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5 pulperías y almacenes de campo para viajar en el tiempo sin irse muy lejos

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20 de noviembre de 2018  • 12:30

Mucho antes de convertirse en postales vivientes de momentos históricos, las pulperías nacieron como el centro neurálgico de pueblos que fueron creciendo mientras el territorio argentino se iba convirtiendo en país. Por ellas pasaron próceres, personalidades esenciales de la cultura popular y fue en sus mesas, mostradores y billares que se fueron escribiendo los primeros párrafos de la historia de la República. Pero su atractivo no solo tiene que ver con la posibilidad de pisar esas mismas baldosas que pisaron los grandes: hoy son la mejor opción para entender la vida de los pueblos y ciudades, tomar un buen vermut, degustar una rica picada y, sobre todo, escuchar los relatos de los parroquianos que las siguen eligiendo para su pausa diaria. Lo ideal, claro, es visitarlas durante los fines de semana, los dos días en los que una mayor afluencia de visitantes asegura que sus puertas permanecerán abiertas.

El Torito

Baradero

El amplio salón de El Torito, uno de los lugares insignia de Baradero
El amplio salón de El Torito, uno de los lugares insignia de Baradero Fuente: Lugares - Crédito: Flor Aletta

En el preciso espacio en el que hoy se emplaza esta pulpería encontraron reparo Camila O'Gorman y su enamorado, el sacerdote Ladislao Gutiérrez, un tiempo antes de ser fusilados. La edificación de El Torito data de varias décadas después -1880- pero con solo traspasar la puerta de esta construcción de barro y adobe, el visitante se sentirá proyectado a aquel tiempo en el que todo estaba por hacerse. Ubicada en el que fue el Camino Real, conserva su barra original que, en este caso, está ladeada por taburetes con forma de herradura. Sus paredes, además, ofrecen añosas fotos del pueblo. También cuenta con mesas de billar, metegol y un museo de herramientas rurales. Para llegar desde Baradero se debe tomar la Ruta Pública 41 hasta el kilómetro 15, girar la izquierda y seguir por el camino de tierra durante 2 kilómetros. T: (03329) 48-2965.

Antiguo Almacén La Media Luna

Las Marianas, Navarro

Asunción Fadila Ismael, atiende en La Media Luna junto a sus hermanas Soraya e Inés Raquel.
Asunción Fadila Ismael, atiende en La Media Luna junto a sus hermanas Soraya e Inés Raquel. Fuente: Lugares - Crédito: Guillermo Llamos

La historia cuenta que Masmud Ismael (Masmud es nombre e Ismael, apellido), llegado del Líbano a los 15 años, comenzó a trabajar en el boliche que su abuelo había montado allá por 1900. Sin conocer el idioma, puso en los almanaques promocionales una medialuna y una estrella para recordar y homenajear sus orígenes. Por eso, la pulpería terminó siendo bautizada La Medialuna. Hoy son tres de las hijas de Ismael quienes siguen orgullosas su legado detrás del mostrador de cedro gastado. Allí, se jactan en servir "el mejor Gancia" de la provincia. Sus estanterías originales, los parroquianos batiéndose a duelos de baraja y aquella vieja foto de Ismael que parece querer contar la historia de Las Marianas desde una vieja pared, bien valen la pena acercarse. Abre todos los días de 8 a 12 y de 16 a 24. Sirven picadas. Para más informació, T: (02272) 49-2026.

Don Gervasio

Campodónico, Tapalqué

San Gervasio, una joya de Tapalqué que conserva su fisonomía original
San Gervasio, una joya de Tapalqué que conserva su fisonomía original Fuente: Lugares

Edgar y Aníbal Toso heredaron este pintoresco y a la vez necesario local de manos de su padre, don Aníbal. Sesenta años después es Pedro Toso, hijo de Aníbal, quien tomó la posta. Según cuentan los libros, en febrero de 1855 un malón de 5 mil hombres a las órdenes de los caciques Calfucurá, Juan Catriel y Cachul arrasaron con los fuertes de Tapalqué y Azul. A su paso, secuestraron unas 150 mujeres y se llevaron unas 15 mil cabezas de ganado. Tras el ataque, San Gervasio sirvió como base y piedra fundamental de la reconstrucción del pueblo. Aún hoy conserva la reja y otros detalles que revelan que es una de las pulperías más antiguas del país. Está abierta los sábados de 13 a 20 y los domingos de 10 a 19, siempre que no llueva. Cuando amaina el frío, hay más chances de que Aníbal se de una vuelta por el boliche y comparta un trago con los visitantes.

Aníbal Toso sirviendo un trago tras la centenaria reja de San Gervasio.
Aníbal Toso sirviendo un trago tras la centenaria reja de San Gervasio. Fuente: Lugares - Crédito: Flor Aletta

Paraje Beladrich

San Pedro

Paraje Beladrich: billar, bebidas y la atención personalizada de Marta y Matías
Paraje Beladrich: billar, bebidas y la atención personalizada de Marta y Matías Fuente: Lugares - Crédito: Flor Aletta

Algunos cuentan que en su salón Florencio Molina Campos pintó algunas de sus obras mientras Segundo Ramírez -el hombre de carne y hueso que inspiró a Ricardo Güiraldes para crear al legendario Don Segundo Sombra- tomaba un trago acodado en el mostrador. Otros aseguran que un siglo antes, José de San Martín se detuvo aquí en un alto de su epopeya libertadora. Lo cierto es que esta antiquísima pulpería es atendida hoy por Matías, un joven que aceptó el desafío de mantener vivo este lugar histórico y que cuenta con la ayuda de su abuela, Marta. El lugar ofrece una amplia variedad de bebidas, pero, si se avisa con anticipación al (03323) 15 54 4111, también es posible degustar alguna delicia típica. Está abierto de 8 a 13.30 y, después de un breve receso, reabre sus puertas hasta que el último parroquiano decida que es hora de partir.

El Boliche de Bessonart

San Antonio de Areco

El Boliche de Bessonart, clásico de San Antonio de Areco.
El Boliche de Bessonart, clásico de San Antonio de Areco. Fuente: Lugares - Crédito: Mariana Roveda

De lunes a jueves de 11 a 13 y de viernes a domingo de 11 a 3 abre sus puertas El Boliche de Bessonart, uno de los lugares más pintorescos de San Antonio de Areco. Ubicado en la esquina de Zapiola y Don Segundo Sombra, fue justamente este uno de los lugares favoritos de Segundo Ramírez a principios del siglo pasado. Como en las viejas épocas, sus dos salones suelen servir como punto de reunión de paisanos y gauchos típicos de esta ciudad considerada "la cuna de la tradición". Su oferta grastronómica va desde desayunos y meriendas -su café con leche es tan aclamado como el fernet con bebida cola que los más jóvenes suelen tomar acodados en la vieja barra- hasta empanadas típicas y picadas criollas que incluyen salame, jamón crudo y queso de campo. Para más información, comunicarse al (02325) 15-65-5600.

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