Análisis táctico: los cambios de Biaggio y la decisión de terminar casi sin delanteros

Hay casi 7 jugadores del Ciclón a la altura del área grande y Moyano no logra presionar a tiempo para evitar el remate de Pol Fernández: fue el 2-1
Hay casi 7 jugadores del Ciclón a la altura del área grande y Moyano no logra presionar a tiempo para evitar el remate de Pol Fernández: fue el 2-1 Fuente: LA NACION
Christian Leblebidjian
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28 de octubre de 2018  • 23:59

Hace tiempo que la lupa está puesta sobre el trabajo de Claudio Biaggio. Incluso el propio entrenador había reconocido hace una semana que "siempre estaba en observación" y que cada cosa que hacía o decía tenía repercusión. El clásico con Racing le llegó justo en la previa del único objetivo directo que le queda a San Lorenzo en el semestre: la Copa Argentina. El partido con Temperley marcará el pulso, en medio de un contexto de disconformidad de los hinchas y dirigentes en cuanto al juego del equipo.

El partido fue vibrante, al punto que pasó de ser uno de los mejores primeros tiempos del Ciclón desde que está el Pampa (seis situaciones de riesgo para San Lorenzo contra dos de la Academia), con velocidad para las transiciones de defensa-ataque y mejores toma de decisiones que ejecuciones (generó chances muy claras, pero le faltó la puntada final para irse en ventaja por una diferencia mayor) a sucumbir en apenas 16 segundos, con ese gol de Licha López que golpeó tanto anímica como futbolísticamente al visitante.

Biaggio arrancó con un sistema 4-4-2 que estuvo apoyado, sobre todo, en los rendimientos de Mouche y Reniero, un delantero que no es muy valorado pero que siempre se adapta a los contextos y roles que el equipo necesita de él. El DT se vio obligado a reemplazarlo por una sobrecarga muscular y el ingreso de Berterame le quitó tanto peso ofensivo como posibilidad de descarga hacia adelante.

Quizás falló en la salida de Mouche. Si una de las virtudes del Ciclón había sido el cambio de ritmo y velocidad para contraatacar, sin el wing se quedaba no solo sin delanteros que ataquen ese espacio, sino tampoco sin futbolistas que sirvan de descarga y aguanten una pelota en campo rival para bajarle el ritmo a un partido que tenía muy envalentonado a Racing. Del 4-4-2 pasó el 3-4-2-1 con los ingresos de Belluschi por Mouche y de Ariel Rojas por el lateral Pereyra (también lesionado): Navarro; Ferrari, Gonzalo Rodríguez y Senesi; Gudiño, Mussis, Belluschi y Alexis Castro; Moyano y Ariel Rojas; Berterame.

Al minuto de esas modificaciones vino el gol de Pol Fernández. Y el desborde del Ciclón, que pasó de ser amplio dominador del primer tiempo a verse superado en situaciones de riesgo por 7-0 en la segunda etapa. A quince minutos del final, Biaggio reacomodó el equipo al 4-4-1-1 con Alexis Castro de lateral izquierdo. Más adelante, Gudiño, Moyano, Mussis y Rojas; Belluschi más suelto y Berterame de punta. Pero el equipo siguió desbordado y solo pudo ganar alguna falta para un tiro libre. Más cantidad de volantes no fue sinónimo de manejo del balón.

Dónde tomó contacto con la pelota Reniero vs. Racing

Dónde tomó contacto con la pelota Reniero vs. Racing, en Avellaneda
Dónde tomó contacto con la pelota Reniero vs. Racing, en Avellaneda Fuente: LA NACION

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