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El Brexit, más cerca: May llegó a un acuerdo técnico con la UE y busca convencer a su gabinete

May, en una cena de gala en Londres
May, en una cena de gala en Londres Fuente: Reuters
En un día crucial para el plan de separación, les presentará hoy a sus ministros el texto acordado; de ser validado por el gobierno, luego deberá ser ratificado por el Parlamento
Luisa Corradini
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14 de noviembre de 2018  

PARÍS.- Gran Bretaña y la Unión Europea (UE) alcanzaron ayer, al parecer, un acuerdo técnico que permitirá concretar el Brexit a partir del 29 de marzo de 2019. Tras ese difícil compromiso, logrado luego de meses de intensas tratativas, la primera ministra Theresa May tiene que abordar la tarea más difícil: obtener la aprobación de sus ministros y del Parlamento.

"El gabinete se reunirá mañana [por hoy] para examinar el proyecto de acuerdo que los equipos de negociación concluyeron en Bruselas y para decidir sobre las próximas etapas", indicó ayer en un comunicado oficial el gobierno británico.

En otras palabras, hoy se jugará probablemente en Londres el momento político más crucial desde que comenzaron las negociaciones del Brexit.

Anoche, May se reunió en forma individual con cada uno de sus ministros para preparar la reunión de gabinete. Pero si el proyecto de acuerdo entre la premier y los otros 27 miembros de la UE fuera validado por el gobierno, aún tendrá que ser ratificado por el Parlamento británico antes de fin de año.

Las negociaciones estaban bloqueadas desde hacía semanas en un punto clave: cómo evitar una frontera física entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda. Todas las soluciones puestas sobre la mesa eran rechazadas por unos o por otros.

Finalmente todo parece indicar que los negociadores acordaron sobre la existencia de una "red de seguridad" o " backstop", un mecanismo que debería asegurar la fluidez de los intercambios comerciales entre la provincia británica e Irlanda, si al término del período de transición, a fines de 2020, Londres y Bruselas no consiguieran llegar a un acuerdo sobre el pos-Brexit.

El texto que los diputados de Westminster votarán en los próximos meses debería establecer una unión aduanera con la UE que incluya todo el Reino Unido, mientras que Irlanda del Norte solo adherirá a ciertos elementos del mercado único.

Cumbre

El avance alcanzado significa que los dirigentes europeos deberían ratificar el acuerdo en una cumbre realizada en Bruselas a más tardar dentro de un mes, probablemente el próximo 25. También quiere decir que el bloque hizo un gesto hacia Londres al aceptar extender el backstop a todo el Reino Unido. Es una forma de preservar la integridad del país, condición no negociable a los ojos de May ni de sus aliados del partido unionista norirlandés (DUP), sin el cual la primera ministra perdería su mayoría parlamentaria. Inicialmente, los europeos habían propuesto dejar solo a Irlanda del Norte en la unión aduanera con la UE.

En todo caso, anoche en Bruselas reinaba una extrema prudencia. Sin desmentir la información sobre el acuerdo, ni los equipos de Michel Barnier, el negociador jefe de la UE, ni de Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, quisieron confirmarla oficialmente.

Off the record, algunas fuentes asienten. "Pero no hemos terminado con los obstáculos", advierten. En efecto, los miembros del gabinete conservador británico siguen extremadamente divididos. El riesgo para May es que hoy algunos decidan abandonar el gobierno. Si ciertos pesos pesados renunciaran, corre peligro su legitimidad. En la situación actual, la premier deberá asegurarse por lo menos el apoyo de sus ministros del Interior, Sajid Javid; de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt; del Brexit, Dominic Raab, y de Medio Ambiente, Michael Gove.

También en el partido reina la fractura. Las principales figuras pro-Brexit, como el excanciller Boris Johnson, conminaron al gabinete a rechazar el acuerdo.

Si el proyecto consigue pasar la prueba del gobierno, el texto deberá ser presentado antes de Navidad a los parlamentarios británicos, cuyo apoyo no está asegurado.

La oposición laborista tendrá un peso determinante en la balanza. Si el texto no respetara sus condiciones, su líder, Jeremy Corbin, ha llamado a votar en contra. Toda la cuestión reside en saber cuántos diputados de izquierda están dispuestos a ignorar la consigna.

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