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Detienen a la última persona que habló con Bustamante, a quien estrangularon con un cinturón

Darío Palavecino
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30 de octubre de 2018  

MAR DEL PLATA.- A Jorge Adrián Bustamante lo golpearon en la cabeza y aunque intentó defenderse, lo estrangularon con un cinturón de cuero que le dejaron ajustado al cuello antes de arrojarlo a un arroyo debajo de un camino rural, a 25 kilómetros de Tandil, donde se lo vio con vida por última vez hace una semana.

La autopsia aportó estas precisiones sobre las causas de muerte del joven de 24 años cuyo cadáver fue encontrado anteayer por un matrimonio que había ido a pescar con sus hijas. El desafío para la Justicia, ahora, es descubrir cómo y por qué asesinaron a Bustamente, y cuántas personas participaron del crimen.

El caso tiene varias hipótesis en investigación y, desde anoche, el primer detenido: Nahuel Morales, un joven de 19 años, el último que se comunicó por teléfono con la víctima para tener un encuentro personal, en las primeras horas del miércoles, cuando Jorge desapareció. Su abogado, Claudio Castaño, los presentó espontáneamente a él y a su hermano en la fiscalía de Gustavo Morey el viernes, cuando ya circulaban sospechas. Castaño dijo ayer al canal de noticias TN que su cliente era "incapaz" de cometer un crimen de esta magnitud.

Anoche, familiares y amigos de Bustamante, estudiante universitario que, además, vendía ropa y lencería de manera particular, encabezaron una manifestación por las calles del centro de la ciudad serrana bonaerense para exigir el pronto esclarecimiento del asesinato y la detención de todos los culpables. "Nunca más otro Jorge Bustamante en Tandil", reclamaron.

Diferencias en una relación personal o un eventual ajuste de cuentas por motivos aún no determinados son las principales orientaciones que recibe la pesquisa. En la mira, y muy comprometido, aparece Nahuel Morales, que se presentó nuevamente en la fiscalía con su defensor y quedó detenido, acusado de homicidio, tras las contradicciones que tuvo durante su declaración.

Anteayer, luego del descubrimiento del cadáver en el canal aliviador del arroyo Langueyú, la policía allanó su casa. Según fuentes de la investigación, en el procedimiento se secuestraron elementos considerados de gran valor para la causa, entre ellos, un teléfono celular, ropa con manchas compatibles con sangre y una moto similar a la que se vio la noche de la desaparición a metros del Fiat Palio de Bustamante. Un hermano de Nahuel apareció pronto como posible cómplice, pero por ahora no está imputado.

"Lo importante era encontrar el cuerpo", resaltó ayer el fiscal general de Azul, Marcelo Sobrino, que anticipó el arribo de instructores judiciales que llegarán desde La Plata para colaborar con la pesquisa. Y dejó en claro, con el resultado de la autopsia en la mano, que la muerte se produjo en "un contexto de homicidio".

A pesar de los avances en la pesquisa, todavía queda por hallar y secuestrar el celular de Bustamante, elemento clave para desentrañar qué ocurrió la madrugada del miércoles último. Su última llamada duró seis minutos y del otro lado de la línea estaba precisamente Nahuel Morales, ahora detenido.

Antes del hallazgo del cuerpo en el curso de agua situado en el camino rural que conduce al paraje La Patria, la pista más firme sobre el paradero de Bustamante era su auto. El Fiat Palio había aparecido abandonado y en llamas en un sector oscuro y de abundante vegetación en el barrio La Movediza. Los bomberos lograron apagar el fuego, que se circunscribió a la cabina.

Según explicaron fuentes de la investigación, en el baúl quedaron manchas de sangre humana, material que fue enviado para ser peritado en laboratorios forenses.

Cámaras de seguridad permitieron divisar que el vehículo había llegado a La Movediza a oscuras, en las primeras horas del miércoles pasado y con un solo ocupante. Iba detrás de una moto que, quedó fuera del ojo del sistema de monitoreo, pero poco después volvió a aparecer en pantalla circulando en sentido contrario, pero con dos ocupantes.

Marcas y sospechas

Los investigadores intentan rearmar la escena del crimen a partir de los indicios que les dejó el hallazgo del cadáver, que flotaba en el agua, solo vestía un pantalón de jogging y llevaba un cinto de cuero con hebilla ajustado al cuello. Fuentes de la investigación anticiparon a LA NACION que el informe de autopsia describió tres lesiones contuso- cortantes en el párpado y en la región superciliar derechos. Otra contusión en el antebrazo izquierdo y en el dorso de la muñeca eran compatibles con una reacción defensiva. El parte se completará con los resultados que surjan de hisopados que se tomaron en orificios bucal, nasal y anal, y de estudios histopatológicos y tóxicos sobre vísceras.

El fiscal general evitó dar mayores precisiones sobre evidencias. "Hay varias líneas de investigación, algunas con más indicios que otros", dijo, en una conferencia de prensa. Ante la variedad de hipótesis avisó: "No voy a avanzar en ninguna de las elucubraciones que pueda llegar a haber sobre los móviles o motivos. Lo importante es encontrar al responsable o a los responsables, y no hacer hincapié en la vida privada de Jorge. Nadie se merece lo que pasó y hay que respetar su fuero íntimo", advirtió Sobrino.

El tumultoso traslado del principal sospechoso

Crédito: Gentileza El eco de Tandil

Se había presentado el viernes en la fiscalía, acompañado por su abogado. En ese momento, el paradero de Jorge Bustamante era aún un misterio, y aunque él, se sabía ya, era la última persona con la que había hablado por teléfono, Nahuel Morales pudo volver a su casa. Pero el domingo el cadáver del joven de 24 años apareció flotando en un arroyo, en las afueras de Tandil, con claros signos de haber sido asesinado. Y, entonces, la situación legal de aquel varió sustancialmente. Tanto, que anoche, cuando en la ciudad se desarrollaba una marcha en la que vecinos, familiares y amigos de la víctima reclamaban justicia, el sospechoso fue detenido por efectivos de la policía bonaerense.

"Pensé que era un muñeco de trapo"

Gabriela Zárate y Walter Fernández prepararon todo para pasar el día al aire libre. Fueron con sus hijas a pescar a un arroyo al que iban siempre. Pero se toparon con la muerte.

"Detuvimos el auto y bajamos por un camino. Mi marido empezó a preparar la caña para la pesca de las niñas y cuando nos acomodábamos, miré debajo del puente y observé algo que flotaba. Pensé que era un muñeco de trapo. Le dije a mi marido que se fijara; miró, subió por arriba del puente y luego me dijo que era una persona. De inmediato llamó a la policía. Las nenas se pusieron mal, lloraban", contó Zárate a 104.1 Tandil FM.

Su marido agregó: "Vi que emanaba sangre de la cabeza, en la baranda también vi sangre y ahí me di cuenta de que era un cuerpo. El cuerpo estaba boca abajo, tenía el torso sin remera y no se veía mucho. Cuando lo sacaron del agua se vio que tenía un [pantalón de] jogging". Culminó el testigo: "Lo que más llamó la atención es que tenía un cinto en el cuello y un golpe en el ojo, muy profundo".

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