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Intimidad y buena iluminación, las claves de un espacio donde reinan los libros

Viviana Alvarez
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2 de noviembre de 2018  • 14:48

"Si tocás el timbre, entrás al paraíso", es la tentadora invitación que extiende Marcela Giscafré, creadora y alma mater de Falena, la original librería que gracias a un ambiente sereno e inspirador es el refugio soñado por los amantes y buscadores de libros.

La fachada antigua y tapiada, en la esquina de Charlone y Santos Dumont, despista a quienes se dejan llevar por los estereotipos. Falena no es un lugar secreto ni oculto. "Pensé mucho dónde sería la entrada, cómo hacer la vidriera, hasta que entendí que la luz está adentro", dice Marcela, que con una templanza y un instinto que la guían en todo, supo aceptar las condiciones que le puso el espacio diferente al que había imaginado para su primer emprendimiento personal.

Una gran puerta del vidrio repartido plegable comunica el salón permanentemente con el patio. La instaló el dueño anterior, el artista Leandro Erlich, para sacar sus obras de gran formato.
Una gran puerta del vidrio repartido plegable comunica el salón permanentemente con el patio. La instaló el dueño anterior, el artista Leandro Erlich, para sacar sus obras de gran formato. Crédito: Magalí Saberian

"Buscaba un local pequeño con un espacio para los libros, y otro para hacer charlas o encuentros. Cuando entré aquí, no busqué más. Sentí que había mucha riqueza", recuerda. La casa, que había pertenecido al artista plástico Leandro Erlich y que había sido reformada por su padre, llevó a Marcela a pensar en un nuevo proyecto de ambientación.

Los pisos de caldén y las paredes de ladrillo pintadas de blanco suman calidez al salón de lectura

"Me encontré con una construcción con pocas paredes, espacios que tienen formatos extraños, casi sin lugar para ubicar mesas. Pasé muchas tardes sentada sola aquí, cuando no había nada. La casa habló y puede escuchar lo que el lugar me propuso. Eso fue clave porque a veces, nos empecinamos en imponer ideas que no siempre funcionan".

Esas revelaciones, tan bien interpretadas por Marcela, se fueron materializando en un diseño interior que fue puramente intuitivo. Amigos arquitectos, constructores y un gran herrero trabajaron para lograr espacios tan armónicos como eclécticos.

La esquina de Falena, completamente cerrada. Adentro, está la luz
La esquina de Falena, completamente cerrada. Adentro, está la luz Crédito: Magali Saberian

"Quisimos que las estanterías tuvieran esta forma para suavizar la fuerza de materiales como el ladrillo a la vista, el hormigón o el hierro, y les agregamos luces por detrás para tener profundidad y que las tapas se vean mejor".

La iluminación, fundamental para invitar a la lectura, está dada por lámparas colgantes puntuales, como las que dan sobre las mesas o los reflectores de cine antiguos que están en el living. El resto, se encuentran en las paredes, mientras la anfitriona evalúa sumar luces más íntimas con algunos veladores.

Por supuesto, los protagonistas son los libros, cuidadosamente seleccionados por Marcela, que se exhiben en bibliotecas curvas y en un entrepiso que balconea al salón.
Por supuesto, los protagonistas son los libros, cuidadosamente seleccionados por Marcela, que se exhiben en bibliotecas curvas y en un entrepiso que balconea al salón. Crédito: Magalí Saberian

Las paredes de ladrillo se pintaron de blanco y se colocaron pisos de tacos de caldén. Para disfrutar de los momentos de lectura, que pueden ser en soledad o en grupo, hay sillones en tonos neutros y mesas que se pueden mover para conformar distintos espacios donde es posible tomar un té, un café o una copa de vino. Los días de invierno, la experiencia se vuelve más placentera cuando se enciende el hogar a leña

Volar hacia la luz

Crédito: Magalí Saberian

Falena es una mariposa nocturna que vuela hacia la luz. También simboliza al alma que va en busca de lo divino y es consumida por el amor místico. Mucho de los que representa el nombre, define también a Marcela. Licenciada en matemática, ejecutiva de una empresa durante muchos años y madre de dos hijas, llegó un momento de su vida en el que decidió que era momento de volar hacia la luz y dejarse consumir por un amor profundo: la búsqueda de la belleza y el conocimiento. "Siempre me nutrí con el arte, estudié teatro, literatura y los libros me acompañaron toda la vida". Así se lanzó a descubrir el mercado editorial y a elegir títulos y formatos de sellos consagrados y alternativos. "Seleccioné los materiales y los libros en los que confío y en los que creo. Vendo lo que defiendo".

El clima propicio

¿Cuál es el secreto de Falena? "Públicamente, propiciamos un momento de intimidad, algo tan difícil de conseguir en estos días. Queremos la búsqueda de un libro, la emoción de encontrarlo y de sumergirse en sus páginas sea una experiencia placentera e inspiradora". Los visitantes desprevenidos, los clientes y los que ya son amigos de la casa, reciben con gusto el trato amigable y personalizado que se les brinda cuando traspasan la puerta y se entregan a la compra de algún título o a disfrutar de algunas de las actividades que se realizan.

La terraza, un espacio de encuentro con piso de deck y sillones para leer o tomar algo al fresco.
La terraza, un espacio de encuentro con piso de deck y sillones para leer o tomar algo al fresco. Crédito: Magalí Saberian

En estas tardes de primavera, en la terraza se realizan presentaciones de libros, lecturas guiadas y grupales a la sombra de los árboles de magnolia, kinoto y limón que plantó Marcela

  • Desde hoy y todos los lunes de noviembre habrá una lectura guiada de 18 a 18.30 en inglés de Virginia Woolf, To the Lighthouse, a cargo de Cayley Taylor. La cita será en la terraza y con una copa de vino.
  • Los sábados 17 y 24, Mariano Dupont guiará el grupo de lectura de cuatro de los Relatos de Kafka.

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