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Artistas del año

Impusieron su talento en el fenómeno teatral Petróleo y en la monumental película de 14 horas, La flor. Las actrices de Piel de Lava, en su momento de consagración
Impusieron su talento en el fenómeno teatral Petróleo y en la monumental película de 14 horas, La flor. Las actrices de Piel de Lava, en su momento de consagración Fuente: LA NACION - Crédito: Sebastián Arpesella
Joaquín Sánchez Mariño
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18 de noviembre de 2018  

Está sentada en un escritorio pequeño, frente a un monitor. Tiene auriculares con micrófono incorporado. Le van entrando llamadas, una tras otra. Atiende. Mi nombre es Laura, ¿cuál es su consulta? Del otro lado, la pregunta o el reclamo del cliente. Mayormente, el reclamo, que es a lo que se dedica la línea 112 de Telefónica. Las llamadas no paran mientras Laura, que piensa que es un trabajo horrible, trata de enfocarse en lo hará cuando salga. Piensa en Valeria, en Pilar y en Elisa, una balsa allá afuera. "Era agotador, pero te pagaban bien -recuerda-. "Lo detestaba, pero podía cubrir mi alquiler y pasar horas en el teatro". Fue su último trabajo "siniestro" (la palabra es suya). Un día renunció y desde entonces solo se dedica a lo que le gusta.

Ella es Laura Paredes y conforma, junto con Valeria Correa, Pilar Gamboa y Elisa Carricajo, el grupo de actrices Piel de Lava, un colectivo de artistas que en 2018 cumple 15 años de existencia y que se estableció, definitivamente, como una referencia del mundo teatral.

Muchos las conocieron este año, vestidas de hombres, empetroladas en un (ficcional) pozo de la Patagonia. Es que Petróleo, la obra que presentaron en el Teatro Sarmiento (y que volverá en febrero al complejo Casacuberta) fue uno de los hitos culturales del año. En ella, hacen un movimiento de género y encarnan a cuatro hombres que pasan los días en un yacimiento mientras reflexionan sobre el sistema, el tiempo, la sexualidad y, en suma, la libertad.

Otros las habrán visto en alguna de las cuatro obras que hicieron a lo largo de su historia y que volvieron a montar a mediados de este año, como parte de la retrospectiva que les propuso el Complejo Teatral de Buenos Aires: Colores verdaderos, Neblina, Tren y Museo. Además, por si fuera poco, son el motor de ficción de Mariano Llinás en La flor, la película filmada a lo largo de 10 años, que dura 14 horas y que cuenta con ellas como protagonistas [ver nota aparte]. En palabras del director: "Ellas son la película". Pero no solo eso: ellas son, además, un método, una manera de ver el mundo y una máquina de composición.

Petróleo, en el rol de hombres
Petróleo, en el rol de hombres

Trabajan juntas hace 15 años, pero pareciera que ahora se dio algo así como el boom de las Piel de Lava .

Laura: Es que el grupo siempre convivió con otros trabajos, porque no nos daba plata, y en 2018 se convirtió en el trabajo. Eso es una diferencia sustancial.

Valeria: Son cosas que llevan un proceso. Filmamos La flor durante diez años y se estrenó este, las obras que revisamos en la retrospectiva tienen 15, 10, 7 años... Y ahora se sumó Petróleo, que la creamos íntegra en 2018.

Pilar: Fue un proceso muy alegre, intenso, de mucho trabajo. En casi seis meses montamos cinco obras de teatro. Es la primera vez que tuvimos la posibilidad de decirle que no a otras cosas para abocarnos solo a la investigación nuestra y a cobrar un dinero por eso. Pero nada fue previsto, es como si todo se hubiese constelado.

El milagro ocurre grupalmente cuando uno desde adentro se empezó a divertir
Pilar Gamboa

Los dos eventos más nuevos (que generaron reacciones igual de favorables), representan métodos de producción completamente opuestos: diez años para La flor, tres meses para Petróleo.

Pilar: Sí, Petróleo para nosotras era una instancia muy riesgosa de apuesta y de prueba. No éramos inocentes respecto del contexto. Nos divertía hacer de hombres, quizá también porque uno responde a su contexto, y hablar de eso significaba algo. Es interesante pensar de qué depende que a las cosas les vaya bien o mal, ¿viste? Creo que esa respuesta no la vamos a tener nunca. Y menos mal, si uno tuviera esa respuesta, no haría nada más, ya estaría acostado en los laureles... que no se sabe qué son, igualmente.

¿Cómo son sus procesos creativos en general?

Pilar: Muy largos. Actuamos, dirigimos y escribimos junto a Laura Fernández, que es nuestra quinta Beatle. Y acotarlo a los tiempos que pide la institución, que en este caso fue el Complejo Teatral, es todo un desafío. Uno tiene que ir entregando las cosas a término y nosotras creamos sobre la duda; las certezas aparecen, con suerte, el día del estreno. Cuando estrenamos, la sensación grupal interna es siempre: "Esto no está para estrenar". Y con Petróleo nos sorprendió el milagro.

Una escena de La flor, la película en la que ellas componen personajes diferentes para cada historia.
Una escena de La flor, la película en la que ellas componen personajes diferentes para cada historia. Fuente: LA NACION - Crédito: Sebastián Arpesella

¿Cuándo sucede eso que llaman "el milagro"?

Pilar: Para mí, el milagro ocurre grupalmente cuando uno desde adentro se empezó a divertir, como que estamos las cuatro surfeando la ola y ya no estás pensando si el momento funciona o no. Desde adentro, uno tiene la noción de que algo está pasando y después, cuando comunicás eso y pasa también afuera, es el milagro absoluto.

Laura: En estructuras como las nuestras, se discute y se prueba hasta que eso, en un momento, lleva al milagro. Como que el material te dice para dónde tiene que ir, y tenés una sensación de epifanía, de que algo se presentó más allá de nuestra voluntades.

"Tengo el recuerdo de una oficinita arriba de un templo judío", dice Valeria. Trabaja de administrativa para una empresa que ayuda a la gente poscrisis de 2001. Su función es atender personas y resolver problemas. Desde una computadora manda mails. Escribe que se quiere morir. Escribe que se quiere ir de ahí urgente. Escribe que se le ocurrió una idea para Colores verdaderos, que será luego la primera obra que hagan juntas. La gente sube hasta su oficina y le pide cosas. "Ya va, ya va", responde, y sigue con los mails. Del otro lado de la correspondencia: Pilar, Laura y Elisa. Las cuatro urdiendo un plan maestro. Las cuatro, como las agentes secretas de La flor, prepara la misión libertad.

Poder sobrevivir de lo que uno desea es un privilegio. Para mí, lo importante es eso: alentar a juntarse. Un grupo te sostiene en esos momentos.
Valeria Correa

¿Cómo se hace para, después de 15 años juntas, seguir buscando cosas nuevas, mantener la experimentación de la que hablan, sin caer en lo que saben que es efectivo?

Valeria: Las tendencias existen. Un director en general te va a llamar para hacer lo que sabe que hacés bien. Para repetirlo, ponele. Entre nosotras, en cambio, nos obligamos a corrernos, para que sea un laboratorio, un experimento, una prueba. Porque si no, además, nos hubiésemos aburrido ya en la segunda obra.

Elisa: También, porque el grupo es un lugar más de falla que de comprobación de lo que ya se encontró en otro proceso. Alguien que vio La flor me dijo que va en contra de la idea del actor que se construye parecido a sí mismo, el que tiene como una forma de ser siempre igual. La película atenta contra eso porque muestra a las mismas actrices en situaciones muy diferentes. Y evidencia que, cuando uno está en una situación de observación y de agrupación, siempre hay una composición, por pequeña que sea.

Llinás decía que en su película ustedes cuatro son todas las películas posibles, "una máquina de ficción infinita". ¿Hay algún punto en el que sea un limitante trabajar juntas?

Valeria: La sensación por ahora es que es infinito, que se pueden seguir probando cosas. Es espiralado el tiempo en ese aspecto.

Elisa Carricajo, Valeria Correa, Pilar Gamboa, Laura Paredes
Elisa Carricajo, Valeria Correa, Pilar Gamboa, Laura Paredes Fuente: LA NACION - Crédito: Sebastián Arpesella

Laura: Hacer de hombres era un poco también ese chiste. Dijimos: ¿qué cosas no hicimos? Bueno, dentro de esas infinitas posibilidades de la ficción, probemos ser hombres. Esa libertad te la da el grupo.

¿Vino por ahí Petróleo? ¿No fue resultado de una reflexión de género?

Laura: También la acompañó, pero hubo un deseo más lúdico que después derivó en una reflexión de género, que es un tema que nos interesaba. Pero no fue el motor.

Empresa: YPF. Oficina: Atención al Cliente de Serviclub. La gente va hasta el lugar o llama por teléfono. Quieren cambiar sus puntos por pelotas de fútbol, por viajes, por descuentos. Todos los días igual. Pilar mira a las personas que se acercan. Piensa: mirá cómo habla éste, mirá cómo se mueve aquel. Los registra, como imitándolos en silencio. En su pantalla tiene una serie de mails que deberá responder con disimulo. "No son felices las cosas que uno tiene que hacer solo por dinero, son angustiantes", dice. "Desde el momento en que sabés lo que te gusta, pero estás haciendo otra cosa, hay algo que queda desfasado", dice. "Pero lo más angustiante es no saber qué querés hacer, eso es el horror hecho posibilidad", dice. Y recuerda los mails que le llegaron el día que renunció. Eran ellas diciéndole "ya está, ahora es la libertad". Ellas alentándola al gesto heroico: "Salí a correr en culo por Diagonal Norte".

¿El mundo está hecho para dedicarse a lo que cada uno ama?

Valeria: El sistema te plantea vivir y producir dinero en un tiempo determinado. Poder sobrevivir de lo que uno desea es un privilegio. No solo de los artistas que pueden hacer un grupo y surfear la ola de la desesperación, sino en general. Para mí, lo importante es eso: alentar a juntarse. Un grupo te sostiene en esos momentos. No sé si hubiese aguantado tanta incertidumbre sin ellas.

Pilar: Sí, creo lo mismo. En ese momento en que descubrís que lo que te gusta es actuar, descubrís también que lo podés hacer con otros, y parte de la incertidumbre se alivia. El grupo nos salvó de esperar a que alguien nos llame. Era esa época en que todos empezaban a ir alocadamente a castings. Nosotras casi que no teníamos tiempo, porque estábamos armando nuestro propio mundito para poder actuar, más allá del dinero, y eso es un analgésico enorme. Nosotras todos estos años siempre estuvimos haciendo teatro, porque teníamos un lugar de pertenencia donde poner los pensamientos y el cuerpo. Y tener eso te calma. Yo estaba en YPF, pero estaba pensando en los ensayos, eso era todo.

Laura: Tener un grupo te da el temple para soportar un trabajo que no te gusta.

Pilar: Estaría bueno empezar a pensar la profesión o la vocación, cualquiera sea, desde otro lugar. ¿Hace falta que te llame tal? ¿Uno qué puede producir?

Valeria: Es como una militancia. Yo me junto con la gente con la que pienso parecido y con la que tengo la misma mirada del mundo. Ideológica y de gustos. Y nos proponemos generar cosas. Estamos convencidas de eso es lo que te salva de este sistema donde cada uno sale de laburar y se va a su casa a mirar la tele. Y eso no solo va para lo artístico, en ese sentido es militancia.

También es romper un poco el estereotipo de la actriz o el actor a la espera del llamado del productor con el "gran papel". En ese aspecto, este gran año de ustedes y el premio a la mejor actriz del Bafici, que fue en conjunto para las cuatro, un poco respalda esta idea. ¿Cómo se llevan con los premios?

Laura: Para mí es muy linda la idea de un premio conjunto. Me parece algo interesante, que va en contra de la lógica de los premios, que es tan excluyente a veces.

Valeria: Como si la actuación no dependiera siempre de los otros con los que estás actuando.

Es como si su método de trabajar se haya impuesto por sobre el método habitual de premiar.

Pilar: Hubiera sido rarísimo que ganara una sola, hubiera sido un premio mal dado. Está bien eso que decís, ojalá funcionara de esa manera, que no gane un solo actor, sino un equipo de trabajo.

"Ella es nuestra universitaria", dice Pilar señalando a Elisa, que acaba de volver de Londres de presentar La flor en la escuela de cine. Además, como grupo también viajaron al festival de cine de Bilbao, donde montaron una presentación inédita alrededor del film.

Para Elisa, el tiempo previo a Piel de Lava no estuvo marcado por las horas de trabajo, sino por las de estudio. No sabía si iba a poder vivir de la actuación y cursaba Comunicación en la UBA. En un momento colaboró en otro templo, una changa que le consiguió Valeria. Pero el deseo estaba puesto en el mismo lugar que sus compañeras: en esos mails. "Me preguntaba si la vida iba a poder ser como la deseábamos. Si íbamos a poder vivir con la libertad que queríamos vivir".

¿Cambiaron mucho en estos 15 años?

Elisa: Cuando lo mirás en perspectiva, te das cuenta de que éramos las mismas. A veces quisiera volver y hablarme, decirme que va a estar todo bien, que aguante, que haga lo que pueda. La angustia que teníamos todas en ese momento era saber si íbamos a poder vivir de acuerdo a nuestro deseo. Ese momento es muy angustiante porque te cuesta imaginar cómo.

¿El modo en que entendían el arte en ese entonces es muy distinto de como lo entienden hoy?

Elisa: Al final de la retrospectiva que hicimos, revisamos nuestro historial de mails. Mirábamos las cosas desde otro lugar, con otra inocencia, con otros miedos, porque todavía estaba todo por desarrollarse y no sabíamos si íbamos a poder. Pero el deseo estaba y es lindo ver que ese deseo nos trajo hasta acá.

Laura: Trato de pensar cómo era nuestra manera de trabajar y veo que seguimos con la misma. No hubo demasiada evolución, pero lo digo en el buen sentido. Esa manera de discutir durante horas algo de una escena sigue estando igual que a los 23 años.

Pilar: Hay una cosa que encontramos en un mail. Nos preguntábamos qué significa que te vaya bien. Qué es romperla. Preguntas existenciales que te siguen como artistas y te sobrevuelan la carrera.

¿Cuál es su relación con el mainstream? ¿Llegar a un público masivo es ese "romperla"?

Elisa: El recorrido que uno tiene no es porque sí. Representa cómo somos y cómo es el mainstream en todo caso. Eso no quiere decir que no, ni que sí. Lo que hay hasta ahora es esto. ¿Viste cuando no te gustás con alguien? Te sentás enfrente y hay tipos de gente con la que directamente no te gustás. Bueno, por ahora no nos hemos gustado.

Valeria: No nos invitaron a salir tampoco. Ni un mensajito nos mandó. Ja.

Elisa: Ni nos sentimos despreciadas por eso. Estamos en una convivencia pacífica. Ni siquiera es una pregunta para nosotras.

Eso ya es una respuesta. Hay mucha gente que entiende ese "romperla" como ir a Bailando por un sueño.

Laura: Bueno, pará. Eso es otra cosa eh. ¡Ojo!

Valeria: ¿Piel de Lava al Bailando?

Elisa: ¡Pero como grupo!

Quedan postuladas acá mismo.

Elisa: Fuera de broma: no está ese deseo de acceder al mainstream. Me resulta raro decir no, porque no sabés qué te puede pasar, en qué momento algo de ese sistema se puede juntar con lo que vos estás haciendo. Pero si antes nos preguntábamos qué es pegarla, creo que nunca para nosotras pegarla tuvo que ver con que nuestras obras pasen al teatro comercial. Tal vez en algún momento podríamos terminar haciéndolo, pero no es el objetivo.

Pilar: Es más una fantasía de los de afuera. Muchas veces nos dicen: "Esta tendría que estar en la calle Corrientes".

Valeria: Lo que sí está es el deseo de que te vea mucha gente. Ahí capaz se pegan. Pero no por el ego, sino para que la obra crezca en ese sentido. Petróleo la vio mucha gente y se generó una energía y un diálogo que fue espectacular. Eso lo celebramos. Fue una especie de evento masivo y festivo.

Elisa: Hay algo de la energía colectiva que se genera que es espectacular.

Ahora sí, la última: ¿por qué Piel de Lava?

Pilar: Igual que Midachi. Pi, de Pilar. El, de Elisa. La, de Laura. Y Va, de Valeria. Piel de Lava.

Cinco hitos culturales del año

  • Producción de Pía Rey. Maquilló Mery Pastore para Vardo Management. Peinó: Ale Altieri para Vardo management Asistente de fotografia: Felicitas Markous, Agradecimientos: Kostüme y Levi's.

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