Habrá cambios profundos en la relación de Brasil con el mundo

Alberto Pfeifer
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29 de octubre de 2018  

El presidente Blanco, el personaje interpretado por Ricardo Darín en La cordillera, se encuentra frente a una decisión vital: reconocer la preponderancia brasileña o rendirse al rasgo atávico del sistema político latinoamericano. La respuesta queda abierta, pero nadie podría parecerse más al ambicioso mandatario brasileño de la película que Jair Bolsonaro .

Bolsonaro reposicionará a Brasil en el mundo. Buscará deconstruir primero la imagen autoritaria que se diseminó en Occidente. El mensaje urgente será el respeto a los principios democráticos, a los derechos humanos y de las minorías.

El discurso de afirmación nacionalista se basará en el pensamiento estratégico militar. El eje principal de la inserción internacional de Brasil seguirá siendo la prosperidad. Después del neotercermundismo de Lula , de la anomia de Dilma y del retraimiento de Temer, Bolsonaro enfatizará el pragmatismo de las relaciones con Estados Unidos, Europa y Japón.

El ingreso en la OCDE se verá fortalecido por un gobierno ideológicamente más cercano a Trump. La salida de Brasil del Acuerdo de París 2015 ya fue descartada. Bolsonaro se convenció de que el tema ambiental es un punto fuerte de Brasil.

Se intentará un reequilibrio del grupo Brics, cuya cumbre de 2019 tendrá lugar en Brasil. Un trato especial merecerá China, el mayor comprador de commodities brasileñas. Trasladar la embajada brasileña de Tel Aviv a Jerusalén apunta a conformar al electorado evangélico y anti-PT.

El principal cambio en el frente externo de Brasil ocurrirá en América del Sur. Se habla de una flexibilización del arancel externo común del Mercosur y de poner el foco en una zona de libre comercio plena. Convencido del rechazo al régimen venezolano, Bolsonaro tendrá que acercarse a gobiernos afines para aumentar la presión sobre Maduro. El tema de la seguridad doméstica y de los vínculos transnacionales del narcotráfico ejercerá mayor presión sobre los vecinos productores de drogas y el crimen organizado brasileño.

Es razonable suponer que la discreción diplomática será sustituida por un discurso de liderazgo regional de raíz no tan democrática, pero en consonancia con los vientos de desgaste del modelo de las democracias liberales. Tal vez Oliveira Prette, el presidente brasileño de La cordillera, especie de Putin nativo, encuentre en Bolsonaro su expresión real. Que se prepare el vecindario: tiempos interesantes le esperan a esta parte del globo.

Traducción de Jaime Arrambide

El autor es coordinador del Grupo de Análisis de la Coyuntura Internacional (Gacint) de la Universidad de San Pablo

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