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Selección femenina de fútbol: de la protesta con las manos en las orejas al Mundial de Francia

"Ni 11 ni 23, un país", el lema de las chicas argentinas en el vestuario
"Ni 11 ni 23, un país", el lema de las chicas argentinas en el vestuario Crédito: @argentina
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14 de noviembre de 2018  • 08:02

El martes en la Argentina terminó con un grupo de chicas vestidas de celeste y blanco saltando y festejando en suelo panameño. Era la selección argentina femenina de fútbol, que acababa de empatar 1 a 1 en el estadio Rommel Fernández y sacaba pasaje para el Mundial de Francia 2019. Con el colchón que significaba la goleada por 4 a 0 en el partido de ida del repechaje, en Sarandí, el equipo dirigido por Carlos Borrello remató la faena con un golazo de Florencia Bonsegundo a los 20 minutos del segundo tiempo.

El horizonte es prometedor: después de casi 12 años de ausencias (la última participación fue en China 2007), las chicas vuelven a un Mundial. Si se habla de sus pares de género, éste es un equipo opacado por los repetidos éxitos de las Leonas y el crecimiento de Las Gigantes del básquetbol, las Panteras del voleibol y La Garra del handball. Pero el sufrimiento a lo largo de estos años quedó recompensado: ahí estaba el grupo de futbolistas, prolongando los festejos desde la cancha a los vestuarios, y de ahí al hotel Crowne Plaza de la capital panameña, con la capitana Estefanía Banini como voz cantante frente al micrófono y el delirio desatado en Belén Potassa, Yamila Rodríguez y Mariana Larroquette, tres de las más eufóricas del plantel. Como testigo directo de la alegría, Chiqui Tapia, el presidente de la AFA.

El festejo de las chicas tras la clasificación - Fuente: Selección Argentina

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Pero las sonrisas, los abrazos y los besos de las últimas horas representan un paliativo de una cadena de desencuentros entre este equipo y la AFA. Sucedió que en septiembre de 2017, las futbolistas se pusieron firmes y decidieron ir a una huelga. Habían vuelto a los entrenamientos después de dos años sin competencias ni entrenador; insólitamente, una selección borrada del mapa en un país esencialmente futbolero como la Argentina. Nadie parecía hacerse cargo de este "producto" de la Asociación del Fútbol Argentino.

La bronca se había desatado porque la AFA había incumplido con el pago de los viáticos que les había prometido. En aquel momento, las jugadoras solo percibían 140 pesos por jornada de entrenamiento para trasladarse hasta el predio de Ezeiza, donde les impedían utilizar las canchas de césped natural y eran obligadas a usar las de sintético, una distorsión ilógica para un fútbol de 11. Revela una nota de Infobae que tampoco había concentraciones ni comodidades para el trabajo: en los pocos viajes que hicieron para disputar amistosos, las integrantes del plantel debieron hasta dormir en micros para cumplir con sus compromisos.

La particular protesta con las manos en las orejas en la Copa América de Chile 2018
La particular protesta con las manos en las orejas en la Copa América de Chile 2018

Hubo charlas y negociaciones para que, finalmente, el plantel femenino volviera a trabajar con el juramento de los dirigentes de una mejora en la situación. Sin embargo, cuando arrancó la Copa América de Chile 2018, la protesta se volvió más intensa. Con la idea de marcar su disconformidad de manera pública, en una de las salidas al campo de juego, todas las jugadoras -titulares y suplentes- posaron para la foto oficial con una mano en su oreja, dejando en claro que exigían ser escuchadas. Pedían que, de una vez por todas, les dieran la posibilidad de trabajar como les correspondía por la importancia del deporte que desarrollaban.

Finalmente, con la rebeldía a flor de piel, la Argentina terminó en aquel torneo en el tercer puesto (quedó detrás de Brasil y Chile) y por lo menos consiguió la chance de un playoff ante un equipo de la Concacaf. La esperanza estaba viva. Así, luego del 4-0 y 1-1 en el ida y vuelta, las conducidas por Borrello podrán jugar en la máxima cita con la torre Eiffel como principal testigo.

Ocurrió que, cuando surgió esta posibilidad concreta de acceder al Mundial vía repechaje, las condiciones y el mantenimiento del equipo se normalizaron. Ni más ni menos, se emuló la agenda habitual de cualquier seleccionado argentino, con concentraciones y prácticas en el predio de Ezeiza, giras internacionales, realización de amistosos y un trato más acorde para futbolistas que representan a un equipo nacional de fútbol. Todo este cambio tuvo su eco con la espectacular convocatoria en aquel 4 a 0 ante Panamá: la cancha de Arsenal se vio copada por 11.000 personas, además de la repercusión en redes sociales y un target femenino que empezó a verse identificado con estas chicas.

Después de las penurias, de un equipo que parecía arrumbado en el olvido, las argentinas disfrutan de este logro deportivo. La noche panameña se hizo larga, pero vaya si valió la pena. Y el lema estampado en una remera, exhibida en la intimidad del vestuario, resumió la unión en pos de conseguir la gran meta mundialista: "Ni 11 ni 23: un país".

El festejo de las chicas argentinas tras la clasificación
El festejo de las chicas argentinas tras la clasificación Crédito: @argentina

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