Solid Rock: 3 momentos del festival metalero en Tecnópolis

Jerry Cantrell anoche en Tecnópolis. En una hora de set hizo olvidar la etiqueta de grunge que le pusieron alguna vez a Alice In Chains. Lo suyo es el heavy metal
Jerry Cantrell anoche en Tecnópolis. En una hora de set hizo olvidar la etiqueta de grunge que le pusieron alguna vez a Alice In Chains. Lo suyo es el heavy metal Crédito: Guido Adler
Diego Mancusi
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5 de noviembre de 2018  • 14:15

Alice in Chains (no) revivió a Layne Staley

Jerry Cantrell tomó la saludable decisión de no recurrir a la nostalgia y omitió toda referencia a su malogrado ex compañero, eficientemente reemplazado en el micrófono por William DuVall. El guitarrista no es afecto a las demostraciones de demagogia: presentó a la banda sin hacer la típica pausa para el aplauso ("este es William, más allá está Mike, ese es Sean y yo soy Jerry", dijo, y puso primera con "Nutshell") y tocó la misma cantidad de temas (tres) de su nuevo disco Rainier Fog que de su celebrado debut Facelift (1990). En una hora de set se ocupó de desacreditar a quien sea que le haya pegado la etiqueta de grunge: lo suyo es el heavy metal oscuro y angustiado, más vívido que nunca en el riff angular de "Man in the Box".

Black Star Riders revivió a Thin Lizzy

La ortodoxia hardrockera de Black Star Riders se vio perjudicada por un sonido deficiente que afectó su recurso más valioso: el doble ataque de guitarras de Scott Gorham y Damon Johnson (al que se le sumaba algunas veces el cantante Ricky Warwick). Sin embargo, las dos veces que el grupo hurgó en su pasado y encontró a Thin Lizzy (la banda es una mutación, con infinitos cambios de miembros, de aquella que lideró Phil Lynott) el cosmos se ordenó: "Jailbreak" y "The Boys Are Back in Town" sonaron nuevas y urgentes, a diferencia de casi todo lo demás en su set.

Rob Halford sobre ruedas

Pasan los años y el ritual se mantiene: Judas Priest termina de tocar "You've Got Another Thing Coming", Rob desaparece (como lo había hecho varias veces: se cambia de ropa cada vez que puede) y se escucha el rugir de una moto. La audiencia lo sabe: se viene "Hell Bent for Leather" y con ella la Harley atravesando el escenario de izquierda a derecha con el cantante a bordo. "Es bueno ver a la gente del metal reunida", había dicho antes de "No Surrender", y cómo no reunirse con semejante maestro de ceremonias.

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