Alejandra Salas: "A veces me tratan de loca, pero yo las cosas las digo de frente"

La locutora es una de las voces más emblemáticas de La 100; en la actualidad comparte el aire con Ronnie Arias, de lunes a viernes, y con Guillermo López, los sábados
La locutora es una de las voces más emblemáticas de La 100; en la actualidad comparte el aire con Ronnie Arias, de lunes a viernes, y con Guillermo López, los sábados Crédito: Patricio Pidal /AFV
Fernanda Iglesias
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2 de noviembre de 2018  • 00:03

Es una de las voces emblemáticas de La 100. Se llama Alejandra Salas, tiene 48 años, dos hijas y una larga carrera al aire. Nació en Banfield, soñó con ser actriz. Su espíritu solidario la llevó a encarar la carrera de Trabajo Social. Sin embargo, el contacto con una radio zonal marcó su destino y cambió la UBA por el ISER. Hoy es coequiper de Ronnie Arias todas las tardes y de Guillermo López los sábados. Mujer de carácter, ella se siente mucho más que una locutora: "No estudié tres años para decir la hora".

-¿Cómo pasaste de la radio de tu barrio a trabajar en Radio Mitre?

-Yo trabajaba en FM Lomense, tenía 18 años. Leía mensajes al aire y la gente llamaba diciendo "qué linda voz tiene esa chica". De ahí pasé a otra radio zonal... Hacia la locución en el programa, charlaba con el conductor, hablábamos de Economía. Así empecé hasta que me presenté para estudiar locución. Hice los tres años de carrera y en el último vino Anselmo Marini, que era el jefe de locutores de radio Mitre, a hacer una prueba de voces. De todo el grupo quedamos dos: Viviana Canosa y yo. Era 1992.

-¿Arrancaste en la AM?

-Sí. Yo en realidad estaba para otro proyecto que era Cadena Top 40, pero el gerente en ese entonces, cuando escuchó mi voz, dijo que me quería para Mitre. ¡Imaginate! Yo no escuchaba AM.

-Igual aceptaste...

-¡Por supuesto! Estuve una semana escuchando toda la programación de la radio para prepararme.

-¿En qué programa te pusieron?

-En el de Magdalena Ruiz Guiñazú, de lunes a viernes. Después trabajaba con Marcelo Bonelli en Sábado tempranísimo. Hacía la locución de Mitre informa primero, los panoramas y algún tema de espectáculos cuando se charlaba en la mesa.

Alejandra Salas empezó en la AM, en Mitre y rápidamente pasó a La 100: en su primer día tuvo que anunciar la muerte de Jorge Donn
Alejandra Salas empezó en la AM, en Mitre y rápidamente pasó a La 100: en su primer día tuvo que anunciar la muerte de Jorge Donn Crédito: Patricio Pidal /AFV

-Pero después te hiciste conocida con el boom de la FM.

-Exacto. Trabajé tres meses en AM y me pusieron a hacer reemplazos en La 100. El primer día tuve que reemplazar a Karin Cohen y se murió Jorge Donn. Lo primero que dije al aire fue "murió Jorge Donn". Nunca me lo voy a olvidar. Y ahí Eduardo López Grey, que era el productor general de la 100, me escucha y me dice que me quería para la radio y quedé en la trasnoche. Era una radio donde la locución era muy tranquila, muy pausada. Yo era una nena de 21 años que escuchaba otras radios, hablaba muy acelerado y tenía un speech muy pendejo. Eso llamó la atención y me dieron un programa que se llamó Transas. Fue un furor en esa época. Era un espacio de contactos. Me encantaba hacerlo porque llamaban los presos desde la cárcel, tipos queriendo tener relaciones... Te estoy hablando del año 1993. Era raro. La gente que escucha radio a la noche, te escucha, no es que te tiene de fondo. Así empecé.

-Transas fue tu hit.

-Lo llevo en un rinconcito de mi corazón, como algo que me encantó mucho hacer, pero después hice otras cosas.

-¿Siempre en la misma radio?

-Sí, me quedé en la empresa. Radio Mitre tenía cuatro radios y yo pasé por las cuatro. Mitre, Cadena Latina, Cadena Top 40 y La 100.

-Nunca fuiste la locutora que sólo dice la hora y la temperatura.

-No, siempre traté de despegarme un poco de eso. Me cargan porque cuando me preguntan qué hora es, les digo: "¿No tenés reloj? Fíjate y decilo vos". A veces me tratan de loca, pero en realidad, yo las cosas las digo de frente.

Las minas con carácter no somos locas, somos minas con carácter, nada más

-Si hace tanto tiempo que trabajás en la misma empresa, muy loca no debés ser...

-No. Por eso cuando dicen que soy loca, me pone más loca. Las minas con carácter no somos locas, somos minas con carácter, nada más.

-¿No sos la típica locutora dulce?

-Me encanta jugar a la locutora dulce, pero no me sale mucho. Fui buscando mi personalidad en el aire como en la vida. No soy la misma que a los 20. Entonces, al aire tampoco soy la misma. Yo traté siempre de informarme, de aggiornarme, de averiguar qué pasaba en el mundo, las tendencias de radiocomunicación. Siempre traté de superarme.

-¿Tuviste buena relación con los conductores con los que trabajaste?

-Ay, sí, por suerte, sí. No me imagino cómo sería trabajar con un conductor que no me diera lugar o que no me respete y que me destrate... Creo que duro un segundo.

-¿No te pasó?

-No sólo no me pasó, sino que me dieron lugar y entendieron el juego. Porque yo siempre, cuando me presentan un conductor, lo primero que digo es: "Mirá, todo lo que yo diga al aire va a ser para sumarte y va a hacer que vos brilles más todavía". Yo tengo bien claro cuál es mi lugar.

Siempre de buen humor, siempre "arriba", la locutora también se permite últimamente compartir al aire sus diversos estados de ánimo
Siempre de buen humor, siempre "arriba", la locutora también se permite últimamente compartir al aire sus diversos estados de ánimo Crédito: Patricio Pidal /AFV

-¿En qué quedó tu sueño de ser actriz?

-Bueno, este laburo tiene mucho que ver con la actuación. Cuando estás mal y tenés que hacer un programa divertido, hay que actuar un poco.

-¿Vos siempre estás arriba, anímicamente hablando?

-Últimamente estoy blanqueando bastante mis estados de ánimo y veo que hay respuesta del otro lado. Yo me fijo mucho en la llegada al oyente. El otro día, en un pase con Guido Kaczka y Claudia Fontán, dije al aire que estaba atravesando una crisis. "Tuve una crisis a los 25 y ahora, a los 48, me agarró otra". Enseguida recibí un montón de mensajes de gente que se sentía identificada. Esa empatía que podés tener con el público es maravillosa. No está mal abrirse.

-No la careteaste.

-En realidad, en la radio pasé por todas las etapas. Al principio, las que salíamos al aire teníamos que tener un perfil bien joven. Entonces, yo no podía decir que era mamá, por ejemplo. De hecho, llevaba a la nena a la radio y ella se ponía atrás mío o abajo de la mesa. Un día, dijo "má" al aire y el productor le gritó "¡callate!" porque yo no podía decir que tenía una hija.

-¿Por qué la llevabas a la radio?

-Me costaba mucho despegarme de ella. Con la segunda fue distinto: estaba siempre con la niñera, pero a la primera la llevaba a la radio por un tema de despegue, me daba culpa.

Yo a la radio la amo. La radio es mi vida. No me imagino mi vida sin ella. Es mi casa

-¡Qué loco que no te dejaran decir que eras mamá!

-Fue un año y poco donde la radio mutó y dijeron que querían apuntar a un público bien joven. Y el público joven, para que se identifique con uno, tenía que ser de esas características. Se jugó un poco con eso.

-¿Cuándo diste el salto de la radio a la tele?

-En los 90 iba mucho como invitada a los programas. Al de María Laura Santillán, a Sorpresa y media... El primer sueño de Sorpresa y media lo hice yo con un chico. Tenía ese tipo de participaciones no pagas, mucho panelismo.

-¿Y te sentías cómoda?

-Yo a la radio la amo. La radio es mi vida. No me imagino mi vida sin la radio, es mi casa. Me manejo bien. La tele me parece más fría. Me gusta. No es que no me gusta, pero es algo totalmente distinto. Hice varios pilotos para distintos programas, después no salieron. Cuando fue el boom de Transas también quisimos llevar eso a la tele. Íbamos a hacer algo en el 13 pero finalmente no se dio. Siempre estuve en contacto con la tele, pero no me mata. Ahora estoy en Todo por hoy, en Canal 9, con el Pelado [López], que es mi amigo.

-¿Cómo te imaginaba la gente antes de verte?

-Los hombres te imaginan rubia, de ojos celestes, de un metro noventa... Mi discurso al aire siempre fue sexy. ¡Me encantaba!

-Un personaje.

-Claro, yo soy cero... pero jugaba con eso y tengo voz de pucho.

-¿Fumás?

-Sí, fumo. Fumo mucho. El año que viene lo dejo porque este año me operé.

-¿De qué?

-Me hice el cinturón gástrico y no puedo dejar ahora porque no como, no duermo... Si dejo el cigarrillo, me internan directamente.

-¿Qué te decidió a hacerte el cinturón gástrico?

-Un tema de salud cien por cien, cero estética. Yo miro las fotos ahora de cómo estaba antes y yo nunca me vi así.

-¿Estabas con mucho sobrepeso?

-Mucho, tenía 45 kilos de más. Ya bajé 35. Me quedan 10. En realidad, decidí operarme porque había hecho todas las dietas habidas y por haber. Hasta las pastillas de la Rímolo tomé... En serio. Y los exámenes clínicos no me estaban dando bien. Entonces dije "algo acá está mal". Después del primer embarazo engordé 30 kilos y desde ahí jamás pude bajar. Siempre había hecho deporte y desde que fui mamá, no hice nada y me dejé estar. Y ya con 40 y pico de años, eso repercute. Entonces tenía que poner un parate. Empecé a averiguar, me operé y ahora me siento bárbara. Me siento con energía. Estaba a punto de que se me dispararan todos los niveles, mal. Lo agarré a tiempo.

-¿Estás en pareja?

-No.

-¿Tuviste otra pareja después de separarte del padre de tus hijas?

-Me centré mucho en las nenas. Me sentía culpable.

-Te dedicaste a tus hijas y al trabajo.

-Claro, la libido la puse ahí. Ahora que están más grandes, no me va a parar nadie.

-Dijiste que estabas atravesando una crisis.

-Sí, no sé por qué, laboralmente estoy bárbaro, físicamente bien, a nivel familiar genial, con un montón de amigos. Pero, bueno, hay algo que no me cierra en mi interior y no sé qué es. Es una crisis, la voy a pasar como todo lo que pasé en mi vida.

-¿Como qué?

-Me pasaron un montón de cosas buenas y un montón de cosas malas. Yo creo que la personalidad de uno es consecuencia de la vida que uno viene llevando y mi personalidad tiene que ver con eso: ir atravesando obstáculos. Me quedé sin papá a los 10 años y eso me marcó muchísimo. Y después, en este laburo, cuando empecé era un ambiente muy machista.

-¿Te maltrataron?

-No. Siempre puse los puntos, siempre tuve este carácter.

-¿Alguna vez defendiste a alguna compañera?

-A Viviana Canosa. Cuando empezó, era muy tímida. Entonces no le salía y le decían: "¡Lo estás haciendo horrible!" Ella se iba llorando y yo la corría por las escaleras "¡Vení acá! ¡No seas tonta!" Ella lloraba un montón y decía que se iba a tener que dedicar a otra cosa, que esto no era lo suyo.

-¿Vos le dabas ánimo?

-Sí, y al productor le decía que con ella tratara de ser un poco más suave.

-¿Y a vos quién te defendía?

-Yo me defendía sola.

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