El caballo rengo que le cumplió el sueño a Carlos Gardel

Maschio, Leguisamo y Gardel, en Montevideo, celebrando el cumpleaños del cantante, en 1933; Lunático ya le había dado 10 victorias y los primeros hijos
Maschio, Leguisamo y Gardel, en Montevideo, celebrando el cumpleaños del cantante, en 1933; Lunático ya le había dado 10 victorias y los primeros hijos
Carlos Delfino
(0)
6 de noviembre de 2018  • 15:00

" Bueno, viejo Francisco, decile al Pulpo que a Lunático lo voy a retirar a cuarteles de invierno; ya se ha ganado sus garbancitos... Y la barra, completamente agradecida. Sentí la barra", anuncia Carlos Gardel al final del tango " Leguisamo Solo". Enseguida, a coro, como desde una tribuna, llega la respuesta: " ¡¡¡Muy bien!!!". Y el último acorde se va con el " ¡¡¡Salute!!!" enfático y risueño del cantante. Esa grabación, de septiembre de 1927, es la más famosa del tema y la que ha pasado a la inmortalidad aunque no se trate de la original, que Modesto Papavero creó el 15 de junio de 1925, la primera vez que este compositor fue a un hipódromo y quedó maravillado por lo que irradiaba el jockey más célebre del Río de la Plata. Para entonces, el alazán tostado (Lunático) que sería caballo del pueblo -básicamente porque su dueño era el Zorzal Criollo y no tanto por la calidad de sus conquistas- estaba dando sus primeros pasos en las pistas y Gardel disfrutaba de su empecinamiento.

Lunático fue su mejor negocio en la mayor de sus pasiones deportivas, las carreras de caballos. El año en el que se escribió el tango fue el primero de los cinco que compitió el ejemplar al que su criador, el haras Ojo de Agua, lo había llevado a una subasta en Palermo pero estaba a punto de retirarlo porque había sufrido un golpe en el box y renqueaba. Eso no le importó a Gardel, que llevaba casi cuatro años esperando que el entrenador Francisco Maschio cediera a su pedido reiterado de conseguirle un potrillo. "¡ Compramelo, Francisco, compramelo!", imploró Carlos, en una mesa al costado del recinto de remate, en el Tattersall. El preparador ya no pudo resistirse y accedió al trato. "Se lo damos en cinco mil pesos: dos mil al contado y los otros tres mil a pagar en premios (cuando corra)", fue la propuesta inquebrantable.

Lunático, con su peón, Eugenio Magnoni
Lunático, con su peón, Eugenio Magnoni

A Gardel y Maschio, aseguran, los había unido Leguisamo en el verano de 1921 en Uruguay, cuando el cantante asistió al hipódromo de Maroñas, en las afueras de Montevideo. Todavía no estaba ni en los planes que la cabaña argentina hiciera otra presentación, la del padrillo Saint Emillion y la yegua Golden Moon, de cuya unión nació Lunático en septiembre de 1922. Hubo decenas de opciones antes, pero se hicieron tan amigos que el cuidador se negaba al compromiso de ofrecerle un caballo. " ¿Cúando me lo vas a comprar, viejo? Mirá que morlacos no me faltan, eh", aseguran que le insistía El Mudo utilizando el lunfardo en cada encuentro, sobre todo en aquellas largas noches en Villa Yeruá, el chalet que el entrenador tenía sobre la playa en la capital uruguaya, donde Gardel veraneaba y pasaba su cumpleaños, y que actualmente es un museo de turf y tango frente a la rambla. Desde la reinauguración y puesta en valor el año pasado del lugar, declarado monumento histórico, conviven en el patio delantero las estatuas de Gardel y Leguisamo, fue recreado el cuarto en el altillo en el que el jockey se quedaba a dormir y se construyó un box en el que asoma una cabeza de caballo que simula (sin parecerse) ser la de Lunático, el más emblemático de los pura sangre que pasaron por allí.

Aquel golpe que puso en duda la venta cada tanto le generaba secuelas a Lunático. Entonces, en tiempos en los que el caballo necesitaba reponerse y descansar, aquella finca era ideal. La tranquilidad, la arena y el río, una terapia perfecta en una época en la que cruzar el charco era moneda corriente. Como si supiera lo que representaba su dueño, el alazán se repuso una y otra vez hasta completar una productiva campaña de 36 carreras en cuatro años, con diez triunfos -la mitad de ellos en 1926-, seis segundos, ocho terceros, seis cuartos, un quinto y apenas cinco pruebas fuera del marcador. Su primer éxito fue en su tercera carrera, el 11 de junio de 1925, el día que uno de cada tres apostadores hizo cola en la ventanilla que se vendían los boletos del alazán, y el último, en la Navidad de 1927. Fue el primero y único de los caballos de Gardel que ganó en las pistas y acumuló ganancias por 72.450 pesos. Para sus seguidores también el balance resultó favorable, con un promedio de 3,08 pesos a favor cada dos apostados, el valor mínimo de la época.

El primer triunfo de Lunático, en Palermo, retratado en La Nación el 12 de junio de 1925
El primer triunfo de Lunático, en Palermo, retratado en La Nación el 12 de junio de 1925

El quinto triunfo de Lunático, en su mejor temporada, retratado en La Nación el 19 de julio de 1926
El quinto triunfo de Lunático, en su mejor temporada, retratado en La Nación el 19 de julio de 1926

El Brujo de Olleros, como se lo conocía a Maschio, fue quien lo preparó siempre y Legui lo montó en 30 ocasiones, nueve de ellas con éxito. Sí, justamente aquel jinete uruguayo al que el cantante, al verlo por primera vez, le había dicho: " Tan chiquito debajo de esta gorra. ¿Qué vas a ser buen jockey?". Lunático compitió en cotejos desde 1200 metros (el debut, el 26 de abril de 1925) hasta 3500, el recorrido de su único compromiso en 1928, cuando perdió ante el único rival que enfrentó. Fue retirado después de llegar tercero el 9 de mayo de 1929, en una carrera denominada "a reclamar", donde se lo lleva el mejor postor. Pero no hubo oferta.

Guitarrista, Wizard y Theresa, tres hijos de Lunático junto a José Razzano y Gardel, en el Haras Ascot
Guitarrista, Wizard y Theresa, tres hijos de Lunático junto a José Razzano y Gardel, en el Haras Ascot

Cuando Gardel se accidentó, en aquel vuelo fatídico del 24 de junio en Medellín, Lunático se había convertido en un discreto reproductor, sin hijos que le rindieran culto a aquella amistad, pero su halo estaba próximo a llegar al cine, con la película "El caballo del pueblo", en la que el Zorzal tenía prevista una participación estelar que no llegó a filmarla.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?