7 lugares imperdibles de Italia que todavía no están repletos de turistas

La Isla de Burano es uno de los spots turísticos imperdibles que todavía no están llenos de gente.
La Isla de Burano es uno de los spots turísticos imperdibles que todavía no están llenos de gente. Crédito: María Florencia Sanz
María Florencia Sanz
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2 de noviembre de 2018  • 00:07

La Bella Italia. Así la llaman. Pero a Italia cualquier adjetivo de belleza le queda chico. Quizá no puedo ser objetiva para hablar de este país del que llegaron mis abuelos y con el que un día empecé a soñar. Jamás había pisado suelo italiano y ya lo imaginaba perfecto. Durante muchos años alimenté el deseo de recorrerlo. Tanto lo planeé en mi cabeza que cuando finalmente se hizo realidad, tuve miedo de que Italia no cumpliera mis expectativas. ¡Pero no solo las cumplió, sino que las superó! Su historia que se mantiene intacta en cada rincón, su gente y el sonido de su hablar entre las calles, su comida repleta de aromas y de color (¡por Dios, su comida es el cielo mismo!) me dejaron más enamorada que antes.

¿Sabían que Italia tiene casi la misma superficie que la provincia de Buenos Aires pero con la variedad de paisajes que hay a lo largo de toda la Argentina? De norte a sur son tantos los lugares por descubrir que muchos quedaron fuera de mi itinerario. Por supuesto, hice las paradas obligadas en los puntos turísticos más importantes, pero cuando armé el viaje supe que quería llegar a otros que no fueran tan conocidos, esos que quedan más escondidos, que no son los lugares de moda, que no están atestados de turistas y los disfrutan los locales. Porque en esos lugares, en los que no sabés bien con lo que te vas a encontrar, es donde vivís realmente la cultura del país y te llevás las mejores sorpresas que puede darte un viaje.

Les damos una selección de estos rincones italianos que les van a sacar más de un suspiro ¡y donde van a poder tomar fotos sin que salgan turistas en el encuadre!

Isla de Burano: un paraíso de colores a menos de una hora de Venecia

En mi ruta estaba la mítica Venecia, pero cuando empecé a investigar sobre ella descubrí la isla de Burano, que pertenece a la misma laguna y a pesar de tener una impronta muy particular no es tan conocida. ¡Burano es un arcoíris en la tierra! En ella es imposible que existan los días grises o momentos largos de tristeza, porque todas las casas de sus habitantes están pintadas de diferentes colores estridentes que te alegran el día. Se dice que la tradición comenzó para que los pescadores pudieran distinguir sus casas desde los canales y cuando la niebla cubría la zona. Hoy los habitantes de Burano que quieren pintar sus casas tienen que pedir permiso a la municipalidad, donde les indican qué tonos se permiten en la zona donde viven.

¿Te quedan dudas de que éste es EL lugar si querés hacer las mejores fotos?Te recomiendo que camines sin rumbo fijo y te pierdas entre sus calles, pero siempre bien atenta para descubrir diferentes perspectivas de color y detalles únicos. En las fachadas de las casas combinan hasta las macetas con flores y sus plantas, algunas parecen haberse puesto de acuerdo con su vecino para armar una escena perfecta e incluso la ropa colgando al sol crea armonía estética.

Todas las casas de la isla tienen un color diferente y las combinan con detalles de flores y plantas en sus fachadas.
Todas las casas de la isla tienen un color diferente y las combinan con detalles de flores y plantas en sus fachadas. Crédito: María Florencia Sanz

El dato: Burano se especializa en la producción de encaje de hilo y está repleta de locales que venden maravillas artesanales, desde manteles y carpetitas hasta vestidos. Incluso pueden ver en vivo a las mujeres locales realizando este arte ancestral.

Cómo llegar: desde Venecia podés tomar el vaporetto línea 12 desde la terminal FondamenteNuove. El boleto sale 7,5 euros y dura 75 minutos. La primera parada es en la isla de Murano, ¡otra recomendada para visitar!

Giardino Giusti: un verdadero jardín italiano en el corazón de Verona

Simetría y perfección verde salpicada de estatuas, fuentes y arquitectura de otro siglo.
Simetría y perfección verde salpicada de estatuas, fuentes y arquitectura de otro siglo. Crédito: María Florencia Sanz

Mi pasada por la ciudad de Verona era casi obligada porque quería visitar la famosa casa de Julieta (la protagonista del clásico de Shakespeare). Hice una cola interminable para tocar su estatua y subir a su balcón. Salí con una sonrisa, pero dispuesta a dejar olas de gente atrás y zambullirme en uno de los jardines más bellos que conocí y para mi sorpresa ¡vacío!Detrás de un gran paredón y en medio de la ciudad, el GiardinoGiusti es un oasis de naturaleza. En él solo se oye el trinar de los pájaros, el zumbido de los insectos y un profundo silencio que te ayuda a reconectar.

El jardín fue creado en el siglo XVI como encargo de la familia Giusti para su palacio. A través de los siglos fue rehabilitado y conservado como lo que es: una obra de arte. ¡Su diseño geométrico y su perfección impactan! Vayan con tiempo para recorrerlo porque en sus nueve secciones hay de todo: caminos de cipreses, flores, estatuas mitológicas, fuentes, grutas, escaleras, terrazas y hasta un laberinto de arbustos.

El Giardino Giusti tiene escenarios que parecen sacados de una película.
El Giardino Giusti tiene escenarios que parecen sacados de una película. Crédito: María Florencia Sanz

El dato: al estar sobre una pendiente, desde él se pueden disfrutar unas de las mejores vistas de la ciudad.

Cómo llegar: está ubicado en Via Giardino Giusti 2, a diez minutos a pie desde la Casa di Giulietta. Abre todo el año de 9 a 19 hs y la entrada cuesta 8,50 euros.

Varenna: un pueblo de cuento de hadas al borde del Lago di Como

Podés recorrerlo de punta a punta a través de una pasarela con pérgolas de piedra y mucha vegetación.
Podés recorrerlo de punta a punta a través de una pasarela con pérgolas de piedra y mucha vegetación. Crédito: María Florencia Sanz

Otro de los puntos marcados en mi ruta era el Lago di Como y los pueblos que lo rodean. Iba a hacer un recorrido por varios de ellos, pero el día de lluvia complicó las cosas, así que elegí uno de los pueblos a los que se podía llegar en tren desde Milán: Varenna. ¡No podíacreer que a tan solo una hora de la ciudad estuviera en medio de un lago y montañas sacados de un cuento de hadas!

Al no ser tan popular como sus pueblos vecinos, Varenna se destaca por su tranquilidad y las caminatas sin tantos turistas. ¡Todo en este lugar enamora! Por empezar es absolutamente limpio y súper cuidado, sus casitas de color pastel parecen colgadas a los pies de la montaña, todas sus calles son empedradas y sus empinadas escaleras siempre desembocan en el lago. No dejen de hacer dos recorridos: por sus callecitas donde van a encontrar muchas galerías de arte, locales de artesanos y tiendas de productos típicos; y por la pasarela que bordea el lago donde pueden descansar en sus pérgolas de piedra o disfrutar de las heladerías y barcitos con una vista que transmite paz.

El pueblo de Varenna regala vistas increíbles del Lago di Como y el marco perfecto para la foto de tu viaje.
El pueblo de Varenna regala vistas increíbles del Lago di Como y el marco perfecto para la foto de tu viaje. Crédito: María Florencia Sanz

El dato: si tienen un solo día para visitarlo y justo llueve (como me pasó a mí), no dejen de ir, porque les aseguro que con la atmósfera lluviosa es aún más mágico y encantador.

Cómo llegar: desde la estación de tren Milano Centrale en Milán con la línea RE8. Los boletos cuestan desde 6,70 euros según la categoría en que viajes. Si visitás alguno de los otros pueblos del Lago di Como, podés llegar a Varenna en ferry.

Bagni di San Filippo: aguas termales escondidas en un bosque de la Toscana italiana

Escalonadamente sobre esta roca se formaron distintas fosas termales. ¡El que llega primero puede ocuparlas!
Escalonadamente sobre esta roca se formaron distintas fosas termales. ¡El que llega primero puede ocuparlas! Crédito: María Florencia Sanz

Si vas a viajar a la Toscana, preparate para jugar a la búsqueda del tesoro escondido, porque toda la zona está repleta de joyas naturales que no son de tan fácil acceso. Pero como todo tesoro, cuando las descubrís te dejan con la boca abierta. Así me pasó con las termas de Bagni di San Filippo, un pueblo de menos de 100 habitantes en el Valle de Orcia.

El olor a hojas verdes y madera mezclado con agua sulfurosa se siente desde la ruta y te va guiando por medio de un bosque de castaños y helechos hasta llegar a una gigantesca roca totalmente blanca, tanto que parece nevada en plena primavera. Le dicen Ballena Blanca y desde ella caen aguas termales formando cascadas y pequeñas piletas. Aunque muchos carteles dicen que no está permitido escalarla Ballena Blanca, algunas personas llegan a lo más alto, para disfrutar como en jacuzzis privados. Desde ahí arriba se puede ver a lo lejos el monte Amiato y cómo se pone el sol entre los árboles.Para las menos osadas, hay piletones en la base o simplemente se puede recorrer todo el lugar (al que llaman Fosso Bianco) mientras se escucha el ruido del agua corriendo.

En Bagni di San Filippo la estrella es la Ballena Blanca, una imponente roca de piedra blanca calcárea desde donde caen aguas termales.
En Bagni di San Filippo la estrella es la Ballena Blanca, una imponente roca de piedra blanca calcárea desde donde caen aguas termales. Crédito: María Florencia Sanz

El dato: las termas son totalmente gratuitas y alcanzan su temperatura más alta en invierno, cuando llegan ¡a los 48 grados!

Cómo llegar: lo más rápido es en auto por la ruta 61, a una hora desde Siena o dos horas desde Florencia. Los pueblos más cercanos son San Quirico d´Orcia y Pienza.

Cala Violina: la Toscana deslumbra con esta playa de arena que también es reserva natural

Cala Violina es uno de los mejores secretos que esconde la Toscana. ¡Playa de arena en el corazón de una reserva natural!
Cala Violina es uno de los mejores secretos que esconde la Toscana. ¡Playa de arena en el corazón de una reserva natural! Crédito: María Florencia Sanz

¿Una playa en la Toscana? Cuando creía que ya no podía sorprenderme más, me enteré que la Toscana también tiene playas ¡y de arena! Cala Violina fue un verdadero hallazgo, porque si no te pasan el dato es imposible de descubrir a simple vista, ya que forma parte de laReserva Natural de Bandite di Scarlinoen la provincia de Grosseto.

Para acceder a ella hay que atravesar parte de la reserva a pie o en bicicleta, pero los caminos son planos, fáciles de transitar y entre medio de una vegetación mediterránea que hace del paseo pleno disfrute. Como si fuera un espejismo, cuando menos lo esperás, se abre frente a tus ojos un mar de agua transparente encerrado entre dos cabos verdes y sentís la suave arena bajo tus pies. La playa no es demasiado extensa, pero los días de semana hay muy poca gente y si podés quedarte hasta el atardecer vas a tenerla casi para vos sola.

Para llegar a ella hay que caminar por los senderos de un extenso bosque que la protege.
Para llegar a ella hay que caminar por los senderos de un extenso bosque que la protege. Crédito: María Florencia Sanz

El dato: justo antes de llegar a la playa, hay mesas y bancos para comer algo, foodtrucks para comprar provisiones y baños.

Cómo llegar: desde Grosseto son 40 minutos en auto o colectivo. Para dejar el auto, el estacionamiento sale 7 euros todo el día o 3,50 si llegás después de las 13.30hs. Desde ahí hay que caminar 20 minutos más dentro de la reserva hasta la playa.

Fiordo di Furore: belleza natural e inesperada en uno de los pueblos más pequeños de la Costa Amalfitana

Escondido, como suelen estar las mejores joyas, el Fiordo di Furore ocupó el primer puesto en el ranking de mis visitas por la Costa Amalfitana.
Escondido, como suelen estar las mejores joyas, el Fiordo di Furore ocupó el primer puesto en el ranking de mis visitas por la Costa Amalfitana. Crédito: María Florencia Sanz

Si te nombran la Costa Amalfitana seguro pensás en Positano y Amalfi. Sin embargo, hay muchos otros pueblos que la bordean sin tanta popularidad, pero no por eso sin encanto. Buscando hospedaje más barato di con Furore y, dentro de él, con LA maravilla de todo mi viaje por Italia: el Fiordo di Furore.

El fiordo es la atracción principal de este pueblo (uno de los más pequeños y escondidos de la región), pero todavía se mantiene intacto de las grandes masas de turistas. Todo el escenario es digno de una película: formaciones rocosas milenarias, una playa angosta rodeada por los acantilados, algunos botes de colores, aguas verde esmeralda y un puente a 30 metros de altura que lo enmarca. Lo mejor de todo es que para llegar al fiordo hay que bajar unas largas escaleras que permiten verlo desde lo alto y tienen descansos que son perfectos para sacar fotos panorámicas o, si sos como muchos de los osados que vi, usarlas como trampolín para zambullirse en sus aguas.

Poca gente, aguas tranquilas y cristalinas, y la naturaleza que siempre maravilla.
Poca gente, aguas tranquilas y cristalinas, y la naturaleza que siempre maravilla. Crédito: María Florencia Sanz

El dato: el mejor momento del día para visitar el Fiordo es a partir del mediodía cuando el sol pasa a través de la estrecha garganta y crea un perfecto juego de luces en el agua.

Cómo llegar: a Furore podés acceder desde cualquiera de los pueblos de la Costa Amalfitana con el colectivo que los recorre, pero no es necesario ir hasta el pueblo para llegar al fiordo. Lo mejor es bajar del colectivo sobre el puente que lo atraviesa. Algunas excursiones te llevan a visitarlo en barco.

Ravello: un pueblo sereno repleto de villas arquitectónicas y vistas en las alturas de la Costa Amalfitana

Terraza al mar en Villa Rufolo, una de los paseos imperdibles en Ravello.
Terraza al mar en Villa Rufolo, una de los paseos imperdibles en Ravello. Crédito: María Florencia Sanz

Al recorrer la Costa Amalfitana, Ravello suele quedar fuera del itinerario por la simple razón de que no tiene salida al mar y está en lo alto de las montañas. Yo me considero fan del mar pero también de los pueblos tranquilos y particulares, y como Ravello tiene mucho de eso no dude en visitarlo. ¡Por algo fue elegido por reconocidos escritores, músicos, cineastas y artistas de todas las épocas para crear sus obras más famosas e incluso vivir allí!

Es que en Ravello, el paisaje de las casas entre las colinas verdes es impactante y las vistas al mar Tirreno que asoman en cada rincón te dejan en estado de shock (¡pero de los buenos!). En él abundan palacios lujosos, jardines, parques y villas arquitectónicas donde la naturaleza es la protagonista. A pesar de ser pequeño vayan con tiempo, porque hay mucho por ver. Les recomiendo pasar por uno de los lugares más románticos: Villa Rufolo, construida en el siglo XVII, con terrazas al mar y jardines diseñadoscon distintas especies de árboles y flores de todos los colores para no dejar de sacar fotos.

Desde la plaza central se pueden apreciar las vistas panorámicas del pueblo de Ravello salpicadas de verde.
Desde la plaza central se pueden apreciar las vistas panorámicas del pueblo de Ravello salpicadas de verde. Crédito: María Florencia Sanz

El dato: si son amantes de la música no pueden perderse el Festival de Ravello con figuras internacionales. Se realiza todos los años entre los meses de junio y septiembre en escenarios impactantes como Villa Rufolo y el Auditorium Oscar Niemeyer, diseñado por el reconocido arquitecto.

Cómo llegar: Ravello está ubicado entre Amalfi y Salerno. Lo más directo es salir desde Amalfi con el colectivo que recorre la Costa Amalfitana (llegás en 30 minutos y el precio del boleto varía según la duración que saques), aunque podés hacer combinación desde cualquiera de los otros pueblos.

¿Te gusta conocer lugares poco turísticos? ¿Qué rincón del mundo te gustaría visitar? También mirá: Por qué elijo viajar a Atenas todos los años: qué hacer, qué comer y dónde dormir

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