Volante, mente y experiencia: Ruggiero y un verdadero triunfo en equipo

Fuente: LA NACION - Crédito: ACTC
Alberto Cantore
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28 de octubre de 2018  • 23:48

OLAVARRÍA.- Un triunfo en al automovilismo tiene una cara visible, la del piloto, pero detrás de la imagen sonriente del ganador hay un equipo y una estrategia. La victoria de Alan Ruggiero (Torino), la segunda del piloto porteño en 27 carreras en Turismo Carretera , tuvo el primer golpe de escena en la decisión del chasista Cristian Ávila; más tarde, el joven, de 25 años, exhibió su potencial con una par de maniobras sobre nombres de jerarquía como Facundo Ardusso (Torino) y Agustín Canapino (Chevrolet) para celebrar. La combinación de experiencia y juventud se unieron para enlazar dos éxitos consecutivos, después del debut como vencedor en la carrera en Toay, dos domingos atrás. La 13ra fecha del calendario, la 3ra de la Copa de Oro, el mini torneo que consagra al campeón, repitió al vencedor, que esta vez estuvo acompañado en el podio por Ardusso y Mariano Werner (Ford).

El clima cambiante, la llovizna fue una amenaza durante toda la jornada, empujó a los equipos a mirar a cada minuto las señales que emitía el radar del servicio meteorológico, y la determinación de largar la segunda serie clasificatoria con neumáticos con dibujos se enseñó como el primer escalón para subirse al final del día a lo más alto del podio. "Alan quería poner gomas slicks, porque Matías Rossi (Ford), Jonatan Castellano (Dodge) y el uruguayo Mauricio Lambiris (Ford), que largaban delante suyo, habían puesto esos neumáticos. Pero en la serie anterior, la que ganó Werner, la pantalla de los tiempos reflejaba otra cosa: al girar en un promedio sostenido de 1m27seg, la lectura era que la pista no mejoraba", señala Ávila. "No sé si fue error del resto o una buena lectura que hicimos nosotros", intenta relativizar su gran decisión el chasista multicampeón, que debutó con una corona en 1997 con Juan María Traverso y siguió sumando títulos con Guillermo Ortelli, Christian Ledesma.

Ruggiero apabulló en la serie, aunque no resultó la más veloz de la mañana. Nada de eso le quitó confianza al Sprint Racing, la estructura de la familia Cotignola, que cuenta con los motores de Claudio Garófalo. Quedó en evidencia en las 29 vueltas de la final: en el 2do giro, superó al paranaense Werner, aunque la paridad con el auto de Ardusso, que lideró desde la largada, al superar al entrerriano, le hacía difícil recortar la diferencia. El giro 15 modificó el escenario: el accidente que protagonizaron Lambiris -lueg excluido-, Julián Santero (Dodge) y Nicolás González (Torino), provocó el ingreso del Auto de Seguridad. En el relanzamiento, en la vuelta 19, Ruggiero presionó a Ardusso, que lo pudo contener solo tres vueltas: el porteño armó una maniobra al límite, pero en la que expuso la potencia del motor y el equilibrio del chasis. "Me respetó, por eso pude ir por afuera y estirar la frenada. Como él pelea la Copa de Oro, yo sabía que no podía hacer ninguna locura, pero era la forma que tenía para superarlo. Si ganar en el TC era un sueño, hacerlo dos veces y de manera consecutiva no se puede describir", dice Ruggiero. El último piloto que se impuso dos veces y de manera consecutiva fue Matías Rossi, en 2016, con los éxitos en Concordia y los 500 Kilómetros de Olavarría. Con la doble marca emparejó a Canapino, el último piloto que después de ganar por primera vez, repitió la victoria en la siguiente competencia: el arrecifeño lo hizo en Buenos Aires 2010, cuando se consagró campeón, y la apertura del torneo de 2011, en Mar de Ajó.

"Somos un equipo que no tiene un auto campeón ni un piloto consagrado. Nos teníamos confianza, pero no para pensar que podíamos ganar este año. No teníamos pensado ganar una carrera y nos encontramos con dos victorias. Nuestro objetivo cuando se sumó Ruggiero era clasificar entre los 15 mejores y terminar la carrera entre los 10 de adelante. El presupuesto es justo, limitado, nos permite correr y estar en puestos expectantes; si mejoramos los números podemos aspirar en 2019 a clasificarnos para la Copa de Oro, porque vamos a tener más herramientas, como por ejemplo para cambiar pastillas y discos más seguido", explica Ávila, que admite que con Ruggiero logró un rápido entendimiento para alistar el auto, algo que en el pasado le sucedía con Ledesma o Josito Di Palma.

Lo que mal empieza, no siempre mal acaba. Después del accidente en Paraná, carrera en que Ruggiero debutó en el Sprint Racing, el equipo decidió no presentarse en la competencia siguiente, en La Pedrera, por el gasto que insumió el arreglo. El regreso no pudo ser mejor: de la victoria en Toay a la del autódromo Hermanos Emiliozzi, donde el joven piloto de 25 años escuchó el consejo de Ávila, un multicampeón que asoma recargado.

Canapino retrocedió, pero sigue al frente en la Copa de Oro

El campeón defensor Agustín Canapino (Chevrolet) terminó 5to, después de largar en el 4to lugar, aunque le alcanzó para sostenerse, con 120,5 puntos, en la cima de la Copa de Oro; la definición del torneo asoma entre cinco pilotos: detrás del arrecifeño aparece Matías Rossi (Ford), 115, luego de clasificarse 7mo; Jonatan Castellano (Dodge), 109, finalizó 8vo; Mariano Werner (Ford), 108, ocupó el último escalón del podio y Facundo Ardusso (Torino), 104, tras ser segundo.

La definición en circuitos desconocidos para el TC

Dos fechas restan para la finalización de la temporada de Turismo Carretera, que se presentará en dos escenarios que resultan novedosos para la categoría. La próxima estación será en Villicum, San Juan, el 18 de noviembre; el Gran Premio Coronación se desarrollará en el autódromo de San Nicolás, el 9 de diciembre.

Ventricelli y Fontana, excluidos

Después del escándalo de la exclusión de Gastón Mazzacane, en la carrera pasada de Toay, la mirada estuvo puesta en la revisión que realiza el Departamento Técnico de la ACTC, a cargo del ingeniero Alejandro Iuliano. La tarea se desarrolló hasta las 17.48 y el resultado fue la exclusión de los autos de Noberto Fontana (Chevrolet) y Luciano Ventricelli (Ford), que habían finalizado en los puestos 6 y 18 de la clasificación, debido a anomalías en la cilindrada de los motores.

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