Visión, perseverancia y equipo: las claves para un cambio exitoso

Crédito: Shutterstock
Andrea Churba
(0)
30 de octubre de 2018  • 00:40

"Algunos días tengo ganas de tirar la toalla. Pareciera que soy el único que se da cuenta de que así no podemos seguir, y es agotador sentir que todo el peso del cambio está sobre mis hombros", dice Alejandro, Project Manager en una empresa de telecomunicaciones.

En artículos y libros sobre liderazgo se suele citar a LeRoy Eims: Un líder es aquel que ve más que los demás, ve más lejos que los demás y ve antes que los demás.

La definición es certera, especialmente para quienes tienen la responsabilidad de liderar la transformación en sus equipos y en organizaciones de todo tipo. Y no nos referimos solamente de aquellos que ocupan un lugar jerárquico, sino a muchos hombres y mujeres que, desde su lugar y su rol, saben hacia dónde necesita ir la organización y qué es imprescindible hacer para encaminarse en esa dirección.

Visión = ¿soledad?

Muchos de quienes lideraron o están liderando procesos de cambio pueden dar fe de que ver más, ver más lejos y ver primero suele ponerlos en un lugar de soledad e incomprensión, al menos en las primeras etapas.

Los líderes de cambio son "incomodadores" que vienen a sacudir la complacencia y la costumbre. Entre sus pares y sus colaboradores, muchos no conocen ni comprenden como ellos el sentido ni la urgencia del cambio, ni están tan dispuestos a hacer el esfuerzo de adaptar sus habilidades y sus comportamientos a las nuevas reglas de juego.

En un mundo ideal, los encargados de llevar adelante el cambio dispondrían del tiempo necesario para generar sentido, motivar y comprometer a los resistentes. En el terreno real, las cosas van mucho más rápido. El nuevo rumbo a veces implica desmantelar procesos, romper silos, sacudir la estructura en aras de la agilidad, reasignar recursos, recortar presupuestos o suspender proyectos que, aunque se haya invertido mucho en ellos y estén avanzados, ya no son prioritarios para la organización. Los líderes se ven enfrentados a decisiones difíciles y dolorosas: aquellos que no se puedan alinear en un plazo razonable se tendrán que ir, aunque sean excelentes, populares o amigos.

No sorprende, entonces, que el entorno sienta el cambio como amenazador, y vea a quien lo lidera como "el malo de la película". Sus acciones, logros y fallas son inspeccionados y criticados, y se lo tilda de alarmista, de fanático, de insensible.

Visión + Perseverancia= consistencia

Como dijo Václav Havel, La visión no es suficiente; debe combinarse con la acción. No es suficiente mirar los escalones; hay que subir las escaleras.

El rol del líder de cambio no es sólo enseñar a las personas de su entorno a ver y comprender las necesidades del futuro, sino también liderarlas a la ejecución.

Requiere de mucho coraje y de una gran fortaleza mental y anímica vencer la tentación de darse por vencido y mantener el rumbo a través del rechazo, los obstáculos, los roces, retrocesos y contratiempos cotidianos. La Dra. Angela Duckworth, profesora e investigadora de la Universidad de Pennsylvania, llama "grit" a esta combinación de agallas y tenacidad, y afirma que tener esta cualidad es el predictor más importante del éxito.

La capacidad de "ver más, más lejos y antes que los demás" es una competencia crucial para los líderes de cambio. Combinada con coraje y perseverancia permite avanzar con acciones consistentes hacia los resultados y la cultura deseada.

Visión + Consistencia + Equipo = Cambio exitoso

Sin embargo, todavía falta un ingrediente para que el desarrollo del proceso sea más exitoso y menos traumático para el propio líder y para la compañía: armar un equipo, una coalición de líderes de cambio.

Estar solo para liderar el cambio es muy desgastante y resulta contraproducente para el desarrollo del proceso. Desde el minuto uno, es clave que los líderes se rodeen de aliados entusiastas y confiables que los ayuden a diseñar y mantener el rumbo, liderar las miradas, despejar los obstáculos y llevar la innovación a la práctica cotidiana.

La fuerza de un equipo alineado facilita el compromiso sostenido con la visión, de modo que trascienda los difíciles momentos iniciales, se consolide con el tiempo y alcance el ansiado punto de no retorno. Al menos, hasta que se presente la próxima revolución del paradigma.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?