Antonio Escohotado: "La solución uruguaya al problema de las drogas es absurda, grotesca"

Escohotado cree que hay que suprimir la prohibición de las drogas
Escohotado cree que hay que suprimir la prohibición de las drogas Fuente: LA NACION - Crédito: Patricio Pidal
Florencia Gagliardi
(0)
31 de octubre de 2018  • 12:27

Es sábado por la tarde. Antonio Escohotado pide a la camarera un negroni y enseguida se acomoda en una de las mesas del hotel de Retiro donde se hospeda en su visita a Buenos Aires. A los 77 años, el filósofo español, autor de una de las obras más importantes en materia de drogas, analiza la legalización de la marihuana en Uruguay y Canadá y al exponer sus ideas no duda al decir que en materia legislativa el único camino es "la derogación de la prohibición".

Autor de Historia general de las drogas (1989), texto que escribió cuando estaba preso en la cárcel de Cuenca, España, tras ser condenado por narcotráfico, Escohotado se define a sí mismo como un hombre que dedicó su vida al conocimiento. En una entrevista con LA NACION habla de su metodología de estudio y asegura que sólo trabaja con fuentes primarias. Además, dice que si menciona a Karl Marx es porque leyó su obra y en relación a ello sostiene: "Debo ser de los pocos del mundo, todos lo citan, pero muy pocos lo conocen. Es muy difícil de leer".

Tras participar de la charla "El Terror a la Libertad", organizada por la Fundación Libertad, el ensayista, que nació en Madrid en 1941, y tradujo a autores como Hobbes, Jefferson y Newton, rechaza las referencias autobiográficas y aplaude los avances de la tecnología. Sin embargo, confiesa que no tiene teléfono celular y critica a quienes lo utilizan como una herramienta para "mirarse el ombligo". También cuenta que su última obra, "Los enemigos del comercio", le llevó casi 20 años de investigación y se remonta a sus años en Ibiza y a su paso por la cárcel.

Uruguay y Canadá legalizaron la marihuana para uso recreativo. ¿Piensa que podría funcionar en la Argentina?

Argentina y cualquier otro país del mundo deben tener presente que el experimento no es legalizar o, mejor dicho, devolverle el estatuto que tenía antes de la prohibición. Con la prohibición se ha conseguido multiplicar el número de usuarios, la cantidad de suministradores, bajar la edad de introducción a las drogas, criminalizar a grandes sectores sociales y corromper a buena parte de las instituciones. La prohibición lo único que ha conseguido es lo contrario de lo que pretendía, un mundo sin drogas, olvidando que el mundo llevaba dos mil, tres mil años conviviendo con las mismas drogas que prohibieron, pero sin problemas. En 2018 los presupuestos para reprimir las drogas con suerte alcanzan una décima parte de la que tenían hace 20 o 30 años. Los presidentes de los países, los magistrados de las cortes supremas, saben que se ha multiplicado por miles lo que querían curar. Hay varias soluciones, por un lado, está la de Uruguay.

¿Qué opina al respecto?

Es una solución absurda, grotesca, porque es sólo marihuana y se ha decidido que la marihuana sí, pero tiene que tener como máximo un 6% de THC (compuesto psicoactivo del cannabis). Cualquier cultivador en una maceta de su casa sabe que hay variedades que llevan el 20%. ¿Y por qué el 6%? Ese es el típico sabotaje de la medida. Si quieres hacer una medida, haz una medida razonable, que insisto no es legalizar, es derogar la prohibición. Las drogas se han vendido siempre en las farmacias. Roma tenía más de 1000 tiendas dedicadas a la venta de opio y no causaba ningún problema social. Es más, no hay en latín palabra para opiómano. Hay más de 12 para alcohólico.

¿Y qué sucedería si en la Argentina se implementara el mismo modelo?

Sería ridículo, incluso regresivo. Es mejor la situación de prohibición careta que tienen aquí, que la supuesta solución no careta de Uruguay que es re careta. En el fondo la única solución es la de Canadá. El derecho del hombre a las drogas es el mismo que tiene a la libertad y a la persecución autónoma de su felicidad. La prohibición de las drogas es una isla aislada, donde la libertad no reina y donde tampoco reina el derecho de cada cual a buscarse su propia dicha. Creo que, como otras iniciativas, por ejemplo, perseguir la homosexualidad, perseguir ideas políticas, simplemente ha sido un brote de falsa conciencia.

Entonces, ¿cuál sería el camino?

Lo que hay que hacer es derogar la prohibición, se hizo con la ley seca, lo mismo tiene que hacerse con las actuales. Hay que tener buena voluntad. Reconozcamos que el experimento ha sido prohibir y no funcionó. ¿Y qué podemos hacer? Volver a lo anterior, igual que se volvió con el tabaco, igual que se volvió con el café. Una de las ventajas de "Historia general de las drogas" es demostrar que hasta la yerba mate fue perseguida con pena de muerte. ¿Por qué no nos acordamos de estas cosas?

¿Qué perspectiva ve a nivel global?

En Europa ya se acabó, llevamos por lo menos quince o veinte años de armisticio. La cruzada ya no es cruzada, no hay dinero público para financiarlo. Gran parte de los fondos públicos que antes perseguían las drogas, ahora se dedican a la política llamada reducción de daños, entonces dan de comer a psiquiatras, ayudantes sociales, reinsertadores, sanatorios. Prácticamente todas las instituciones del mundo civilizado actual saben que la cruzada ha fracasado y procuran dar los pasos atrás que se dieron -por ejemplo- en la cruzada contra las brujas. Las drogas son tan neutras como la dinamita o una montaña o el mar o la atmósfera, los únicos que no somos neutros somos las personas.

¿Haría alguna actualización de "Historia general de las drogas"?

Lo hice, cuando se cumplieron 20 años, le puse un epílogo y hablé de que hay un armisticio y una tolerancia tácita y de que todos los recursos que se destinaban a combatir ahora se destinan a reducir los daños de la propia prohibición, a reinsertar a las personas que por fortuna son minoritarias y no saben administrarse. Ya sabemos que tampoco saben administrarse las drogas legales, imagínese el paracetamol o el alcohol. El paracetamol mata a unas 100 veces más personas al año que la heroína y sin embargo es de venta libre en las farmacias.

¿Cómo fue la educación que le dio a sus hijos respecto a las drogas?

A mis hijos les dije que se abstuvieran de drogas ilegales hasta cumplir la mayoría. Que si los veía antes de cumplir la mayoría tomándolas los castigaría. Y que al llegar a los 18 años si querían tomar drogas ilegales, sobre todo si fueran de la familia visionaria, las que llevan de viaje -mescalina, peyote, psilocibina y LSD 25- que pasasen por mí, que yo me encargaría de darles buena calidad, buena dosis y me tomaría el trabajo de acompañarlos.

En una entrevista con el diario El País dijo que está "asustado" por la pasividad de la juventud actual y habló de utilizar mejor el tiempo: ¿qué consejos les daría a las generaciones actuales?

Toda la gente lleva en su bolsillo la Biblioteca de Alejandría muy mejorada. Lo que Aristóteles llamaba inteligencia cósmica actual, que es todo el conocimiento del mundo ya. Le pregunto a la gente joven cuántas veces consulta el teléfono como biblioteca y cuántas para ver si tiene un "like" o un comentario. Cada vez que pongas un "like" en vez de informarte sobre un tema, te estás degradando, te estás corrompiendo, estás perdiendo el tiempo. Y cuando llegue el momento de morir, intentarás escaparte como una rata en un barco y será demasiado tarde. Ponte a estudiar, sé feliz, descubriendo que estudiar es la forma suprema de amar.

¿Cree que la tecnología genera cierto aislamiento?

La tecnología, especialmente la de telecomunicación, ha hecho que no haya distancia. Que la única distancia sea la temperamental. Y también la de algunos que insisten en mirarse su propio ombligo y otros, unos pocos, que utilizan esa maravilla de inteligencia cósmica, su teléfono, en hacerse sabios. No hay otra finalidad en la vida que hacerse sabios. Cualquier otra cosa es un desvío, una pérdida de tiempo, una degradación de lo divino del hombre que es la inteligencia, la comprensión.

Escohotado grabó un parlamento en el disco Alta Suciedad, de Andrés Calamaro
Escohotado grabó un parlamento en el disco Alta Suciedad, de Andrés Calamaro Fuente: LA NACION - Crédito: Patricio Pidal

¿Cómo se lleva usted con la tecnología?

Fenomenal. No tengo celular, pero al menos diez horas al día estoy sobre la pantalla informándome sobre, por ejemplo, cuáles son las capas geológicas de Islandia, o cómo se hacían los cañones en Inglaterra en el siglo XVII. Ambos temas dan para trabajar una semana si uno se atiene solamente a las letras azules de la Wiki y va usando el hipertexto. Es un placer infinito estudiar. Sólo hay una forma de degradarse con el teléfono, que es mirarse el ombligo.

En su último libro, "Los enemigos del comercio", habla sobre el comunismo.

Quería formarme una idea de qué era el comunismo. A lo largo del libro se trata de contextualizar quiénes dicen que la propiedad es un robo y el comercio es un instrumento. Descubrí que la Edad Media fue un período de comunismo triunfante, que fue imposible la compraventa. El libro mío no es una crítica al comunismo, lo que intento es reconstruir la historia del comunismo y lo primero que descubrí es que ese comunismo inicial, el del amor que predica Jesús, que se llama la restitución de volver la igualdad que había cuando Dios creó al hombre, se va a convertir desde el siglo XIX en comunismo llamado científico que ya no puede aceptar la teología y no hay más allá y más acá. El más allá se convierte en paraíso terrenal de los países comunistas y el más acá en el infierno terrenal de los países capitalistas, donde no hay todavía la debida dictadura del proletariado. Seguí tirando del hilo y el tomo tercero me permite llegar a fenómenos como Pablo Iglesias, de Podemos. El éxito de mi obra fue poderlo culminar, me tomó casi 20 años.

Hablaba de Podemos, en España. ¿Qué piensa sobre la asunción de Jair Bolsonaro, para muchos el Donald Trump de Brasil?

No tengo suficientes informaciones sobre Bolsonaro, no me atrevo a hablar de él. En el caso de Donald Trump es muy gracioso, porque bastante antes de ser elegido, ya había una unanimidad en los medios, diciendo que era un peligro, que venía la tercera guerra mundial, la ruina, el hundimiento. Que yo sepa Wall Street va como un tiro, nunca ha habido menos desempleo en los Estados Unidos, parece que la situación de Corea del Norte se va a solucionar y, es más, parece algo aún más aterrador para quienes odian a Trump, y es que podría ser reelegido.

¿Cuál es su próximo trabajo?

Estoy terminando dos libros, uno monográfico sobre por qué la Grecia Clásica fue lo que es. El otro es una rememoración de mis años de Ibiza, que fueron casi 15, donde han pasado muchas cosas, entre otras, fundé la discoteca más famosa del mundo hoy. Los libros van a salir prácticamente en paralelo.

¿Qué fue lo más importante de sus años en Ibiza?

Me repele el género autobiográfico, pero la ventaja de mis experiencias de Ibiza es que no son "yo, yo, yo". Fueron en un momento del mundo, con una situación tan notable como para que la isla más pobre del mediterráneo se convirtiera en la más rica, que es lo que es ahora. ¿Por qué? Porque fuimos allí sin otro principio que es "haz el amor y no la guerra" y ganamos por goleada. En música, moda, arte, ideas. Por eso toda la tribu hippie se disolvió, sin batalla, por autodecisión. Duró diez años y cuando cambió el mundo y consumó la revolución sexual, que es la única pacífica y completa, la única capaz de decir, mire usted, no vamos a perseguir a gentes que tienen costumbres sexuales diferentes, vamos a admitir la diversidad sexual, cuando todos tuvimos la certeza de que eso no tenía vuelta atrás, dijimos, ya está bien.

Fue en esos años que estuvo preso...

Fui condenado dos años y estuve preso uno. Ese año aproveché para redactar "Historia general de las drogas". El director del penal me felicitó y me dijo "es usted el caso de reinserción social de mayor éxito de todos los tiempos".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?