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La historia de Felipe Marino, el skater sin una pierna que trabaja en la Casa Rosada

El surf, otra de las preferencias de Felipe
El surf, otra de las preferencias de Felipe Fuente: LA NACION
Tomás Luiggi Arias
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14 de noviembre de 2018  • 00:00

Felipe Marino trabaja en Presidencia de la Nación. Tiene 42 años, está casado hace ocho y tiene dos hijas: Jacinta y Rosa. El 4 de junio de 2016 tuvo un accidente automovilístico en el que casi pierde la vida. Volviendo de un viaje a Mercedes perdió el control de su volante cuando su coche pasó por arriba de un charco de agua, un poco excedido de la velocidad permitida. El vehículo chocó contra un guardarail que cedió y se le metió por la puerta izquierda arrancándole una de sus piernas por debajo de la rodilla, parte de su otro pie y el dedo gordo.

La recuperación de su accidente fueron varios meses en casa y en sanatorios. Siempre acompañado por su familia, por su mujer y sus hijas. "Estas cosas no se superan, se atraviesan", asegura Felipe, quien a los tres meses del siniestro ya volvía a caminar por sí solo.

La vida continúa.

En Ushuaia: una experiencia singular

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"Felipe siempre fue alegre, carismático, positivo. El accidente nos dejó sin palabras, nunca te imaginás cómo alguien puede reaccionar y él nos enseñó (y nos sigue enseñando cada día) a todos a pelearla y a salir adelante, es muy inspirador" dice Nacho Loizaga, baterista del conjunto de rock Jamón Crudo, donde Felipe hace otro de sus hobbies: cantar.

Existen este tipo de personas a las que nada las detiene, personas con una luz interior que los guía y les da fuerzas para continuar a pesar de todo. Felipe es uno de ellos, un atleta nato que siempre disfrutó hacer deportes.

Felipe Marino realiza skate adaptado
Felipe Marino realiza skate adaptado Fuente: LA NACION

"Toda mi vida fui un gran deportista amateur, como dice la traducción de esta palabra, un "amador del deporte" nos cuenta. "Antes del accidente que tuve, me apasionaban deportes como el bodyboarding. ¡Era un gran bodyboarder! (risas). Luego del accidente volví a hacer surf, un poco a la fuerza, dada mi condición" se lamenta, pero siempre con optimismo.

Pero Felipe siempre fue inquieto, con experiencias laborales previas en Turismo de la Ciudad de Buenos Aires y en la Legislatura porteña, y Director de Marketing en MTV, entre sus trabajos más importantes.

Marino, en el skatepark

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Marino dio su punto de vista respecto del crecimiento de los deportes de acción en la Argentina, con conocimiento de causa ya que es un empleado de la Presidencia, y nota que esta tribu deportiva ya no es un público marginal. Asegura que, ahora, todos los municipios tienen sus skateparks, y que cada vez vemos más clases de surf en la costa argentina, entre otras disciplinas similares, porque cada vez más gente se acerca a estos deportes de acción o "deportes extremos".

"Antes de lo que me pasó el 4 de junio de 2016, cuando tenía 37 años, yo había vuelto a andar en skate" nos revela Felipe, lo cual permite comprender mejor a qué se debe su habilidad y confianza sobre la tabla. Aunque nunca se consideró un habilidoso futbolista, deporte que el común denominador argentino practica, Felipe si era bueno jugando al golf, terreno en el que llegó a conseguir 18 de hándicap. Confiesa que también ha sido siempre un gran esquiador, ya que la pasión que este deporte le despierta es algo de toda la vida. Ahora, si tiene que elegir entre el surf o el skate, prefiere el surfing, por el folclore del mar y las olas ante que el cemento. ¿Tendrá esto algo que ver con su apellido? Sin embargo, recomienda el skateboarding como deporte para hacer en distintos lados, no sólo en el mar, obviamente. Dice que son deportes que se complementan, pero que conllevan distintas realidades, y remata diciendo que encuentra "más buena onda y camaradería entre los skaters que entre los surfers. En ese sentido, les doy un poroto a los skaters".

El esfuerzo y la perseverancia de Felipe Marino

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"Cuando era chico, estos deportes eran para mí un mundo más prohibido, en la primaria en los años 86 y 87, cuando iba a la Escuela Argentina Modelo de Santa Fe y Riobamba. Me conformaba con pararme y darme impulso sobre la tabla de skate. Salíamos al mediodía para almorzar en Pumper-Nic y pasábamos por Galerías Bond Street en épocas de los comienzos de la marca Trash en Argentina", recuerda Felipe sobre su juventud con lujo de detalles.

Marino es un personaje alucinante, creativo, idealista y ambicioso, con un gran corazón y muchos desafíos personales por delante. "Mi sueño en la vida es dejar lo máximo que yo tenga para dar en la cancha, en pos de lograr y generar igualdad de posibilidades para todos los argentinos. Desde mi lugar, sueño con que todos puedan tener las mismas oportunidades que tuve yo porque fueron buenísimas y siempre las aproveché. Si bien me he superado y le pongo mucho huevo a la vida, seguro he tenido más suerte que otros y siento que mucha gente debería tener las mismas oportunidades. Entonces voy a trabajar para lograr ese objetivo", dice Felipe, con mucha convicción y emoción en el tono de voz.

Felipe, en la práctica de skate
Felipe, en la práctica de skate Fuente: LA NACION

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