Copa Libertadores: River le saca ventaja a Boca en el superclásico virtual de los 262 millones de euros

Cristian Grosso
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8 de noviembre de 2018  • 23:59

El superclásico de todos los tiempos no tiene comparación. Único. Conviene no insistir, ya se agotaron los adjetivos. Leopoldo Jacinto Luque encuentra una manera diferente para intentar describir lo inabarcable: "Esto no es la play, es la vida real". Acierta, y dispara una idea. Para encontrar un Boca-River mejor..., hay que inventarlo. Detrás del superclásico por la Copa Libertadores se esconde otro. Deslumbrante, pero virtual. ¿Qué equipos se podrían armar con las figuras que pasaron por los clubes y actualmente están repartidas por las canchas del mundo? ¿Cuánto más tranquilos estarían Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Gallardo si pudiesen contar con Leandro Paredes, Lamela, Bentancur, Lanzini, Banega, Higuaín, Perotti y Alario, por ejemplo? Con algunas licencias tácticas y de perfiles, se despliega un superclásico fascinante que certifica una verdad a gritos: el fútbol local sería mucho más prestigioso sin la fuga eterna.

¿Las condiciones? Jugaron en Boca, en River -o al menos en sus inferiores-, fueron transferidos y siguen en actividad. A soltar la imaginación. Boca podría alinear con Willy Caballero (Chelsea); Emiliano Insúa (Stuttgart), Facundo Roncaglia (Celta), Matías Silvestre (Empoli) y Jonathan Silva (Leganés); Rodrigo Bentancur (Juventus), Leandro Paredes (Zenit) y Éver Banega (Sevilla); Rodrigo Palacio (Bologna), Jonathan Calleri (Alavés) y Diego Perotti (Roma).

Y entre los relevos aparecerían Axel Werner (Deportivo Huesca), Nicolás Lodeiro (Seattle Sounders), Luciano Acosta (DC United), Fabián Monzón (Universidad de Chile), Nicolás Gaitán (Dalian Yifang, de China), Mauro Boselli (León, de México), Lucas Viatri (Peñarol) y Sergio Araujo (Las Palmas), entre los apellidos más destacados.

River formaría con Marcelo Barovero (Monterrey); Gabriel Mercado (Sevilla), Germán Pezzella (Fiorentina), Ramiro Funes Mori (Villareal) y Leonel Vangioni (Monterrey); Manuel Lanzini (West Ham), Roberto Pereyra (Watford) y Erik Lamela (Tottenham); Sebastián Driussi (Zenit), Gonzalo Higuaín (Milan) y Lucas Alario (Bayer Leverkusen).

Y en el banco de suplentes estarían Juan Pablo Carrizo (Monterrey), Augusto Fernández (Beijing Renhe), Javier Mascherano (Hebei Fortune), Matías Kranevitter (Zenit), Emanuel Mammana (Zenit), Mateo Musacchio (Milan), Guido Rodríguez (América), Andrés D'Alessandro (Inter, de Brasil), Gio Simeone (Fiorentina), Lucas Ocampos (Marsella), Maximiliano López (Vasco da Gama) y Diego Buonanotte (Universidad Católica).

Las dos formaciones titulares han movilizado muchos millones de euros con las sucesivas transferencias al exterior. Según la página www.transfermarkt.de, que actualiza un valor de mercado de referencia, estos imaginarios equipos de Boca y River alcanzarían una cotización de 262.500.000 euros. Pero las cifras en cada vereda son bien diferentes, hay una marcada brecha en la valoración de uno y otro: 167,5 millones corresponden a la formación millonaria, y el equipo xeneize solo alcanza los 95 millones.

Y convendría no olvidar que en el banco de suplentes rojiblanco quedan, por ejemplo, Simeone (25 millones), Musacchio (15) y Mammana y Ocampos, ambos 12. Contra los 8 millones de Gaitán y los 4 de Araujo, como cotizaciones más elevadas. ¿Por qué el gran desnivel? La fábrica de Núñez produjo mejores individualidades. Está a la vista. De la cantera millonaria surgieron Pezzella, Funes Mori, Lanzini, Pereyra, Lamela, Driussi, Higuaín, Carrizo, Augusto Fernández, Kranevitter, Mascherano, D'Alesandro, Ocampos, Buonanotte.

Y casi siempre, River también vendió mejor. Solo entre Driussi y Alario le dejaron a la tesorería millonaria 33 millones de euros; antes, Lamela había partido a Roma por 17, y más atrás, Gonzalo Higuaín a Real Madrid, por 12, apenas como dos ejemplos. Las operaciones más trascendentes boquenses fueron las de Ever Banega a Valencia (18 millones, en 2008) y Nicolás Gaitán a Benfica (8.400.000, en 2010). Y de las últimas transferencias, la más jugosa fue el pase del uruguayo Bentancur a Juventus, por 9,4 millones de euros.

El superclásico se acostumbró a perder a sus estrellas. Sucedió siempre y se aceleró en las dos últimas décadas. El mercado lo impuso así. Pero el duelo eterno resiste porque los colores de sus camisetas convocan desde el sentimiento. Boca y River prometen para este sábado un electrizante duelo terrenal, cara a cara, con los colmillos afilados. La definición de la Copa Libertadores 2018 es una intriga porque la realidad reniega de los favoritismos. Pero en el mundo virtual, gana River.

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