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Temperley eliminó a San Lorenzo, avanzó a semifinales de la Copa Argentina y Biaggio ya no es más el DT santo

Copa Argentina Cuartos de final
  • 1 P1
San Lorenzo

San Lorenzo

  • Nicolás Blandi
  • 1 P4
Temperley

Temperley

  • Ramiro Costa
Fernando Vergara
(0)
31 de octubre de 2018  • 21:00

Encerrado en su propio laberinto. Un espacio del que cada vez le cuesta más salir. No le encuentra la vuelta San Lorenzo. La derrota contra Temperley (1-1 y 4-1 en penales) lo dejó eliminado en cuartos de final de la Copa Argentina. Un panorama por demás sombrío, si se tiene en cuenta que en la Superliga corre desde bien atrás y también que en el último mes quedó afuera en la Copa Sudamericana. Así, el ciclo de Claudio Biaggio como director técnico agotó su último cartucho: el entrenador renunció a su cargo pocos minutos después de la derrota.

El Ciclón buscaba una victoria para revitalizar el ánimo de los jugadores y del golpeado entrenador. Un triunfo vital para desahogar las maldiciones guardadas desde el último domingo, cuando dejó escapar el clásico contra Racing en Avellaneda. Pero cayó nuevamente en los vicios conocidos y acentuados en este tiempo.

¿Cómo levantar la moral y concentrarse en lo que viene? Panorama complejo el azulgrana. Con esa debilidad espiritual afrontó Boedo el compromiso de anoche. Los libritos se dejaron en casa: San Lorenzo precisaba avanzar, porque no le quedaba otra que ganar la Copa Argentina para dejar atrás un semestre flaco en cuanto a números y volumen de juego.

La idea del Ciclón de cambiar el semblante pálido que carga el equipo por otro mucho más ameno no se halla. No encuentra una sola inyección anímica el plantel azulgrana. Le falta una clara concepción colectiva, ideas e intérpretes afinados. Sufre cada uno de sus compromisos.

Mucho se le había criticado a este San Lorenzo su tarea en el segundo tiempo contra la Academia, donde pareció un equipo sin alma y que no supo controlar el clásico ni cuando ganaba 1 a 0. Y ayer volvió a caer en la liviandad y en la vulnerabilidad propia. Con un fútbol tibio y de muchos malos pases.

Temperley resultó un justo ganador. Siempre buscó el arco rival y nunca se refugió en la valla de Matías Castro. Mostró recursos colectivos para atacar y a los 15 se puso en ventaja con un cabezazo de Ramiro Costa. En un partido que, por cierto, ganaba con total tranquilidad, con un par de situaciones muy nítidas para anotar. Lo más claro del Ciclón fue un cabezazo de Nicolás Blandi que rebotó en el travesaño.

Fue muy opaco lo del equipo de Biaggio también en el segundo tiempo. Desteñido, con referencias borrosas. Del otro lado aparecía Temperley, que viene de capa caída y como uno de los peores elencos de la primera B Nacional: cuenta apenas 7 unidades y figura a 13 de Sarmiento, de Junín, el líder. Pero anoche consiguió una marca histórica para el humilde club del Sur. Así, San Lorenzo se encontró con un rival duro en el aspecto físico, que además encontró precisión y profundidad. Un elenco siempre atento para reagruparse y cubrir espacios. Con oficio y una mejoría en su nivel de juego, jugadores con recorrido en primera como Lucas Wilchez, Leandro González y Leonardo Di Lorenzo le aportan guapeza y personalidad a la línea de ataque.

En defensa, San Lorenzo sigue sin encontrar la solidez de otros tiempos. Sufrió en cada cruce, falló en los pases y exhibió flojas actuaciones de Gonzalo Rodríguez y Franco Mussis.

Por allí se va cabizbajo Fernando Belluschi. Sabe que su aporte es fundamental. Hacer circular la pelota, darle vivacidad a los movimientos, intentar asociarse. El santafesino nunca ejerció de director del equipo, tejiendo lazos con sus compañeros. Desenfocado, no logró que el juego se exprese con mayor fluidez. Al estratega se lo extrañaba y se lo necesita fuerte para que llevara al equipo a un destino mejor. Hasta hace un puñado de semanas algo retumbaba en sus cabeza debido a las lesiones: querer y no poder, sin solución de continuidad. Ayer se marchó expulsado después de cometer dos infracciones.

Con la caída de tensión en el juego también aparecieron algunas distracciones. Sin embargo, el Ciclón tuvo una vida más luego del gol de Nicolás Blandi sobre el cierre. Aunque esta vez las manos de Nicolás Navarro no lo salvaron en los penales.

Ya sin presencia en la Copa Sudamericana y alejado de los puestos de vanguardia en la Superliga, habrá que ver cuál será el futuro de Biaggio. Ahora viene lo más difícil, que es encontrar una estrategia para atravesar el duro momento Los buenos resultados suelen atemperar situaciones adversas y renovar la confianza. No es el caso. El punto es que el Ciclón no consigue enhebrar una racha de resultados positivos. Un día gana, al siguiente empata, al otro pierde. Y hoy deja demasiado en el camino.

Allí se ve también a varios pibes del Gasolero que se abrazan, felicitan y sienten el triunfo como un bálsamo. De la Fortaleza de Lanús el Ciclón se llevó un mazazo que marcó el futuro de Biaggio en la dirección técnica.

El gol de Temperley

El gol de San Lorenzo

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