Cómo son los días de Pity Álvarez en la cárcel

El músico el día de su detención, hace tres meses y medio. Mientras espera el juicio y rechazan su excarcelación, Pity se reconecta con la música y lidia con su salud inestable
El músico el día de su detención, hace tres meses y medio. Mientras espera el juicio y rechazan su excarcelación, Pity se reconecta con la música y lidia con su salud inestable Crédito: Gentileza Fernando Pérez Re/Diario Crónica
Manuel Buscalia
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30 de octubre de 2018  • 15:00

"Todavía le cuesta entender que está ahí", dice Cristina Congiú, la madre de Pity Álvarez , mientras cuenta cómo son los días del líder de Viejas Locas en la cárcel de Ezeiza. Pity lleva tres meses y medio detenido por el asesinato de Cristian Díaz, tras haber sido procesado con prisión preventiva por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Congiú y su abogado, el doctor Claudio Calabressi, apuntaban a que el músico esperase en libertad el inicio del juicio, pero fuentes de la causa le aseguraron a Rolling Stone que no hay ninguna chance de que eso suceda.

Días atrás, ante un nuevo pedido de Santiago Ottaviano, el defensor oficial que asiste al Pity desde la declaración indagatoria, la Cámara Criminal confirmó un nuevo rechazo de excarcelación dispuesto por el juzgado del Dr. Martín Yadarola. En las últimas horas, el juez declaró al músico imputable y elevó elevó la causa a juicio oral y público, informaron fuentes judiciales a La Nación. Sin embargo, la defensa y la familia del Pity insisten en la necesidad de que sea trasladado a algún centro especializado que lo ayude a superar los síndromes derivados de sus adicciones. "Es una persona que necesita asistencia médica", argumenta Calabressi.

Pity se encuentra hoy en Prisma, un área del penal destinada a los presos con trastornos mentales. Recientemente lo trasladaron, junto con otros internos de buena conducta, a la planta baja del sector, donde se concentran presos más conflictivos, por decisión de la dirección del penal. "Perdió el espacio que tenía para él solo. Los que bajaron sintieron que estaban siendo usados para un experimento", dice Congiú. Y agrega: "Extraña mucho vivir solo con sus perros y se siente muy invadido".

El estado de salud de Pity varía según el día. Por momentos, según asegura su madre, no come ni quiere salir de su celda. De acuerdo con la información derivada de los estudios ordenados desde el juzgado, Pity está compensado por la medicación, y los síntomas de abstinencia están controlados.

La madre lo visita tres veces todas las semanas. Los martes a la tarde, los viernes a la mañana y los domingos a la tarde viaja a Ezeiza desde su casa en el barrio Piedrabuena de Villa Lugano para verlo. Durante un par de horas hablan de su día a día, las novedades de afuera y el estado de la causa. Siempre que puede le lleva algo de comer. A veces le prepara bizcochuelo de coco -"le encanta", dice ella- o carne al horno, que están entre sus comidas preferidas. "No se puede ingresar cualquier cosa", aclara. "Todo lo que tenga relleno no va. Adaptada a eso, voy dándole gustos."

Además de su madre, Pity recibe la visita de su novia y algunos amigos. Juanse fue a visitarlo y los integrantes de Viejas Locas están tramitando el permiso. Pero lograr la autorización de visita en el penal no es fácil. Hay que presentarse a las 6 de la mañana, como mínimo, y esperar en una fila para obtener un número para iniciar el trámite. Dan entre 20 y 25 números nada más, y recién después te atienden. Antes de otorgar la identificación para ingresar, se realiza una revisión de los antecedentes penales de la persona solicitante, por lo que es indispensable tener buena conducta. Si se aprueba el pedido, se puede realizar la visita en una sala especial con sillas, mesas y una especie de jardín de 7x7.

Últimamente el Pity volvió a entrar en contacto con la música. Su madre le llevó algunos CDs y un reproductor de DVD para ver películas. Se anotó en un taller de percusión que tuvo que dejar porque "se le acercan mucho y no lo dejan concentrarse". Desde que ingresó en Ezeiza ya tocó dos veces. La primera fue el 21 de septiembre, cuando cantó varios temas de Viejas Locas e Intoxicados para las visitas y los reclusos de Prisma, con una banda que incluyó al ex baterista de Callejeros, Eduardo Vázquez, condenado a prisión perpetua por el femicidio de Wanda Taddei, y el anestesista Gerardo Billiris, acusado de drogar y golpear a María Belén Torres. A los pocos días volvieron a tocar -se filtró un audio en el que se lo escucha cantar "Me gustas mucho"- en una presentación solo para presos.

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