Campeones, una película que invita a pensar cómo ve la sociedad a las personas con discapacidad

Jimena Noziglia
(0)
31 de octubre de 2018  • 01:01

La película española Campeones pone la realidad en torno a la discapacidad sobre la mesa y la desdramatiza en forma de comedia; se ríe con esta realidad, con quienes la viven a diario y nos interpela a cada uno en nuestras prácticas, en nuestros preconceptos, en nuestra forma de ver al otro, mostrándonos con claridad la necesidad de un cambio personal y social.

Pone en evidencia, en realidad, el fruto de un fracaso social. Porque como sociedad hemos fallado al separar y discriminar a las personas, por el mero hecho de no saber respetar las diferencias. La sociedad se encargó de separarlos por diagnóstico y delimitar sus posibilidades. Incluso, las deportivas.

Al protagonista, una probation, es decir, un castigo, lo lleva a tener que entrenar a un grupo de personas con discapacidad intelectual que se abren camino en la vida, con las pocas herramientas que les fueron dadas. Personas con discapacidad que, como cualquiera, desean una vida plena, un trabajo digno, un trato justo, un grupo de amigos y, por qué no, una práctica deportiva.

Una película que desde el humor nos acerca a la vida del 15% de la población, la población más marginada a nivel mundial según la Organización Mundial de la Salud. Una realidad a la que nos puede llevar un conductor con "unas copitas de más" -como nos cuenta parte de esta historia- o, simplemente, la vida misma y la diversidad humana.

Poner en escena a nueve actores con discapacidad, no es solo lo que algunos miran como el gran desafío, es mucho más que eso, es una acción sin precedentes. Hay una convicción detrás, una seguridad de que se están abriendo y derribando barreras durante el mismo rodaje.

Es una producción que se ha tomado el trabajo de dignificar a las personas con discapacidad, contratándolas para actuar, algunas con la profesión de actor y otras no. Ese trabajo no fue fácil y resultó muy difícil encontrar personas con discapacidad que hayan tenido la oportunidad de estudiar teatro. O peor aún: de estudiar. Así, sin más, porque estudiar en una escuela común para muchas personas con discapacidad y sus familias ha sido y aún sigue siendo una meta difícil de alcanzar.

Pero el mundo se mueve, las sociedades cambian y hoy cada vez más son las familias de personas con discapacidad que eligen y acceden a una educación inclusiva, donde todos aprendemos juntos para que no haya más necesidad de que juguemos partidos separados o bien que una probation, nos lleve a conocer una realidad impensada.

Tomemos el ejemplo de esta obra fílmica y extrapolemos la risa y la oportunidad a nuestras vidas, asumamos el posible conflicto que nos pueda generar salir de nuestras "normalidades" conocidas para movilizarnos interna y socialmente en pos de promover ese cambio tan justo y esperado. Una clara forma de hacer que la igualdad y la oportunidad sucedan.

La autora es miembro del Grupo Art24 por la Educación Inclusiva, militante por los derechos de las personas con discapacidad y docente.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?