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Boca y River empataron 2-2 una vibrante primera final y el campeón de la Copa Libertadores se definirá en el Monumental

Copa Libertadores Final
  • 2
Boca Juniors

Boca Juniors

  • Ramón Ábila /
  • Darío Benedetto
  • 2
River Plate

River Plate

  • Lucas Pratto
Juan Patricio Balbi Vignolo
(0)
11 de noviembre de 2018  • 09:36

Toda la expectativa, la ansiedad, la presión, los análisis, las elucubraciones, las postergaciones, los conflictos y hasta las lluvias -que desaparecieron- terminaron quedando totalmente al margen en un extraordinario partido de fútbol. La gran final de la Copa Libertadores superó por completo las expectativas y le mostró al mundo un intenso, frenético y entretenido superclásico. Fue empate 2-2 (Abila, Pratto, Benedetto e Izquierdoz, en contra, en ese orden, marcaron los goles) pero pudo haber sido triunfo para cualquiera de los dos. Ahora, todo se dirimirá en el Monumental.

Las siete situaciones de gol que se dieron en el primer tiempo fueron el fiel reflejo de lo que la final le propuso al espectador: un encuentro de ida y vuelta, con condimentos de todo tipo, mucha velocidad, conexiones directas para lastimar y un marco único, con alrededor de 50 mil personas dispuestas a vivir un partido histórico en paz.

River salió del vestuario mucho mejor posicionado, con tenencia de pelota, despliegue por los costados y valentía para atacar. Pero no concretó rápido, tal como había logrado en los últimos dos superclásicos, y Boca logró estar dos veces en ventaja gracias a su alta efectividad: tuvo dos situaciones e hizo dos goles, primero con un fortísimo remate de Ábila al primer palo de Armani a los 33 minutos y luego, a los 45, en una pelota parada con un certero cabezazo de Benedetto, quien había ingresado poco antes de la primera media hora por Pavón, lesionado. Así, logró romper con la solidez defensiva que había demostrado el Millonario a lo largo de la Copa: solo había recibido 6 goles en 12 encuentros.

Fin del primer partido, la final sigue abierta
Fin del primer partido, la final sigue abierta Fuente: Reuters

Si de merecimientos se tratara el juego, River tendría que haberse ido dominador al vestuario: la gran figura de la tarde fue el arquero Rossi, quien le sacó un tiro libre y un remate a Pity Martínez y le ahogó un potente cabezazo a Borré, entre otras accione destacadas. Solo no pudo frente a Pratto, quien empató las acciones tan solo unos segundos después del saque inicial tras el 1-0 de Ábila, y ante su compañero Izquierdoz, quien desvió un tiro libre del Pity a los 12 minutos del segundo tiempo y convirtió, en contra, el 2-2.

Paradójicamente, los de Núñez encontraron la segunda igualdad en una jugada más fortuita que preparada. Y a partir de ahí, con mentes y piernas cansadas, el juego empezó a mermar y el resultado empezó a pesar. Ninguno de los dos quiso arriesgar por demás para conseguir el triunfo, siempre mirando de reojo la vuelta del 24 de noviembre. Eso sí, Armani en el cierre le tapó un gran mano a mano a Benedetto, evitando que la victoria se quedara en La Boca.

El esquema 5-3-2 que propuso el técnico Marcelo Gallardo, el gran ausente en la Bombonera, junto con su ayudante Matías Biscay -presente en el banco- fue una novedad inesperada, pero con resultados: en líneas generales, River dominó a su gusto el campo de juego e impuso las condiciones en campo adversario. Con un Pity encendido, buenas tareas de los laterales Casco y Montiel y sólidos partidos de Pratto y Enzo Pérez, afrontó el partido sin temores y demostró su presencia en un momento vital.

Benedetto marcó el segundo de Boca
Benedetto marcó el segundo de Boca Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Enfrente, el conjunto del Mellizo Barros Schelotto dispuso su clásico 4-3-3 pero le costó encontrar su lugar en la final: impreciso y desbalanceado, nuevamente las individualidades le permitieron lograr la ventaja para potenciarse y empezar a crecer después de unos primeros 30 minutos sin vuelo. El ingreso de Benedetto, más las apariciones de Ábila y la solidez de Rossi, le dio vitalidad y el equipo fue de menor a mayor para redondear un correcto encuentro después de unos primeros 25 minutos de temer.

Pratto festeja el gol en contra de Izquierdoz.
Pratto festeja el gol en contra de Izquierdoz. Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

La paridad dijo presente en la Bombonera en un partido que fue tan histórico como vibrante: el fútbol predominó por sobre todas las cosas. En dos semanas, el Monumental será testigo de la definición: nadie puede deducir qué sucederá. Todo está por definirse.

El minuto a minuto del Boca-River

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