Ballottage en Brasil: ¿Qué se puede esperar de Bolsonaro como presidente electo?

Alberto Armendáriz
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28 de octubre de 2018  • 20:35

RÍO DE JANEIRO.- Como ya lo adelantó él mismo, el gobierno del recientemente electo Jair Bolsonaro llevará "un montón de militares" a la Explanada de los Ministerios en Brasilia, adoptará lineamientos económicos liberales y una política social conservadora.

"La militarización ha sido parte del equipo de campaña de Bolsonaro y se puede esperar que varios exgenerales compongan la estructura de poder. Tal vez eso pueda ser visto por sus simpatizantes como una forma de mejorar la capacidad operacional del gobierno, por tener más organización y coordinación, pero desde el punto de vista institucional sería una tendencia preocupante", resaltó a LA NACION el analista Andrei Roman, director de la consultora Atlas Político.

Bolsonaro, electo presidente de Brasil - Fuente: AFP

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Para hacer su gestión más eficiente, Bolsonaro prometió reducir los actuales 29 ministerios a 15 carteras "como máximo". Pero aunque el funcionamiento del gabinete se vuelva más aceitado, donde se prevén problemas es en la relación del gobierno con el Congreso.

"En sus casi tres décadas como diputado, Bolsonaro no tuvo una actividad legislativa que se destaque, con muy pocos proyectos aprobados (apenas tres) y conflictos constantes con sus partes. Además, su Partido Social Liberal (PSL) tiene muy poca representación y deberá negociar con las agrupaciones más grandes", indicó Roman.

Bolsonaro buscó en las últimas semanas garantizar su eventual gobernabilidad con apoyos de legisladores de los poderosos frentes parlamentarios agropecuario, de seguridad y evangélicos (la llamada "Bancada BBB" por bovinos, balas y Biblia).

Las primeras palabras de Bolsonaro como presidente electo de Brasil - Fuente: Facebook

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Como la lucha contra la corrupción y la criminalidad han sido dos de sus principales banderas proselitistas, se espera que avance rápido en mecanismos para garantizar que no haya desvíos de dinero público, endurecer las leyes penales, fortalecer a las fuerzas de seguridad, bajar a 16 años la edad de imputabilidad penal, y también flexibilizar el porte de armas para defensa propia.

Ferviente católico y con aliados clave en las iglesias evangélicas, Bolsonaro pondrá los valores de la familia tradicional al frente. Se opone a la llamada "ideología de género" (en su programa, los derechos de gays, lesbianas y transexuales no merecen ni una palabra), rechaza al aborto y la despenalización de las drogas. Existe gran preocupación sobre cuál será su política hacia la deforestación de Amazonas y las cuestiones ecológicas en general porque da especial énfasis al desarrollo del agronegocio y no ha hecho referencias al problema del calentamiento global.

Economía y política exterior

En el ámbito económico, el presidente electo propuso reducir la deuda pública un 20% mediante privatizaciones y licitaciones, reducir la carga tributaria, controlar los gastos públicos, bajar los costos para las empresas y reformar el sistema previsional para pasar a un modelo de capitalización privado.

"Será una profundización de lo que ya vimos con el gobierno de Michel Temer , pero más ultraliberal, en prejuicio de los trabajadores y la población más pobre", afirmó Leda Paulani, profesora de Economía de la Universidad de San Pablo.

Desde hace varios meses, Bolsonaro anunció que su ministro de Economía sería el reconocido neoliberal Paulo Guedes, con buena llegada a los agentes financieros de Brasil y de Wall Street. La gran duda es cómo se llevarán en la práctica Guedes y Bolsonaro, que en todo su historial mantuvo posturas muy nacionalistas y estatizantes y ahora, durante la campaña, se acercó a los mercados y prometió comerciar con todos los países del mundo sin sesgos ideológicos.

"Creo que Brasil se alineará claramente con Estados Unidos y disminuirá su comercio con China. La atención en el Mercosur se mantendrá, pero para él los acuerdos bilaterales serán prioritarios", apuntó Leda.

De hecho, el Mercosur no está siquiera mencionado en el programa de gobierno de Bolsonaro. En cambio, el propio diputado se ha referido varias veces a Estados Unidos, a Israel y a Corea del Sur , países con los que pretende fortalecer los vínculos. Se cree que, para agradar a Washington, Bolsonaro podría transferir la embajada brasileña de Tel Aviv a Jerusalén, como ya hizo el presidente Donald Trump . En la región, se pueden anticipar buenas pero medidas relaciones con los gobiernos de Mauricio Macri en la Argentina y de Sebastián Piñera en Chile , roces con el próximo presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador , y tensiones con Venezuela y Bolivia .

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