Suscriptor digital

Familiares y vecinos del comerciante asesinado en Victoria se movilizan para reclamar justicia

Blanca Candia y Enrique Azuaga
Blanca Candia y Enrique Azuaga
(0)
29 de octubre de 2018  • 19:12

El asesinato del comerciante Enrique Azuaga conmocionó a los vecinos de Victoria. Sobre todo porque todos sabían que este era el último año suyo en la Argentina: tenía previsto volverse a su Paraguay natal con su mujer; estaban cansados de los robos, querían volver a empezar. La inseguridad clausuró sus planes, le robó la vida. Esta tarde, a las 18, aquellos vecinos, familiares y amigos se movilizarán para exigir justicia.

El sábado a la noche cerraba su comercio cuando al menos dos delincuentes descendieron de una moto e ingresaron en el local situado en John Fitzgerald Kennedy 1963, de aquella localidad de San Fernando. A punta de pistola intentaron robarle. Azuaga y su esposa, Blanca Candia, se resistieron. Le dispararon y lo mataron.

"Mi hermano era un laburador. Trabajaba todo el año y lo mataron así, como a un animal... no merecía morir así. Lo lamentamos todos y le agradecemos a todos los vecinos por su movilización. No tenemos palabras. Mi hermano era una maravilla de persona. Esto es muy duro para nosotros. Estamos todos destrozados. Dejó una viuda, a tres hijos. Es una cosa muy lamentable lo que pasó", contó a LA NACIÓN Gustavo, hermano de la victima .

Frente del comercio de la víctima
Frente del comercio de la víctima

Fuentes policiales precisaron que a las 22 del sábado Azuaga, nacido en Paraguay hace 45 años, cerraba "El Toldo Azul" cuando entraron los dos encapuchados. Él forcejeó con uno de los delincuentes para sacarle el arma; la mujer le arrojó agua caliente del termo de mate a uno de los ladrones. Ante esto, le apuntaron a Candia y Azuaga se interpuso para protegerla. La bala le atravesó la sien y le salió por el cuello. Murió en el acto. Y los delincuentes escaparon sin robar.

"La policía tardó 40 minutos y la ambulancia, una hora en llegar. La mujer estaba con un ataque de nervios y salimos a agarrarla porque se daba la cabeza contra el piso. Yo vi pasar la moto a todo lo que da después de escuchar los disparos", contó Jesica Torres, de 35 años, una vecina que vive en la cuadra donde mataron a Azuaga. Y agregó: "Que lleguen a matar acá es raro; esto significa que ya se fue todo de las manos. Nosotros tenemos un sistema de alarma vecinal. Nos protegemos entre nosotros. Los robos son cosa de todos los días acá. Mi marido se va a las seis de la mañana a laburar y ya perdimos la cuenta de las veces que le robaron. Viene bravo desde hace rato y no hay respuesta de nadie".

Azuaga había llegado al país hace más de 25 años. Dejó tres hijos, uno de 12, una nena de 7 y uno de 27 años. Según relataron sus allegados, la familia Azuaga planeaba irse del país este año por la cantidad de hechos de inseguridad que sufrían día a día.

"Era muy trabajador, para él no había descanso, no había sábado ni domingo ni fiestas. De lunes a lunes estaba abierto. Si no tenías plata, te daba de fiado; era muy buena gente. Ya habían sufrido varios hechos de inseguridad", relató Emilia Badu, de 63 años, una vecina que vive frente a El Toldo Azul. "Cada dos o tres días asaltan a alguien por acá. Roban, maltratan, lastiman y la policía no está. Pasan muy cada tanto. Estamos a la buena de Dios. Vivimos enrejados", contó.

Los vecinos de la cuadra señalaron a los potenciales culpables del crimen: apuntan a una banda que vive a la vuelta de la fiambrería de Arzuaga, del otro lado de la avenida Uruguay, que divide San Fernando de San Isidro. Afirman que ese límite, precisamente, beneficia a la banda porque -dicen en el barrio- "como están en otra jurisdicción la policía no hace nada".

"Son muy comunes los robos acá, tres o cuatro por día. Llegamos a tener nueve asaltos en un solo día. En julio, yéndome de vacaciones con mi familia, nos afanaron todo. Fueron dos de los tipos sospechosos de este hecho, los reconocí. Acá pusimos alarmas vecinales, luces, porque no hay otra forma. Cuando lo mataron a Enrique había pasado un patrullero hacía tres minutos.Pero los tienen cronometrados. Cuando se van los policías, ellos entran a robar", dijo Gustavo Robledo, de 48 años, un comerciante que tiene su local a metros de El Toldo Azul.

Según fuentes de la pesquisa, la policía ya tiene en la mira a uno de los presuntos responsables del hecho, pero todavía no pudieron encontrarlo. Investiga el caso la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) del Distrito Tigre, conducida por Marcelo Lloret.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?