Suscriptor digital

Copa Libertadores: las cinco razones que tiene River para ganarle a Boca y festejar en su casa

Marcelo Gallardo podrá estar en el Monumental en la final pero Matías Biscay volverá a dirigir desde el banco de suplentes
Marcelo Gallardo podrá estar en el Monumental en la final pero Matías Biscay volverá a dirigir desde el banco de suplentes
Juan Patricio Balbi Vignolo
(0)
12 de noviembre de 2018  • 13:11

La aparición de Marcelo Gallardo , consumado el empate 2-2 entre Boca y River en la primera final de la Copa Libertadores , no parece casual. El técnico dejó su oficina de la concentración para saludar a los hinchas que se habían congregado en el Monumental a ver el partido y, al mismo tiempo, bajar un claro mensaje. "Que la gente crea, porque tiene con qué creer", había dicho en la previa del partido de vuelta de las semifinales ante Gremio. Ayer, lo dijo sin decirlo, con sus gritos de aliento y sus gestos.

"En la cancha de River, vamos a ganar, y la vuelta, y la vuelta vamos a dar", gritaron los fanáticos millonarios en el playón del club, mientras el Muñeco arengaba con sus brazos. No se mostró para festejar el empate, sino para decir presente, entre la pasión por los colores y la bronca absoluta por la sanción que la Conmebol le impuso sin dejarlo estar con sus jugadores. Claro, en la Bombonera, cuando terminó el partido, los hinchas de Boca también se sumaron al hit dominguero y entonaron la misma letra para demostrarle el plantel que confían ciegamente en ellos.

Ahora bien, ¿a qué se aferra el Millonario para creer que puede lograr el objetivo? Hay cinco puntos que son centrales y no se pueden dejar de lado: la doble reacción en la Bombonera para evitar la derrota; el juego sostenido a lo largo de todo el 2018; la estructura consolidada de un grupo más que unido; la chance de tener la definición en casa; y la historia reciente del ciclo Gallardo en las definiciones mano a mano.

La doble reacción en la Bombonera

Era una parada más que brava la de ayer en La Boca. Con más de 50 mil almas xeneizes y un marco espectacular para la primera final, River debió afrontar el primer partido de la final con la misión de conseguir un resultado positivo para poder seguir soñando. Y demostró con creces que tiene con qué hacerlo: fue superior a su rival en grandes tramos del juego y mereció estar en ventaja en el marcador.

Lucas Pratto, decisivo en la recuperación de River en la Bombonera
Lucas Pratto, decisivo en la recuperación de River en la Bombonera Fuente: AFP

Pero la situación puntual que le permitió salir con la frente en alto de la Bombonera fue la doble recuperación. Porque el equipo de los Mellizos Barros Schelotto logró ponerse dos veces en ventaja gracias al poderío absoluto de sus delanteros (Ábila y Benedetto, autores de los goles, fueron de lo mejor del juego) y ahí debió aparecer el temple millonario para reponerse de los duros golpes en momentos claves.

Ábila abrió el marcador a los 33 minutos en la primera ocasión de gol de Boca y parecía ser un knock-out, pero Pratto empató las acciones rápidamente, con dos toques luego del saque del arco y una gran asistencia de Pity Martínez. Aunque el Xeneize se fue al vestuario feliz, con una energía única y un estadio que se venía abajo: el tanto de Benedetto a los 45 fue el punto máximo de ebullición de la tarde. Pese a todo, nuevamente River logró ponerse en partido, cuando a los 12 de la segunda parte encontró, otra vez con la zurda de Pity, ayudada por el desvío de Izquierdoz, la reacción necesaria para revitalizarse de cara a la definición.

El juego sostenido a lo largo del tiempo pese a los cambios

No es casual que River haya sido dominador del juego durante más tiempo que Boca. Más allá del cambio de sistema (salió con un 5-3-2) y el ingreso de Lucas Martínez Quarta en reemplazo del lesionado Leonardo Ponzio, el plan que diseño Marcelo Gallardo le permitió sorprender y explotar las virtudes de un equipo que viene manteniendo una idea y un juego sostenido a lo largo del año.

Y eso no quiere decir que el equipo salga de memoria: el arquero y la línea defensiva son inamovibles por el buen nivel mostrado, pero de mitad de cancha hacia adelante el DT ha elegido cambiar y rotar según la ocasión, siempre respetando los pilares que lo llevaron al lugar de privilegio que tiene hoy.

Sin importar el esquema (ha jugado 5-3-2, 4-1-3-2, 4-2-3-1, el 4-3-3 o 4-1-4-1), difícilmente River resigne la posesión de la pelota, la presión alta, las conexiones directas y la solidaridad en conjunto para defender y recuperar rápidamente. Así lo demostró ante Racing, Independiente, Gremio y lo volvió a hacer ayer en la Bombonera. Ahora, intentará hacerlo con más fuerza que nunca en el Monumental en la segunda final.

La estructura consolidada y la unión del grupo

Más allá de las lesiones de Leonardo Ponzio e Ignacio Scocco, la ausencia más notoria durante la tarde de domingo fue la de Marcelo Gallardo, director técnico, referente máximo y capitán del barco millonario. Por eso, la concentración de miércoles a sábado en Cardales y que se extendió debido a la suspensión del sábado por una noche más en el Monumental volvió a ser un aspecto central: aislamiento para descomprimir tensiones y fortalecer vínculos. "Juntos somos más grandes", es el lema que impulsa el club desde sus redes sociales. Y parece ser un imán hacia el plantel y el cuerpo técnico.

La unión de River, en el festejo de uno de los goles en la cancha de Boca
La unión de River, en el festejo de uno de los goles en la cancha de Boca Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

"Somos un plantel numeroso, al que le toque estar lo va a hacer con muchas ganas para intentar hacer lo mejor, apoyándonos como lo hicimos siempre. La unión del grupo es algo muy importante, te permite trabajar con alegría tratando de sacar las cosas adelante. La mayoría de los referentes del plantel tienen ese perfil, trabajar y no entrar en polémicas. Ojalá que de acá a mucho tiempo se pueda seguir manteniendo", resume Jonatan Maidana, subcapitán y caudillo del vestuario.

Todo ese combo se suma a una estructura futbolística diseñada durante los más de cuatro años y medio que lleva el ciclo del Muñeco y que se fue moldeando y reestructurando con el paso del tiempo, sin perder el eje. "Nosotros tenemos que estar enfocados en lo nuestro, en el trabajo diario, grupal, individual. Se va a hablar mucho durante estos días, pero no debemos salirnos de lo nuestro, que es lo que nos ha mantenido fuertes hasta acá. No tenemos por qué cambiar nuestras formas", sintentizó Gallardo en su última conferencia de prensa previo a la final.

La posibilidad de definir en el Monumental

Al haber finalizado como el cuarto mejor equipo de la fase de grupos, River se ubicó en el primer bombo del sorteo de las fases eliminatorias de la Copa Libertadores que se realizó en junio pasado. Así, desde aquel momento sabía que solo debía definir de visitante si se cruzaba con Palmeiras, Gremio o Libertad de Paraguay. Y ocurrió: para lograr el boleto a la final, debió ganar en Porto Alegre frente a Gremio.

Ahora, tendrá la posibilidad de volver a recibir el partido de vuelta de la Copa Libertadores en el Monumental, tal como sucedió en 1986, 1996 y 2015, las únicas tres consagraciones de la historia. Y con la particularidad de que, al igual que en el triunfo 3-0 frente a Tigres de México de hace tres años, el técnico deberá ser Matías Biscay por la sanción que todavía debe cumplir Gallardo (no podrá dirigir por los próximos tres partidos de Conmebol).

"Nos queda como positivo el funcionamiento del equipo y la posibilidad de definir en casa, que es lo que pretendíamos", dijo ayer Biscay en conferencia de prensa, que tiene un vínculo directo con la frase que lanzó Gallardo tras el 0-0 con Independiente en Avellaneda de la ida de los cuartos de final. "Nos vamos bien, nos sentimos bien de local y con nuestra gente", había destacado el DT aquella noche.

Pese a eso, deberá tomar sus recaudos porque el pasado reciente así se lo exige: Gremio lo sorprendió en el partido de ida de las semifinales y se llevó un triunfo de Núñez con aquel cabezazo de Michel, provocando así la primera caída de River como local del año.

La historia reciente en las definiciones directas

La historia del ciclo Gallardo con las definiciones directas es un aliciente influyente: ganó 40 de los 48 cruces eliminatorios y, en copas internacionales superó 20 de 24, siendo derrotado por Huracán en semifinales de la Sudamericana 2015, Barcelona en la final del Mundial de Clubes 2015, Independiente del Valle en octavos de final de la Libertadores 2016 y Lanús en las semifinales de la Libertadores 2017.

Festejo de Exequiel Palacios. Fue en el partido contra Racing
Festejo de Exequiel Palacios. Fue en el partido contra Racing Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

Eso sí, ahora deberá revalidar más que nunca las eliminaciones logradas frente a Boca en las semifinales de la Copa Sudamericana 2014 y los octavos de final de la Copa Libertadores 2015, más el título conseguido en marzo de este año en Mendoza en la Supercopa Argentina 2017.

"Más allá de las posibilidades que hemos tenido en los últimos años de haber podido competir y vivir finales, esto es un acontecimiento aparte. El que gana esta serie se consagra con el título. Eso lo hace único. Es el desafío más importante de todos", destacó el Muñeco en la previa, y sentenció: "Lo que se ha hecho hasta acá, nadie lo va a borrar ni te lo va a quitar. Es una historia nueva, otra página más del libro. Estará en nosotros poder seguir siendo parte de la historia".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?