Trump le tiende la mano al exmilitar, pero reinan las dudas en Washington

Fuente: Reuters
Los presidentes tienen perfiles afines; inquietud en defensores de los derechos humanos
Rafael Mathus Ruiz
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30 de octubre de 2018  

WASHINGTON.- Por su afinidad de estilos, ideas y palabras, y su imprevisto ascenso a lo más alto del poder, Donald Trump y Jair Bolsonaro parecían, en los papeles, socios políticos naturales. Y las primeras señales de uno a otro parecen confirmar esa expectativa: Trump llamó a Bolsonaro para felicitarlo y tenderle una mano, y Bolsonaro anticipó que viajará a Washington antes que a Buenos Aires.

Pero más allá de la sintonía que despunta en el horizonte entre la Casa Blanca y el Planalto, el ascenso de Bolsonaro también generó preocupación en Estados Unidos, sobre todo entre quienes defienden los derechos humanos.

José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch (HRW), prometió seguir muy de cerca las acciones del futuro gobierno de Bolsonaro. La Justicia, el Congreso y los gobernadores, en su opinión, pueden llegar a ser un contrapeso para impedir posibles abusos, pero Vivanco ha dejado en claro su alarma por el triunfo del diputado ultraderechista, en quien percibe similitudes con Hugo Chávez pese a las diferencias ideológicas.

"Es un caso único en la historia moderna de América Latina que alguien se haya hecho elegir democráticamente con una plataforma, un programa tan explícitamente contrario a los principios de derechos humanos", advirtió Vivanco.

Erika Guevara-Rosas, directora de Amnistía Internacional para las Américas, dijo que la elección de Bolsonaro podría entrañar "un riesgo enorme" si su retórica "se convirtiera en política pública".

Trump llamó anteanoche al flamante presidente electo de Brasil para felicitarlo por su triunfo y empezar a trazar su agenda de trabajo, luego de que se confirmó su triunfo ante Fernando Haddad, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) que reemplazó a Lula en la boleta.

Trump dijo en Twitter que había tenido una "muy buena conversación" con Bolsonaro y que habían acordado trabajar en "comercio, militares y todo lo demás", sin brindar más detalles. La Casa Blanca había dado la primera señal de cercanía cuando, apenas terminada la charla, dijo que ambos líderes expresaron un "fuerte compromiso" para trabajar "codo a codo".

"Tuve una muy buena conversación con el recién elegido presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que ganó su elección por un margen sustancial. ¡Acordamos que Brasil y Estados Unidos trabajarán juntos en comercio, militares y todo lo demás! Excelente llamada, ¡le deseo felicidades!", escribió el mandatario.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, también habló con Bolsonaro, y luego se preocupó por recordar que la relación bilateral está basada en el "compromiso mutuo" con la seguridad, la democracia, la prosperidad económica y los derechos humanos. Un tema en esa charla: Venezuela.

Con la llegada de Bolsonaro al Planalto, Trump encontrará otro líder afín en América Latina, una región que dista de estar entre sus prioridades, pero en la cual sí ha mostrado especial interés por la crisis en Venezuela. El triunfo de Bolsonaro cierra un año electoral que, salvo por la victoria de Andrés Manuel López Obrador en México, dejó a América Latina más alineada con Trump tras los triunfos de Sebastían Piñera en Chile, Iván Duque en Colombia y ahora Bolsonaro en Brasil.

En Estados Unidos la prensa pintó a Bolsonaro como una suerte de espejo de Trump, hilvanando puntos en común en la visión del líder ultraderechista y el magnate. Uno de los estrategas de la campaña que llevó a Trump a la Casa Blanca, Steve Bannon, le dio su respaldo explícito a Bolsonaro, a quien llamó "un patriota".

"Trump y Bolsonaro están cortados con la misma tijera, se llevarán de mil maravillas, para bien o para mal", dijo Benjamin Gedan, director del Argentina Project del Centro Woodrow Wilson y exdirector para América del Sur del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca con Barack Obama.

Gedan indicó que en Washington siempre existió la esperanza de que Estados Unidos y Brasil, la primera economía y el país más poblado de América Latina, se convirtieran en fuertes socios. "Hay que ver si Bolsonaro y sus aliados en el Congreso tienen la voluntad y el poderío político para realinear las relaciones internacionales de Brasil, que están mucho más alineadas con el Mercosur y los Brics que con Washington", agregó Gedan. "Pero algo es seguro: el presidente Trump no pondrá objeciones a cualquier abuso de derechos humanos o retroceso democrático que pueda ocurrir bajo Bolsonaro", cerró.

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