El tiempo disponible para la persona que se ocupa de la atención primaria es muy pequeño. Un psiquiatra típicamente dispone de alrededor de 40 minutos, en cambio en el contexto de la atención primaria no excede los 15. Entonces, tienen que ser más eficientes, y tienen que reconocer los trastornos más comunes, hacer un plan de tratamiento y proporcionarlo muy rápido. Pero su efectividad es muy buena y costo-efectiva. Por eso la OMS la respalda calurosamente. De hecho, recomienda una pirámide de servicios: en la base, la autoayuda y el cuidado comunitario debería ser accesible para todos; en el medio, la atención primaria debería estar al alcance de los que la necesiten, y el cuidado por parte de especialistas debería estar reservado para un pequeño número de casos.

-¿Cómo inciden en la salud mental las políticas públicas y otros factores que están más allá del consultorio?

-La salud mental tiene mucho que ver con cosas que están fuera de la clínica. Las políticas sociales, aliviar la pobreza, disminuir la violencia, educar a todos los chicos, reducir factores de stress, como los conflictos armados, guerras y desastres, son todas acciones orientadas a la población que son muy efectivas. También, conductas individuales, como hacer actividad física o alimentarse bien, no consumir alcohol y drogas, son cosas que definitivamente pueden ayudar a reducir la prevalencia de problemas mentales.

Por: Nora Bär

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