Eduardo Coudet, un DT feliz que volvió a encaminar al líder en la senda del "Racing positivo"

El equipo de Chacho Coudet volvió al triunfo en Avellaneda
El equipo de Chacho Coudet volvió al triunfo en Avellaneda Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Nicolás Zuberman
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29 de octubre de 2018  • 08:00

En la última remodelación del vestuario local del Cilindro de Avellaneda, en agosto pasado, en las paredes se escribieron mensajes con la intención de que inspire a los futbolistas en cada mañana de entrenamiento o en cada previa de partido. "Tu actitud puede cambiar el resultado de un partido", dice una de las frases. Desde ayer al mediodía, ya no es solo un mensaje para el plantel de Racing: ahora es una enseñanza, una certeza de donde agarrarse. Si algo le faltaba al ánimo de este equipo puntero, que venía de ver cómo se le escurrieron cinco puntos de las manos en los últimos dos partidos, era arrancar perdiendo por primera vez en esta Superliga. Todas las dudas que se habían sembrado en estas semanas, después del empate ante Boca tras ir dos goles arriba y de que San Martín diera vuelta el resultado en Tucumán, se plantaron sobre el césped del Cilindro durante el primer tiempo ante San Lorenzo.

Fue Reniero el que le dio la ventaja, pero pudo haber sido Gudiño, Pereyra, Mussis o Mouche, que también le vieron la cara de cerca a Javier García, aunque perdonaron. El Ciclón le había corrido la sábana al puntero y sus falencias quedaron desnudas. Los segundos 45 minutos cambiaron esa imagen. "Lo que pasó en el vestuario en el entretiempo queda ahí -aseguró Eduardo Coudet después de la remontada-. No estábamos a la altura, con nuestra gente y en un clásico teníamos que dar un poquito más. Había que poner un poquito más de huevo. Pero para jugar al fútbol poner huevo no es pegar patadas, es pedir la pelota y asociarse. Lo hicimos. Mostramos personalidad para jugar al fútbol". Los goles de Lisandro López y de Pol Fernández en la segunda mitad le dieron tres puntos que afianzan a la Academia como líder en la tabla aunque el cartel de puntero y candidato ya no brilla como antes del traspié ante Boca. El entrenador de la Academia lo sabe.

¿Qué perdió Racing aquella noche, que no pudo recuperar en Tucumán y que tampoco se vio ayer en el primer tiempo? Confianza y actitud, sobre todo. Después de la derrota ante River por la Copa Libertadores, el capitán Lisandro López y el técnico Coudet dejaron claro el mensaje puertas adentro del vestuario y también hacia afuera: la obligación era ser campeones. "La mentalidad también se trabaja", fue la definición de Lisandro. Con esa cabeza pareció salir a jugar la Academia los partidos siguientes, mientras veía cómo cada vez iba quedando más solo en la cima de la tabla de posiciones. Pero ese empate 2-2 del colombiano Villa (Boca) lo mostró frágil. Y la misma imagen dejó una fecha después ante San Martín, cuando perdió un partido (2-1) pese a haber arrancado en ventaja y a que su rival jugó con diez durante 70 minutos. Esa es la victoria que más se festejó ayer en Avellaneda: más allá del valor de los tres puntos, la remontada a San Lorenzo sirve para que Racing vuelva a creer en sí mismo, en volver a observar que puede.

Coudet en el clásico ante San Lorenzo
Coudet en el clásico ante San Lorenzo Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

Para Coudet, además, fue el primer triunfo en un clásico desde que está en la mitad celeste y blanca de Avellaneda (dos derrotas y un empate ante River; un empate ante Boca). Además de recalcar la actitud para reponerse del flojo primer tiempo, el Chacho volvió a buscar un mensaje similar al que dio durante la semana para intentar diluir el dramatismo que se instaló luego de los últimos dos tropezones.

Las críticas, sobre todo, habían apuntado contra sus cambios y contra la fragilidad del equipo en algunos cruces decisivos. "¿Cuáles son los partidos importantes? ¿Los que perdemos nada más? Ganamos siete y perdimos uno. No podemos sacar los 75 puntos, es largo esto. Hay cosas que me causan gracia. Cuando ponemos a Donatti para cerrar el partido, está mal. Si vamos 1 a 1 y pongo a Bou, está mal. ¿Entonces? ¿Cuál es la media, no hago cambios?", aseguró el Chacho. Esta vez, los cambios entregaron alegrías: Pol Fernández selló el triunfo con un bombazo y el delantero entrerriano fue importante en el segundo tiempo. "Cuando llegué quise retomar la consigna de Racing positivo. Ahora estamos punteros en la fecha diez. ¿Más positivo que esto? Disfrutemos un poco. Racing juega bien al fútbol, tiene una idea de juego. Eso no se resalta", agregó el entrenador.

Además de lo anímico, también quedaron otras buenas sensaciones si el puntero quiere mirar hacia adelante. En el segundo tiempo, con el equipo ya en ventaja, Centurión mostró algunos arranques como los de comienzo de año, cuando casi se gana un lugar en el Mundial de Rusia. Gustavo Bou, que no estuvo lúcido para resolver pero sí participativo, recuperó algo de la relación con los hinchas, que en los últimos partidos habían criticado su actitud cuando le tocó ingresar. Sobre todo fue la confirmación de que los emblemas de este equipo son Lisandro López y Marcelo Díaz. Los mejores minutos de fútbol fueron cuando los dos experimentados lograron imprimirle su estilo al equipo. Fueron, además, los dos que se retiraron ovacionados cuando los futbolistas enfilaban hacia el túnel para buscar el vestuario, de donde habían salido 45 minutos antes llenos de dudas y ahora volvían como punteros. Allí los esperaba un mensaje que ya no solo está grabado en las paredes.

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