Suscriptor digital

La final de clubes más impactante de la historia: Boca-River, una definición atrapante que el mundo nunca vio

Boca y River se enfrentarán en una final histórica
Boca y River se enfrentarán en una final histórica Fuente: Reuters
Cristian Grosso
(0)
31 de octubre de 2018  • 23:59

Si el superclásico representa un valor en sí mismo, la definición de la Copa Libertadores lo transformará en el partido de clubes más trascendente de la historia. De repente, no habrá exageración ni grandilocuencia en lo que se diga o se escriba: al choque lo preceden todos los condimentos para ser encuadrado como infartante. De una carga pirotécnica única en una final. Es simple: el archivo no encuentra ningún antecedente más fantástico. ¿Todo suena rimbombante? Sí, y esta vez no habrá desbordes periodísticos: la instancia, el marco y las consecuencias lo imponen. Boca-River, dos grandes; River-Boca, los más grandes. Un trono. Este cruce modificará el destino de cada club. Nada será igual el día después.

Ni un Peñarol vs. Nacional, ni Flamengo vs. Corinthians, ni Colo Colo vs. Universidad de Chile, ni Olimpia vs. Cerro Porteño. Ni Boca-River, en definitiva, el plan perfecto, el clásico que según The Guardian, todo amante del fútbol debería ver antes de morir. El momento llegó para animar una llave de fábula. Será la séptima Copa Libertadores xeneize, o el cuarto trofeo millonario. Cara a cara. Es cierto que durante años la Conmebol impidió que en el último acto se cruzaran dos equipos del mismo país. Recién sucedió en 2005, cuando San Pablo se coronó ante Atlético Paranaense, y curiosamente se repitió al año siguiente, con la conquista de Internacional sobre San Pablo. Dos mano a mano sin electricidad ni pólvora legendaria. Ahora se tratará de la tercera oportunidad y sí sobrarán ingredientes. Dos locomotoras de frente ya partieron de sus cabeceras. Boca-River, o River-Boca, en la definición de clubes más atrapante desde que el universo fútbol tiene memoria.

Se arremolinan los recuerdos y los sentimientos se disparan en varias direcciones, pero nunca ocurrió algo así. Ni la Liga de Campeones ha ofrecido un menú más exquisito en alguna de sus definiciones entre clubes del mismo país. El primer cruce llegó en 2000, cuando Real Madrid goleó 3-0 a Valencia de Héctor Cúper. Luego, la particularidad se repitió en otras cinco ocasiones: Milan superó por penales a Juventus, en 2003; Manchester United derrotó por la misma vía a Chelsea, en 2008; Bayern Munich venció 2-1 a Borussia Dortmund, en 2013, y las dos victorias de Real Madrid sobre el Atlético de Madrid de Diego Simeone, en el alargue en 2014, y por penales, en 2016.

El de Madrid, aunque fantástico, es el clásico de la capital, no el duelo de España. Real Madrid vs. Barcelona hubiese tenido otra talla, claro, pero jamás aconteció. Quizá aquel choque entre los alemanes, cinco años atrás, intente aproximarse a las vibraciones de un Boca-River. 'Der Klassiker', sin dudas es el juego que paraliza a Alemania y en 2013 se citaron en el renovado pero siempre místico estadio de Wembley para consagrar al rey europeo. A partido único, en campo neutral, desaparecen las atmósferas de las localías. Entonces, el viejo zorro Jupp Heynckes domesticó al joven desafiante Jurgen Klopp. Pero Munich vs. Dortmund es un clásico nuevo, una rivalidad reconocida como tal recién hace un par de décadas. Antes, Bayern supo tener su archienemigo en las veredas de Borussia Mönchengladbach y, más atrás, en los pagos de Hamburgo.

La tentación tan mediática de hablar de una final anticipada esta vez no tendrá sentido. Es que realmente Boca-River y River-Boca, con la Libertadores como obsesión, se tratará de un juego único. Un partido que no indultará distracciones ni tolerará indiferentes. Como nunca. ¿La final del siglo?, vaya slogan de promoción tantas veces repetido. Se quedará corto ahora, casi desdeñoso, frente a la final de todos los tiempos.

Ni la mirada más escéptica podría hablar de un clásico más. ¿Qué será el número 248 de la lista? Imposible. Pasaran las décadas y no podrá encontrarse otro con más resaltador. El 23 de septiembre pasado se cruzaron por última vez. Ganó River, 2-0, en la Bombonera, con los gritos de 'Pity' Martínez y Scocco. Un partido más, sí, pero siempre se disfrutan o duelen como ningún otro. Las estadísticas arrojan que Boca se quedó con 88 victorias, 78 fueron empates y otros 81 triunfos se tiñeron de rojiblanco. Hay siete choques de diferencia. ¿Importará en esta instancia? De ninguna manera, el clásico está en el umbral de una dimensión desconocida.

Pero si el rastrillaje se reduce al campo internacional, aparecen 28 enfrentamientos: 24 por la Libertadores, dos por la Copa Sudamericana 2014 y otros dos por la Supercopa 1994. Boca también lidera el mano a mano, con dos encuentros de ventaja. Ahora, si la lupa se posa exclusivamente en las veces que se disputaron un título, en las ocasiones que el destino del superclásico arrojó un campeón, están iguales: el 22 de diciembre de 1976 Boca se quedó con el torneo Nacional, con un gol de tiro libre de Rubén Suñé; el 14 de marzo de 2018 River alzó la Supercopa argentina, nuevamente con tantos de 'Pity' Martínez e Ignacio Scocco. Paradójico: en más de 100 años solo habían jugado una final, y esta temporada habrán definido dos. Pero nada será comparable con lo que está por ocurrir.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?