Lo tenía todo y está por quedarse sin nada: el DT que pasó de España a Real Madrid, al borde de otro despido

Lopetegui se agarra la cabeza durante la goleada sufrida en el Camp Nou
Lopetegui se agarra la cabeza durante la goleada sufrida en el Camp Nou Fuente: Reuters
Claudio Mauri
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28 de octubre de 2018  • 23:59

La historia de Julen Lopetegui en un corto tramo de este 2018 refrenda lo volátil y cambiante que puede ser el fútbol. Hasta principios de junio, el vasco era un director técnico con un prestigio en ascenso, ganador y con un perfecto control de su carrera. Podía ser la envidia y el referente de muchos de sus colegas. Hoy, pocos quisieran estar en sus zapatos, y si antes se lo analizaba por virtuoso ahora se lo disecciona por su deficiente gestión y toma de decisiones.

De estar invicto (14 triunfos y seis empates) durante casi dos años al frente del seleccionado de España , Lopetegui pasó a ser carne de dos despidos en el término de 138 días. La primera cesantía fue el 13 de junio, en pleno Mundial, y la segunda seguramente la recibirá este lunes, luego de la reunión que el presidente Florentino Pérez mantendrá con la junta directiva del Real Madrid . La goleada 5-1 sufrida ante Barcelona terminará de derrumbar a un entrenador que ya venía a los tumbos. Se abrirá una sucesión que seguramente conducirá al italiano Antonio Conte , el ex conductor de Chelsea y uno de los pocos de renombre que en este momento se encuentra sin trabajo. En caso de que la contratación se dilate, la vacante la podría cubrir momentáneamente el argentino Santiago Solari, a cargo del Castilla, el filial del Madrid que participa en la segunda división.

La imagen que hemos dado es la de nuestra temporada: un desastre. Los jugadores tienen que correr más y pelear más. Este club exige al máximo y no lo estamos dando"
Casemiro

"Es un palo duro, pero tengo fuerzas y confianza en el grupo", dijo Lopetegui, con un tono y semblante que desmentían su supuesto optimismo. Tras perder cuatro de los últimos cinco partidos de la Liga de España, Real Madrid está 9°, a siete puntos del líder Barcelona. Disputadas diez fechas, para encontrar al equipo blanco en una situación peor hay que retroceder 17 años, cuando era 11°.

El 27 de marzo, Lopetegui se permitía infundirle ánimo a Jorge Sampaoli luego de la paliza 6-1 de España a la Argentina. "Quedate tranquilo que vi un buen equipo", fue el mensaje que le transmitió al casildense.

Por entonces, Lopetegui estaba al frente de una España que volvía ser candidata en el Mundial, avalada por su juego y resultados. Había superado cómodamente las eliminatorias con un goleada a Italia que fue un paseo y en los amistosos no sólo había dado cuenta de la Argentina, sino que también había superado a Francia y Bélgica.

El cielo se le empezó a caer encima a Lopetegui dos días antes del debut de España en el Mundial, cuando Florentino Pérez desveló que sería el reemplazante de Zinedine Zidane apenas concluyera su gestión en Rusia. Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol, indignado porque desconocía que el técnico había pactado ese acuerdo con Real Madrid, lo despidió de manera fulminante. Hizo las valijas e inmediatamente abandonó la concentración. Las crónicas de ese momento describían a un hombre abatido, con ojos llorosos. Ese estado de turbación lo persiguió hasta cuando fue presentado como entrenador de Real Madrid.

Si el desafío de la selección había quedado inconcluso de la peor manera, el que le esperaba en Real Madrid entrañaba varios riesgos. Se trataba del tricampeón de la Champions League, sí, pero ya sin los 50 goles por temporada que marcaba Cristiano Ronaldo, con un plantel con varios futbolistas treintañeros, a los que debía convencer de que después de toda la gloria conseguida podían ir por más. Cinco jugadores del Madrid integraron el equipo ideal de la UEFA. Con un Mundial a cuestas para la mayoría, se trataba de volver a arrancar, un trabajo que no quiso afrontar Zidane, que con su inesperada renuncia daba a entender que había mucho por corregir y reconstruir. Esa visión del francés no la compartía Florentino Pérez, que a diferencia de las grandes contrataciones del pasado, en el último mercado de pases mantuvo su política de austeridad, reservando las más altas inversiones para la remodelación del estadio Bernabéu.

El primer aviso vino en el comienzo oficial de la temporada, con la derrota 4-2 ante el Atlético de Madrid por la Supercopa de Europa. Tres triunfos consecutivos ante rivales menores en el despertar de la Liga solo trajo una calma efímera. A partir de la goleada sufrida ante Sevilla, Real Madrid entró en una dinámica negativa de la que aún no salió. Desperdicia ocasiones, le marcan fácil. La crisis es de juego y confianza. Lopetegui se quedó sin hinchada en España: una parte lo miraba de reojo por cómo salió de la selección y ahora la del Real Madrid le da la espalda.

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