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Edificios que se fueron: Villa Ombúes donde hoy está la Embajada de Alemania

Soledad Gil
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1 de noviembre de 2018  • 18:46

En donde hoy funciona la Embajada de Alemania, sobre Luis María Campos, el magnate Ernesto Tornquist mandó construir un castillo estilo Tudor de donde salió el último vuelo del globo Pampero en 1908.

Ernesto Tornquist nació un 31 de diciembre de 1842. Lo celebraba en su quinta Los Ombúes, arrojando a la medianoche una salva de cañonazos con la que saludaba, de paso, el año que recién empezaba.

La quinta de Villa Ombúes fue construida en estilo Tudor por el arquitecto Nordmann.
La quinta de Villa Ombúes fue construida en estilo Tudor por el arquitecto Nordmann. Fuente: Archivo - Crédito: Archivo General de la Nación

El castillo que se alzaba en el Camino de las Cañitas o Av. Gutenberg (hoy Av. Luis María Campos) y la calle de los Ombúes (actual Olleros) no era su residencia principal, ubicada en Florida 989, justo enfrente de otro de sus grandes emprendimientos, el Plaza hotel.

El hotel Plaza, y la residencia particular de la familia Tornquist, en la esquina de Florida y Marcelo T. de Alvear. En el altilo, dicen, le gustaba coser a la esposa de Ernesto. Inclusive se comenta que hubo que cambiar la orientación de una de las torres del hotel para que no le tapara la luz.
El hotel Plaza, y la residencia particular de la familia Tornquist, en la esquina de Florida y Marcelo T. de Alvear. En el altilo, dicen, le gustaba coser a la esposa de Ernesto. Inclusive se comenta que hubo que cambiar la orientación de una de las torres del hotel para que no le tapara la luz. Fuente: Archivo

El hotel Plaza, el edificio de los muebles Nordiska que reemplazó a la residencia Tornquist en 1935. Foto de 1936.
El hotel Plaza, el edificio de los muebles Nordiska que reemplazó a la residencia Tornquist en 1935. Foto de 1936. Fuente: Archivo - Crédito: Horacio Coppola

La manzana donde hoy se encuentra la Embajada de Alemania estaba fuera del radio urbano. Allí Ernesto Tornquist tuvo su quinta. Adquirió el terreno en 1872 y le encargó a su cuñado y sobrino, el arquitecto Carlos Altgelt un pequeño castillo estilo medieval, con torres almenadas y vitreaux. Tornquist tenía debilidad por este estilo. Así era casa principal de la estancia La Ventana de Sierra de la Ventana y el Torreón de Mar del Plata, ambos construidos por el arquitecto Carlos Nordmann. En 1904, el Torreón era conocido como "Belvedere" (mirador) y, antes de la modificación que cubrió su torreta con una cúpula curva de tejas, tenía un fuerte aspecto de fortificación. Asociado con Pedro Luro, Tornquist fue uno de los pioneros de Mar de Plata: intervino en la sociedad del hotel Bristol, fundó la Colonia Marítima para niños débiles. Su chalet en el Boulevard Marítimo, al lado del de Carlos Dose, estaba junto al Paseo General Paz, para cuyo diseño contrató a Carlos Thays, el mismo que realizó el paisajismo de su quinta Los Ombúes.

En Florida 989, la familia pasaba el año lectivo, desde Pascua hasta octubre, en la quinta de Belgrano desde octubre hasta enero, y se mudaban a Mar del Plata desde enero hasta Pascua.

Chalet Tornquist al fondo. Al frente, el chalet de Carlos Dose en Mar del Plata.
Chalet Tornquist al fondo. Al frente, el chalet de Carlos Dose en Mar del Plata.

Orígenes germanos

Tornquist era el séptimo y último hijo de Jorge Pedro Tornquist, hijo de alemanes, pero nacido circunstancialmente en Baltimore, Estados Unidos. Su padre fue un pequeño comerciante que fomentó las relaciones entre el Río de la Plata y Hamburgo, donde la familia residía. Según el economista Jorge Gilbert, que investigó su vida y obra, Tornquist creció en un ámbito comercial, incorporó el idioma alemán, y las pautas culturales que combinaban la influencia paterna, con la tradición católica de su madre. A los 13 años fue enviado a estudiar a Alemania, a donde permaneció hasta 1858. De regreso a Buenos Aires comenzó a trabajar como despachante de aduana en la firma Altgelt, Ferber y Compañía, de la que era socio responsable su cuñado Adam Altgelt.

Tornquist y su esposa Rosa Laura María Altgelt, con su hija menor Sara Dolores en la falda, y los otros nueve que llegaron a ser adultos: cuatro varones y seis mujeres. Uno de los varones, Adolfo, fue sacerdote. Los otros tres quedaron al frente de las empresas de su padre.
Tornquist y su esposa Rosa Laura María Altgelt, con su hija menor Sara Dolores en la falda, y los otros nueve que llegaron a ser adultos: cuatro varones y seis mujeres. Uno de los varones, Adolfo, fue sacerdote. Los otros tres quedaron al frente de las empresas de su padre. Fuente: Archivo

Ernesto Tornquist, financista y empresario.
Ernesto Tornquist, financista y empresario. Fuente: Archivo - Crédito: Archivo General de la Nación

Casado en 1872 con su sobrina Rosa Altgelt, hija de Adam, tuvo con ella trece hijos, de los cuales diez llegaron a ser adultos.

Descolló como empresario en múltiples negocios e industrias: primero se asoció con los fabricantes de velas José Conen y luego con la firma elaboradora de extracto de carnes Kemmerich. En 1886 creó la sociedad anónima Refinería Argentina. Para entonces, su relación con Juan José Romero, Ministro de Finanzas del gobierno de Roca, ya era estrecha, y ello le permitió vincularse con la casa Baring de Londres, donde fue presentado como consultor de las finanzas argentinas.

En 1891 se incorporó como socio al frigorífico Sansinena y cuatro años más tarde organizó la Compañía Azucarera Tucumana (CAT), una de las principales productoras de Argentina, con intereses ligados a su planta de refinado, establecida en Rosario.

El Pampero, antes de zarpar. Detrás se llega a adivinar la silueta del castillo Villa Ombúes.
El Pampero, antes de zarpar. Detrás se llega a adivinar la silueta del castillo Villa Ombúes. Fuente: Archivo - Crédito: Archivo General de la Nación

El Pampero y la Sociedad Sportiva

Mientras la fortuna crecía -creó varias colonias y fue el fundador del Club Hotel Sierra de la Ventana- también hubo tiempo para el esparcimiento. En 1905 fundó, junto a Emilio Mitre, José Balcarce y Manuel Aguirre, el Golf Club de Palermo. Muy cerca de allí, delante del Hipódromo, estaba la sede de la Sociedad Sportiva Argentina, desde donde en 1907 zarpó el globo Pampero en su primer vuelo. Sin embargo, llevar el gas desde la Compañía de Gas del Río de la Plata -donde hoy está el Solar de la Abadía- hasta el club era muy dificultoso porque la presión se perdía en el recorrido. Por eso, el 23 de enero de 1908 se resolvió instalar una cañería con tubos de barro cocido de unas tres pulgadas de diámetro desde la planta, al otro lado de la Av. Gutenberg, hasta un terreno adyacente a la quinta de Tornquist. Desde allí saldrían siete de los diez vuelos que el Pampero realizó en Argentina, incluido el último y fatídico, ocurrido el 17 de octubre de 1908. Tuvo la intención de ser el primer vuelo nocturno, comando por Eduardo Newbery -hermano de Jorge- y Eduardo Romero, pero cayó en algún lugar del Atlántico

El Pampero antes de zarpar el 9 de julio de 1908. En el recuadro amarillo, los rostros de Eduardo Newbery y Eduardo Romero, que fallecerían a bordo de ese globo pocos meses más tarde.
El Pampero antes de zarpar el 9 de julio de 1908. En el recuadro amarillo, los rostros de Eduardo Newbery y Eduardo Romero, que fallecerían a bordo de ese globo pocos meses más tarde. Fuente: Archivo - Crédito: Archivo General de la Nación

El episodio del robo de las joyas de la esposa de Tornquist tuvo gran difusión en la prensa local. Aquí, en Caras y Caretas del 27 de abril de 1907.
El episodio del robo de las joyas de la esposa de Tornquist tuvo gran difusión en la prensa local. Aquí, en Caras y Caretas del 27 de abril de 1907. Fuente: Archivo

Villa Ombúes, famosa

Villa Ombúes encabezó, además de las páginas de sociales en ocasión de las fiestas que allí se brindaban, una buena parte de las de la sección policial, cuando en 1905 desaparecieron 300.000 pesos en joyas. La banda de ladrones, liderada por la familia Tabouret, cayó en Montevideo.

En 1906, poco antes de morir, Tornquist fue elegido diputado. Tres años antes, el ministro de Relaciones Exteriores Estanislao Zeballos, contemporáneo y crítico de Ernesto, había escrito: "Desde 1880 van transcurridos 23 años de estabilidad política excesiva. Dos influencias han predominado casi absolutamente en la dirección suprema del país. La del general Roca en política; la del señor Tornquist en finanzas".

Postal de la quinta Los Ombúes con su cerco perimetral.
Postal de la quinta Los Ombúes con su cerco perimetral. Fuente: Archivo

Tornquist falleció en 1908. El imperio empresario quedó a cargo de su hijo Carlos Alfredo, y de sus hermanos Eduardo y Martín, que siguieron diversificando la cartera de negocios.

Aviso publicado en La Nación el 16 de diciembre de 1910. En la foto se adivina a la derecha, la torre de la quinta de Tornquist, y el portón de ingreso que aún sobrevive.
Aviso publicado en La Nación el 16 de diciembre de 1910. En la foto se adivina a la derecha, la torre de la quinta de Tornquist, y el portón de ingreso que aún sobrevive. Fuente: LA NACION

Una parte de la quinta fue donada para la construcción de la Abadía San Benito, que comenzó a construirse recién en 1928.

La casa se vendió primero al italiano A. Casullo y en 1937 a Adolfo Blaquier y Marta Unzué, herederos del palacio y la quinta Unzué, que el Congreso había expropiado durante el gobierno de Agustín P. Justo.

La reja y el portón son lo único que sobrevive de la arquitectura original de Villa Ombúes.
La reja y el portón son lo único que sobrevive de la arquitectura original de Villa Ombúes. Fuente: Archivo

Villa Ombúes fue desocupada en los años 60 y vendida hacia 1972 a la embajada de Alemania. Estuvo abandonada mucho tiempo. Quizás eso alimentó la leyenda de que estaba habitada por fantasmas. Al jardín descuidado y el aire lúgubre de la propiedad, se le sumó el rumor de que la abadía de San Benito era el único lugar en la ciudad habilitado para realizar exorcismos: decían que las almas poseídas que salían de la iglesia quedaban penando en los alrededores.

Al aire lúgubre y abandonado de la propiedad en los años 60 y 70, se sumó el rumor de que la casa era frecuentada por fantasmas.

Hacia principios de los años 70, la casa ya había sido demolida. Sólo se conserva la cerca perimetral, las puertas y rejas de hierro forjado.

La obra de la embajada comenzó en 1980 y se inauguró en 1983.

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