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Implantar microchips a sus empleados para marcar entrada, la insólita idea de empresas inglesas

Los microchips habilitarían el ingreso o no a cierta información de la empresa
Los microchips habilitarían el ingreso o no a cierta información de la empresa
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15 de noviembre de 2018  • 16:38

Desde hace unos días en Inglaterra viene creciendo la preocupación por la posibilidad de que distintas empresas empiecen a implantar microchips a sus trabajadores por un tema de seguridad, para que no accedan a determinados archivos o información.

El Congreso de Sindicatos Británicos (Trades Union Congress, TUC) y la Confederación de la Industria Británica (Confederation of British Industry, CBI) mostraron su alarma por esta medida que podrían adoptar masivamente numerosas compañías del país. Ambas entidades, tal y como recoge la prensa británica, están preocupadas "por el uso de la tecnología para controlar" a los trabajadores.

Las luces rojas se prendieron después de que el fin de semana pasado, el diario The Telegraph publicase que Biohax, una compañía sueca que ofrece microchips del tamaño de un grano de arroz, asegurase que "está en conversaciones con varias firmas jurídicas y financieras británicas para adaptar sus microchips a los empleados, incluida una importante compañía con cientos de miles de trabajadores".

Según su fundador Jowan Österlund, estos pequeños dispositivos, que cuestan 150 libras cada uno (170 euros), podrían ayudar a las compañías a mejorar la seguridad. "Estas empresas tienen documentos confidenciales", señala, de tal manera que los microchips podrían limitar el acceso de los empleados a información confidencial o delicada. Österlund asegura también que la implantación de los microchips sería muy efectiva entre los trabajadores de grandes corporaciones, ya que se podrían eliminar los tradicionales métodos de identificación.

No más privacidad

La implantación de microchips es algo que ya se hace. La firma británica BioTeq, que ofrece estos pequeños dispositivos a empresas y particulares, ya ha instalado 150 implantes en Inglaterra, tal y como recoge The Guardian.

Steven Northam, fundador y propietario de BioTeq, aseguró al diario que la mayoría de los implantes vendidos fueron para uso personal, aunque reconoce que algunas firmas financieras y de ingeniería también los implantaron entre su personal. España, Francia, Alemania, Japón y China son otros de los países en los que se quiere probar estos microchips diseñados por BioTeq, cuyos precios oscilan entre 70-260 libras (80-300 euros).

El año pasado, Three Square Market, con sede en Wisconsin, se asoció con Biohax y se convirtió en la primera compañía en los Estados Unidos en insertar microchips, de manera voluntaria, entre sus colaboradores.

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