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El deseo de cambiar de trabajo: qué hacer para concretarlo

El deseo de cambiar de trabajo: qué hacer para concretarlo
El deseo de cambiar de trabajo: qué hacer para concretarlo Crédito: Shutterstock
Mercedes Korin
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29 de octubre de 2018  • 11:42

Habías deseado llegar a ese puesto que hoy te aprieta. Hace tiempo que notás que desapareció ese gusto por el café de la mañana compartido en la oficina, por cerrar un trato o por aprender algo. Cuántas veces nos pasa en la vida que algo empieza a ser, es durante un tiempo y después deja de ser. Un amor, un interés, alguna creencia llegan, se establecen y después de semanas, meses o años, se terminan. Esto sucede con el trabajo, también.

Al instalarnos en un trabajo somos los nuevos. Hay mucho por hacer, desde entender los códigos y quién es quién hasta identificar qué lugar tenemos allí. Una vez consolidados, disfrutamos tener claro cómo identificar las oportunidades, los desafíos y los límites propios y ajenos. Hasta que en algún momento, por algún motivo, esa estructura no va más; se vuelve tediosa o incluso asfixiante. Muchas veces tiene que ver solo con el paso del tiempo, pero también puede darse por algo impuesto desde afuera (aparece un jefe déspota o nos agregan funciones que nos importan poco) o por un cambio personal (nos empiezan a interesar otros tipos de espacios laborales o formas de trabajar).

Pero la sensación de final de ciclo no suele ser suficiente para emprender un ciclo nuevo, y si no accionamos corremos riesgo de quedar empantanados. Quejarse es más fácil que proyectar pero menos eficaz si lo que queremos es buscar un cambio laboral. Acá van algunas sugerencias para pasar de lo que no queremos más a lo que podría ser:

  • Qué no, qué sí. No alcanza con tener claro qué cosas uno no quiere más: hay que saber qué sí se quiere. No es lo mismo "No aguanto más a estos compañeros" o "Ya no quiero más este nivel de presión" que "Voy a buscar un empleo que me permita viajar porque quiero conocer cómo se manejan en otros países" o "Voy a negociar un día de trabajo en casa".
  • La esencia. ¿Cuál es la esencia de ese deseo de cambio, sin la cual ese deseo se desvirtúa? La esencia varía según las personas y los momentos de la vida en que se encuentren. A veces tiene que ver con seguir una vocación, otras con cambiar de estilo de vida, o con tomar nuevos desafíos, lograr un mayor reconocimiento o ganar más plata.
  • Deseos viables. Para no pasar de un ciclo que queremos dejar atrás a un deseo frustrado, el deseo tiene que ser viable. Si soñamos con tener el barcito en la playa, tengamos en cuenta qué haremos cuando el proveedor de frutas para los licuados venga a cobrarnos después de diez días con lluvia (y sin clientes). Evaluemos los deseos según nuestras posibilidades o las condiciones que podemos generar para que sucedan.
  • Planificación. No se trata de estar frente a las velitas de la torta de cumpleaños o bajo un puente justo cuando un tren pasa. Para concretar el deseo de cambio laboral hay que planificar concretamente cómo vamos a intentar que el cambio suceda. ¿A quiénes vamos a contactar, en qué tenemos que capacitarnos, qué hay que averiguar?, son algunas preguntas útiles para planificar.
  • El proceso. La costumbre es buscar resultados: "Si no me sale el trabajo al que me postulé; listo, me fue mal". Pero en la búsqueda de un cambio laboral ese punto de vista es miope ya que no permite ver otros alcances que tiene ese proceso que encaramos. Puede ser que no consigamos el trabajo puntual que queríamos, pero estamos en camino si en ese intento tuvimos otros tipos de logros, como por ejemplo nuevos contactos o aprender a poner en valor nuestro perfil.

Concretar un deseo de cambio de trabajo implica cierto esfuerzo en una etapa que seguramente no es de plenitud sino más bien de agotamiento del ciclo que está terminando. Entonces viene la gran pregunta gran: "¿De dónde saco fuerza para encarar este cambio?" La respuesta, tal vez, está en no confundir las energías: la energía de sostener lo que se volvió obsoleto es muy distinta de la energía vital que requiere lo que está naciendo.

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