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River jugará la final sin Gallardo: por qué los millonarios no se preocupan por el reclamo de Gremio

Gallardo y el plantel en su llegada a Aeroparque
Gallardo y el plantel en su llegada a Aeroparque Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Juan Patricio Balbi Vignolo
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31 de octubre de 2018  • 23:59

Fue un miércoles intenso. De mucho movimiento. Como si la noche de Copa Libertadores del martes en Porto Alegre no hubiera tenido final. Desde muy temprano hasta el cierre del día, cuando se conoció al rival de la final, todo el mundo River vivió horas agitadas y convulsionadas, entre la alegría por la clasificación, los nervios sobre el futuro, la incógnita de la sanción a Marcelo Gallardo y algunas dudas por el reclamo de Gremio, que le solicitó a la Conmebol que le dieran el partido ganado debido al desacato del suspendido DT millonario.

¿A qué argumento legal se aferran los brasileños? En el inciso "C" del artículo 56 del reglamento disciplinario del organismo continental se especifica que uno de los motivos para reclamar contra un resultado es un "incidente grave, establecido en el presente reglamento, que haya tenido incidencia en el resultado del partido". Y ellos opinan que el ingreso del entrenador al vestuario en el entretiempo y la comunicación con el banco de suplentes tuvieron incidencia directa. Pese a todo, hoy parece muy improbable que se acepte la petición.

Según pudo saber la nacion, en River le restaron trascendencia al tema y tampoco consideran que deban expedirse sobre la acción que Gremio presenta ante la Conmebol. El vicepresidente Jorge Brito fue uno de los pocos que habló de la situación, cuando el reclamo aún no era formal: "Que Gremio haga lo que tenga que hacer, nosotros estamos pensando en el rival de la final de la Copa", dijo, y luego acotó sobre la sanción al Muñeco por la tardía salida de su equipo a jugar el segundo tiempo de la ida: "A mí entender no se amerita que se castigue a un técnico cuando no se trata de una ventaja deportiva".

Es que en los pasillos del Monumental no hay preocupación real sobre una posible quita de puntos. Pero sí se espera una dura sanción y multa para Gallardo: se le abrió un expediente disciplinario y tendrá hasta el viernes para hacer su descargo. Se estima que, al menos, no podrá dirigir ni en la ida de la final que se jugará el próximo miércoles ni en la vuelta.

"Me tomé el atrevimiento de bajar y hablar con los jugadores: lo necesitaban y yo también. Tal vez incumplí una regla. No estaba permitido, lo asumo, pero era lo que tenía que hacer. Esto lo ganaron los jugadores", destacó el DT en los pasillos del Arena do Gremio. "No me importa estar en las finales. Hago mi descargo. Está en el reglamento, lo acepto, pero no me voy a privar de estar en el vestuario con mis jugadores cuando más lo necesitaban. No me arrepiento. Y creo que es injusto porque te quitan el derecho y la libertad de trabajo", agregó.

Es que, pese al pitazo final del árbitro uruguayo Andrés Cunha, la semifinal siguió en los micrófonos y en los escritorios. Enfrente, el técnico Renato Gaúcho disparó primero al considerar que el gol de Borré debió haber sido anulado por mano: "Gremio fue robado, no está en la final por culpa del VAR". Y luego, el vicepresidente Duda Kroeff apuntó en TN: "Se violó el reglamento, estamos enojados y sabemos que a la Conmebol le molestó mucho".

En un comunicado, Gremio anunció el reclamo por "incumplimiento del reglamento general de la competición y del reglamento disciplinario" debido al accionar del Muñeco. Además, apuntaron a que el primer gol de River "ocurrió de forma irregular y sin participación del VAR". Para mantener reuniones con dirigentes de la Conmebol, una comitiva liderada por el presidente Romildo Bolzan viajó a Asunción, Paraguay.

Al mismo tiempo, al llegar ayer a la tarde a Buenos Aires en un vuelo chárter, ningún integrante de la delegación de River opinó sobre el tema. Y el único que declaró fue el colombiano Borré. "Tenemos una felicidad absoluta. Íbamos con la mentalidad de dar vuelta el partido, de conseguir el objetivo. Estamos muy felices porque lo logramos. Habíamos sido superiores y lo sabíamos. Era importante dar ese golpe de autoridad", destacó el delantero. "Ya nos enfocamos en lo que viene. Primero tenemos el torneo local y luego a pensar en la final. Serán partidos duros. Hay que planearlos y estar concentrados".

La cabeza del Millonario aún no puede meterse de lleno en la finalísima: pasado mañana visitará a Estudiantes, a las 17.45, en Quilmes por la undécima fecha de la Superliga. Con un calendario que apremia, lo más probable es que el Muñeco disponga de una formación alternativa, compuesta de los que fueron suplentes o no jugaron en Brasil.

Tras dos días de euforia y celebración, y mientras Gremio ultima sus recursos legales, desde hoy River buscará que la resaca del triunfo desaparezca para conseguir calma e intentar que los cañones empiecen a apuntar al gran objetivo continental.

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