El guion de Fausto, ludópatas coloniales y más Borges: los muchos tesoros de la Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires

Ejemplar de la revista mural "Prisma"
Ejemplar de la revista mural "Prisma"
Daniel Gigena
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7 de noviembre de 2018  • 12:16

Este año, la Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires cumple doce años. Un grupo ecléctico y representativo de libreros porteños volverá a desplegar una variada muestra de sus libros más preciados que, por rareza, antigüedad o belleza, serán el centro de atención de los visitantes al antiguo Palacio de Correos y Telecomunicaciones de la ciudad.

Desde su creación siglos atrás, el libro es el objeto más representativo de la cultura. Aun en épocas de audaces avances tecnológicos, sigue siendo el artefacto cultural por antonomasia. Un paseo por la Feria del Libro Antiguo puede brindar algunas razones de esa permanencia en medio del cambio. Organizada por la Asociación de Libreros Anticuarios de la Argentina (Alada), la Feria comienza hoy y se extenderá hasta el domingo en el CCK (Sarmiento 151), con entrada libre y gratuita. El espacio elegido es la Plaza del Centro, en la planta baja del CCK. Por primera vez, la Feria coincide en un día con la Noche de los Museos, de modo tal que el sábado los paseantes tendrán la oportunidad de acceder a un 2 x 1 de la agenda cultural porteña.

Para la ley, un libro antiguo tiene que tener más de cien años. "Eso es una absoluta arbitrariedad -admite Lucio Aquilanti, presidente de Alada-. En nuestro ambiente, cuando hablamos de libros antiguos, nos estamos refiriendo a los libros editados hace mucho tiempo, algunas veces décadas y otras, siglos, pero también el término abarca a los libros exquisitos, muy escasos, ediciones de tiradas limitadas a poquísimos ejemplares, libros dedicados por sus autores, manuscritos o con bellas encuadernaciones". En las librerías de libros antiguos se pueden adquirir también grabados, mapas, postales, fotos antiguas y cómics de colección.

Ediciones de colección de títulos de Jorge Luis Borges
Ediciones de colección de títulos de Jorge Luis Borges

¿Qué hay de nuevo en la Feria del Libro Antiguo?

De la nueva edición participan dieciséis librerías: Alberto Casares, Antiqvaria Duran, Aquilanti & Fernández Blanco, Estudio Bibliográfico Los Siete Pilares, la galería Mar Dulce, Helena de Buenos Aires, Hilario, La Librería de Ávila, Librería El Escondite, Libros La Teatral, Luis Figueroa, Poema 20, Rayo Rojo, The Antique Bookshop, The Book Cellar & Henschel y Víctor Aizenman. La Feria es el ámbito ideal para iniciarse en materia de colección, cuidado y, por qué no, culto a los libros. Hasta el viernes, el horario para recorrerla es de 14 a 20; el sábado, de 16 a 22, y el domingo, de 15 a 20.

"En cada edición, un selecto grupo de libreros lleva lo mejor y más representativo de sus librerías a este espacio que consideramos indispensable en nuestra ciudad, una verdadera fiesta del libro antiguo, raro o bello", destaca Aquilanti. Winston Churchill, Antonio Carrizo, Umberto Eco, Joaquín Sabina, Johnny Depp y Rubén Blades, entre muchas otras celebridades, se asumieron como coleccionistas irredentos de libros antiguos.

Con los años, la Feria creció en convocatoria de público. "Actualmente, en tan solo cinco días de feria nos visitan entre ocho y diez mil personas, y este número se va incrementando año a año", comentan los organizadores. Entre esa concurrencia, hay cada vez más gente joven. Libreros, estudiantes de las carreras de Edición, Historia y Letras, lectores y coleccionistas amateurs visitan la Feria en busca de información, ofertas y tesoros de papel. "Es notable cómo ha crecido el interés en estos libros", dice Daniel Zacariah, tesorero de Alada y uno de los organizadores del encuentro. En un ambiente de camaradería, los visitantes pueden adquirir libros desde valores similares a los que cuestan ejemplares en una librería de libros nuevos, así como también adquirir importantes piezas de valor internacional. Este año se exhibirán aproximadamente 1500 obras.

Circulación de libros antiguos en medio de la crisis

Como es lógico, nada es inmune a la crisis económica actual, y las librerías anticuarias sufren la crisis tanto como el resto de los puntos de venta de libros . "Pero no por la baja en las ventas, sino por el aumento de los costos. La ventas siguen siendo buenas, y cada año abren nuevas librerías, lo cual demuestra la buena salud de nuestro rubro", informa Aquilanti. Los clientes de las librerías anticuarias son tan variados como la oferta de material: investigadores, lectores, coleccionistas y también instituciones. A su vez, los libreros anticuarios compran los libros a particulares, participan de remates de libros en el exterior y, por supuesto, mediante compras por Internet.

Los libreros que integran el equipo del libro antiguo señalan que hay ediciones contemporáneas que ya tienen valor por su rareza o por la trascendencia de la obra. "Por ejemplo, en la Argentina, libros de autores como César Aira, Juan José Saer, Osvaldo Lamborghini en primeras ediciones ya son objetos de colección. Por otra parte, existen editoriales que editan tiradas bellísimas y muy cuidadas de literatura contemporánea que, sin duda, serán estrellas dentro de algunas décadas", aventura Aquilanti. "La Feria es la ocasión de dar a ver las piezas menos frecuentes, las más destacadas, las más preciosas de la historia del libro", afirma el librero anticuario Víctor Aizenman. Cita impostergable.

Los tesoros en exhibición

Entre muchos otros libros, se podrán encontrar en la 12ª edición de la Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires:

  • Un manuscrito colonial bonaerense, hecho en la mejor tradición de la caligrafía española y en excelente estado de conservación. Contiene una detallada información oficial sobre las contribuciones fiscales de estancias y pulperías de los partidos y pueblos de la campaña de Buenos Aires para el año 1797. Se trata del impuesto de alcabalas, que gravaba las transacciones comerciales, la propiedad y los contratos inmobiliarios y que para la Real Hacienda representó tradicionalmente una significativa fuente local de ingresos.
  • El célebre catálogo que acompañó la Exposition Internationale de Surréalisme, la primera de ese movimiento celebrada en la Europa de posguerra, que fue organizada por André Breton y Marcel Duchamp. Este último artista, junto con el artista italiano Enrico Donati, confeccionó el ready made que individualiza la tirada limitada de un catálogo espléndido. El seno femenino de gomaespuma de la tapa fue confeccionado y aplicado por Duchamp y Donati, y la etiqueta irónica que invitaba al público a entrar en contacto táctil con ese objeto artístico despojado de sacralidad ("Se ruega tocar") explica la exigua supervivencia de ejemplares.
  • El guión original de Fausto, impresiones del gaucho Anastasio el Pollo, adaptación de la obra de Estanislao del Campo hecha por Martínez y Gunche para la película de 1922, irremediablemente perdida, y de la que sobrevivió este guión del primer actor Carlos Rohmer, y que La Prensa reseñó así: "Tras su estreno, hubo momentos en que los aplausos se tradujeron en forma de un entusiasmo poco común, sobre todo en algunas escenas en que la fotografía hace alarde de una verdadera pintura. En cuanto a los letreros, bien intercalados y hábilmente comentados en escenas ora de campos, ora de la popular ópera, matizándolo con la narración que hace el Pollo a Laguna, fueron objeto igualmente de las críticas más favorables". El conjunto se completa con fotos de la película, programas y otra memorabilia.
  • Un ejemplar de Vida y hechos del ingenioso cavallero Don Quixote de la Mancha. Nueva edición corregida y ilustrada con diferentes estampas muy donosas y apropiadas a la materia, de Miguel de Cervantes Saavedra, publicado en 1671. Son dos tomos encuadernados en pergamino. En Twitter no se consigue.
  • Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, de Oliverio Girondo, con ilustraciones del autor coloreadas a mano por Ch. Keller. Este ejemplar proviene de Argenteuil (Francia), y fue hecho en imprenta de Coulouma, en 1922. Se trata de una primera edición del primer libro de Girondo.
  • De Jorge Luis Borges, se exhibirá un ejemplar de Fervor de Buenos Aires hecho en la imprenta Serantes, en 1923. Primera edición del primer libro de Borges (que tuvo una tirada de 300 ejemplares), con tapa ilustrada por Norah Borges, su hermana.
  • Un ejemplar de Tratado del juego, compuesto por fray Frâcisco de Alcoçer...; en el qual se trata copiosamente quando los jugadores pecan, y son obligados a restituyr assi de derecho diuino, como de derecho comun, y del Reyno, y de las apuestas, suertes, torneos, justas, juegos de cañas, toros, y truhanes con otras cosas prouechosas, y dignas de saber. Singular libro que describe a los ludópatas de tiempos idos, impreso en Salamanca en 1559.

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