Guerrilla Girls: la resistencia feminista golpea el mundo del arte

Como parte de la Noche de los Museos, se inaugura una retrospectiva del colectivo de artistas anónimas; activismo contra las formas discriminatorias, desde la clandestinidad
Como parte de la Noche de los Museos, se inaugura una retrospectiva del colectivo de artistas anónimas; activismo contra las formas discriminatorias, desde la clandestinidad Crédito: Patricio Pidal / AFV
Constanza Guariglia
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9 de noviembre de 2018  

"¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en el Met? Aunque menos del 5% de los artistas de las secciones dedicadas al arte moderno son mujeres, el 85% de los desnudos son femeninos". La leyenda aparece en uno de los afiches artísticos más emblemáticos de Guerrilla Girls, el colectivo de mujeres artistas-activistas del que mañana se inaugurará una muestra como parte de la Noche de los Museos. Una suerte de tarjeta de presentación, ploteada como gigantografía, que recibe a los visitantes en cada ciudad del mundo adonde llega la muestra. Este mismo recibimiento tendrán quienes se acerquen a la Usina del Arte para ver Guerrilla Girls: El arte del mal comportamiento, una revisión de los treinta años de resistencia y acción.

No se saben cuántas son y están repartidas por el mundo. No se conocen sus nombres ni sus rostros, ocultos debajo de una gran máscara de gorila. Trabajan desde el anonimato y la clandestinidad, como todo buen grupo de resistencia debe hacerlo, pero sus bombas vienen conjugadas en frases, reflexiones y números estadísticos que develan una realidad que es suficiente para hacer estallar los cerebros de quien las lee. Su arma es la denuncia directa de galerías, museos y personas del arte, pero formuladas con humor. "Muchas veces nos referimos a nosotras mismas como 'protestadoras creativas' y quizá convertimos a la queja como una forma de arte", explica vía mail una de sus fundadoras, que se presenta ante la prensa como Frida Kahlo. Otro recurso de estas chicas primates para actualizar y perpetuar a artistas mujeres: cada una ha adoptado el nombre de una artista fallecida. Así, otra de las fundadoras se hace llamar como la alemana Käthe Kollwitz y otra firma como la japonesa Shigeko Kubota.

Sus planteos van más allá de hasta dónde o cómo las mujeres, personas de color, transgénero o cualquiera que no sea un varón blanco no está incluido en la escena artística hoy. Reflexionan sobre el poder en el arte y sobre el modo en que está dominado por coleccionistas y comerciantes que deciden hacia dónde va el dinero para comprar o fomentar artistas.

-¿Qué avances o logros aportaron las Guerrilla Girls al movimiento feminista y cómo ven la escena del arte hoy, a diferencia de cuando comenzaron hace 30 años?

-Muchas instituciones se sintieron presionadas por nuestro trabajo para cambiar sus formas discriminatorias. Si todas las decisiones las toman las mismas personas, el arte nunca representará a la totalidad de una cultura, y en estos momentos el campo del arte está dominado por coleccionistas y merchants multibillonarios que fomentan y compran el tipo de arte que responde a sus valores. Si un museo no muestra al arte como una forma estética diversa en correlación a la cultura a la que dice representar, no está preservando ni mostrando una historia del arte, está mostrando y convalidando una historia de riqueza y poder.

Manifestante gorila

En 1985, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) inauguró una exposición que proclamaba reunir a "los artistas más importantes del momento". No había ni una sola mujer. Un grupo de artistas femeninas organizaron una protesta en la puerta del museo, pero enseguida entendieron que una manifestación era efímera y que para cambiar el mundo, o por lo menos el mundo del arte, las acciones debían de ser sostenidas en el tiempo y de mayor impacto. Allí nació la idea de este colectivo de protesta: tomaron el barrio del bajo Manhattan, pegando pósters con su mensaje y su indignación en todo el vecindario alrededor del museo. El impacto fue tal que llamó la atención de la prensa local. Mientras debatían cómo producirse para salir en las fotos sin que se vieran sus rostros, una de las integrantes, que tenía muy mala ortografía, en vez de escribir Guerrilla Girls, escribió Gorila. Las chicas se miraron unas a las otras y encontraron en ese error la solución.

-Ya en presencia de movimientos como #MeToo en Estados Unidos o #NiUnaMenos en la Argentina, ¿creen que deben persistir aún en el anonimato como herramienta de lucha o ahora sería más efectivo presentarse con nombre y apellido?

El movimiento es anónimo y está activo en todo el mundo
El movimiento es anónimo y está activo en todo el mundo

-Somos un grupo anónimo y nuestro anonimato mantiene el foco en las problemáticas que señalamos en vez de en nuestras propias personas. El misterio atrae gente hacia nuestra causa. De todas maneras, nuestras miembros son activistas también fuera del colectivo y utilizando sus nombres reales. Tanto #MeToo como #NiUnaMenos son movimientos sumamente importantes. Casi todas las mujeres y muchos hombres y personas transgénero han experimentado algún tipo de acoso sexual, abuso o han sido violadas o violados. Por ello creamos un nuevo afiche que expone sobre el abuso sexual en el mundo del arte.

El año de las féminas

La llegada de las chicas gorila no es aleatoria ni ingenua. Este ha sido un año en el que las cuestiones de género dominaron la agenda pública, y el campo del arte y la cultura no han sido ajenos a ello. Vivi Cantoni, subsecretaria de Gestión Cultural del GCBA, señala que en la Usina del Arte se trabaja en visibilizar a artistas mujeres y garantizarles la producción y la exhibición de su obra. "Tuvimos una programación equitativa y de altísima calidad -dice-, y en las artes visuales en particular queremos que la mujer sea absoluta protagonista. Cerramos el año con esta muestra para que no queden dudas de hacia dónde vamos".

Andrea Giunta, profesora en la UBA e investigadora del Conicet, así como una de las grandes referentes en cuestiones de género en el campo del arte, dice que en el mejor de los casos representan entre el 20% y el 30% del mundo del arte. "Solo hay gestos dentro de un panorama general desolador -señala-: el MNBA, aun cuando su director se autorrepresenta como feminista, mantiene un montaje de la colección de arte argentino en el que las mujeres representan el 10%, el Malba montó la colección permanente con un bajo porcentaje de mujeres. Y aún habrá que ver quién representará a la Argentina en la bienal de Venecia. Por momentos, parece que se va a producir un giro, pero al mes siguiente los artistas son predominantemente varones blancos". Y no es solo un problema de nuestro país. "Así lo demuestran las Guerrilla Girls. Alcanza con las cifras que ellas mismas publican para ver que en 30 años no han logrado una representación igualitaria. Lo que sí cambió es que hoy muchas actoras del mundo del arte estamos señalando la censura sistémica a cara descubierta. Hoy podemos tomar estos riesgos".

Artistas argentinas, en foco

La muestra continuará hasta el 9 de diciembre con un ciclo de actividades inspiradas en el trabajo de las Guerrilla Girls. Se trata de una invitación a visibilizar la obra de artistas argentinas contemporáneas y reflexionar sobre las problemáticas del campo. Habrá mesas de debate moderadas por Andrea Giunta, Viviana Usubiaga y Magdalena Pagano, sobre gráfica feminista contemporánea, historia del arte latinoamericano y las condiciones en que artistas y gestoras trabajan en el campo del arte nacional. Participarán reconocidas personalidades del campo, como Ana Gallardo, Leticia Obeid, Orly Benzacar, Teresa Riccardi y el colectivo Nosotras Proponemos. Habrá lecturas, performances, poesía, video arte y música a cargo de Mujeres Públicas, Florencia Rodríguez Giles, Sofía Bohtlingk, Catalina León, y recorridos por la muestra de la mano de Nicola Costantino y Camila Fabbri. Además, un ciclo de cine de directoras mujeres argentinas.

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