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Miguel perdió los dos brazos por una descarga eléctrica, pero gracias a una prótesis 3D pudo volver a escribir

Miguel escribe junto a su mujer, Patricia
Miguel escribe junto a su mujer, Patricia
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8 de noviembre de 2018  • 11:35

"Se me prendieron fuego los guantes de la empresa; la electricidad me entró por las manos, me salió por las piernas y caí al vacío, pero no me acuerdo más". Hace 22 años, Miguel Ángel Moreno volvió a nacer. El accidente ocurrió el 23 de agosto de 1996 en medio de un fuerte viento Zonda que provocó destrozos.

Tenía 36 años cuando la brutal descarga de 13.200 voltios, mientras arreglaba a 12 metros de altura una línea de tensión en una finca, casi le cuesta la vida. Terminó con la amputación de sus brazos. Luego vino un duro y pesado camino pero siempre "tirando para adelante", como dice este mendocino de 59 años que empieza ahora a verse más "aliviado", gracias a la solidaridad del reconocido inventor Gino Tubaro, creador de Atomic Lab, una ONG que realiza prótesis con impresión 3D, que entrega en el país y en el mundo de forma gratuita. Como parte de la campaña Argentinatón, a Miguel Ángel le llegó su oportunidad.

"De a poco voy a ir adaptándome a este regalo, que me permite seguir soñando con cosas que siempre me gustaron hacer. Ahora puedo escribir sin que me pese tanto el brazo, porque la prótesis bioeléctrica que uso hace años me cansa mucho. También me podré bañar más tranquilo porque esta nueva se puede mojar. Además, me encantaría poder empezar a andar en bicicleta", contó a LA NACION este histórico vecino del barrio Cooperativa de Maipú, ex jugador de fútbol y catequista de adultos, quien agradece poder "dar testimonio de Dios", ya que logró sobreponerse a momentos de mucha oscuridad y depresión.

En primer plano, la vieja prótesis, que no le servía tanto
En primer plano, la vieja prótesis, que no le servía tanto Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Aguilar

Asimismo, Miguel no quiere dejar de destacar el gesto de todo el equipo de la asociación, por acercarse con acciones concretas a los discapacitados, más allá del alcance que tenga la prótesis y de los ajustes que puedan necesitarse en el camino. "Les agradezco a todos por darme una mano. Es increíble lo que hacen, porque la verdad que en este país es muy difícil que haya gente como la gente. Muy pocos miran a las personas que tienen un problema. Tengo que empezar a ver qué más puedo hacer de ahora en más", expresó "Fuyí", como le dicen sus amigos y compañeros del equipito de fútbol de los domingos.

Miguel, contento con la novedad
Miguel, contento con la novedad Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Aguilar

Los momentos más difíciles no sólo tuvieron que ver con su invalidez y la lucha para lograr las prótesis, sino con cuestiones legales y jubilatorias, que actualmente le quitan el sueño, aunque ya pasaron tantos años de aquel día bisagra, cuando era empleado de la entonces Emse (Energía Mendoza Sociedad del Estado). Así las cosas, mientras sigue peleando por mejorar su condición económica, tiene que conformarse con un haber que araña los 10.000 pesos, e incluye un mínimo monto de la renta vitalicia producto de las ex AFJP.

Su vida dio un vuelco radical ese ventoso día de agosto del '93 en que se le "incendiaron los brazos" cuando la corriente ingresó a su cuerpo. "Estaba trabajando con mucho Zonda en las inmediaciones de una bodega, a 12 metros de altura en un balde hidráulico. Había que restablecer el servicio, pero hubo graves errores de procedimiento y largaron la electricidad en la línea antes de tiempo, justo cuando estaba terminando de ligar el último cable", contó Miguel.

El detalle de la prótesis
El detalle de la prótesis Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Aguilar

Uno de sus cables a tierra y a quien considera una persona de "fierro" es su esposa Patricia Alejandra Rodríguez, con quien celebra por estos días 30 años de casado, junto a sus dos hijos Barbara y Leonardo, y sus dos nietos. "En medio de tanto dolor y de salir adelante, tener esta prótesis 3D ha sido una hermosa posibilidad para seguir peleándola día a día. Estoy orgullosa de mi esposo porque es muy emprendedor y ahora podrá sentirse más cómo para desarrollar diversas habilidades. Sé que le encanta pintar, regar, cortar el pasto, así que estamos muy contentos", indicó Patricia, quien junto a su marido se dedica a dar clases de catequesis para adultos. "Dios y la Virgen siempre nos han acompañado", expresaron a la par, y destacaron que su hija Barbie y su sobrina Carolina fueron las que lograron contactarse con Atomic Lab, ya que no encontraban respuestas en otras iniciativas similares.

En tanto, los reconocidos chicos de la organización solidaria siguen su rumbo, dejando soluciones y sonrisas a sus pasos, en el tercer y último tramo de Argentinatón, que incluye las provincias de Buenos Aires, especialmente la Costa Atlántica, Mendoza, San Juan y San Luis. Atomic Lab lleva entregadas gratuitamente más de 1.000 prótesis impresas con tecnología 3D, las cuales le permiten al beneficiario realizar diversas actividades, y han recibido más de 5.500 pedidos desde diversas partes del mundo.

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