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La final en una charla de café: un triunfo de River, ¿tapa el descenso? Un éxito de Boca, ¿minimiza el ciclo Gallardo?

El día más triste en la historia de River: el descenso en junio de 2011
El día más triste en la historia de River: el descenso en junio de 2011 Fuente: FotoBAIRES
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1 de noviembre de 2018  • 09:40

Ya nada es igual en este punto del planeta, si se habla de fútbol. Está sucediendo ahora mismo: no hay charla de café en la que el superclásico más superclásico de la historia deje de dominar la escena. Esos cruces entre hinchas de Boca y de River ya despiertan debates infinitos. Cada uno con sus argumentos, todos se preparan para el desenlace en la Copa Libertadores 2018. Incluso, la serie no pasa inadvertida para los hinchas neutrales y millones de fanáticos del fútbol que son extranjeros.

Los interrogantes se instalan en las mesas de los bares, seguramente sin una conclusión: una victoria de los millonarios ¿tapa el descenso de River sufrido en 2011? Un éxito xeneize ¿minimiza el ciclo de Gallardo y consolida el de los Barros Schelotto ? Y la lista sigue, aunque el foco se reduce casi a estas dos preguntas, que cada parte intenta justificar.

Por el momento, todavía no hay ruido como sí hubo antes del último Boca-River, en lo que respecta a las declaraciones de jugadores de ambos conjuntos. Se advierte cautela, no hay Pratto ni Tevez en el aire para calentar la previa. Tampoco parece preocupar demasiado a los hinchas cuándo se jugarán los dos partidos más trascendentes, en este tira y afloje, con el G-20 como "intruso" en el calendario.

Sucede que lo que hay en juego es imposible de dimensionar. Y en ese contexto, algunos consideran que el conjunto de Núñez está frente a la posibilidad de disimular esa cicatriz que le quedó tras perder la categoría en 2011, con Jota Jota López al timón de un barco hundido. Aunque quizá, una coronación en la Libertadores sirva para mucho más que eso y es situar a Marcelo Gallardo en un status imposible de alcanzar en el Olimpo del club de Núñez, además de potenciar la sensación de paternidad de River sobre Boca, que arrancó con aquel penal errado por Gigliotti ante Barovero en las semifinales de la Copa Sudamericana 2014.

El festejo de River en Mendoza: en marzo, el equipo de Gallardo venció al xeneize en la Supercopa Argentina
El festejo de River en Mendoza: en marzo, el equipo de Gallardo venció al xeneize en la Supercopa Argentina Fuente: Archivo

Ahora bien: por el lado de Boca aseguran que es ridículo pensar que la eventual conquista de la Copa Libertadores 2018 tapará la amargura del descenso riverplatense. Sin embargo, por lo bajo los xeneizes sienten que estarán desacreditados ante River por un período largo, y que el argumento de la pérdida de la categoría pierde sustento por haber quedado bastante atrás en el tiempo. De la misma manera, la otra parte considera que una victoria en la final de la Copa permitiría licuar el ciclo del Muñeco Gallardo, fortalecer el de los Barros Schelotto, ya que Boca conseguiría su séptima Libertadores, alcanzaría a Independiente y sería uno de los equipos más ganadores a nivel internacional del mundo.

Se multiplican los tópicos, aunque también se queda con buena parte de cualquier charla la atención sobre los arbitrajes y el VAR. El hincha millonario ahora sí se siente más seguro con la tecnología para una definición, después de la injerencia clave que tuvo para decidir el penal que finalmente convirtió el Pity Martínez. Así, aquella queja de Enzo Pérez ("inventaron el VAR") se desdibuja.

En tanto, los de la Ribera siguen mirando el VAR con cierto recelo, más allá de que ante Palmeiras tuvo una buena muestra del valor de ese sistema al anular aquel gol del equipo de San Pablo. De todas maneras, las dos partes se miden al centímetro en esas cuestiones. Y se acusan de un lado y del otro. El tema no es ajeno para la Conmebol y quizá por eso se piensa en árbitros brasileños para la definición. Los de Boca señalan a River por querer jueces uruguayos, mientras que los millonarios están alertas y "con la guardia alta", como lo pregona el Muñeco Gallardo.

Más temas colaterales: ¿Un festejo de River en la Copa terminaría anulando el mérito de Guillermo de haber obtenido dos torneos locales consecutivos? Al mismo tiempo: ¿Borraría definitivamente el gran sinsabor de la sorprendente eliminación ante Lanús, en las semifinales de la Copa del año pasado? La mayoría de las preguntas no tienen respuesta, a la espera de una definición de locos entre los dos más grandes del fútbol argentino.

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