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El conmovedor adiós a una juguetería con nueve décadas de historia

Los mensajes escritos por los vecinos de la juguetería
Los mensajes escritos por los vecinos de la juguetería
Silvia Pisani
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20 de noviembre de 2018  • 00:31

Madrid.- Fue una ceremonia espontánea, colectiva y conmovedora. Sin que nadie lo organizara ni previera, decenas de personas se movilizaron para decir "adiós" a la juguetería que fue formó parte de la vida de tres generaciones de madrileños.

"Yo no esperaba esto y creo que nadie lo hubiese imaginado. Pero si algún día tienen que decirme adiós, me gustaría que fuera de esta manera", dijo a La Nación doña Angustias, una de las dependientas de la Mercería Fabio, un antiguo comercio, vecino de la juguetería que acaba de cerrar.

La mujer hablaba de esa manera de lo que ocurrió con las vidrieras de la juguetería Horta desde que la gente del barrio se enteró, de un día para el otro, que cerraba.

"No se vayan. ¡por favor! Son la alegría de esta calle", escribió uno con marcador negro de trazo grueso en la vidriera del local, ahora cubierta con papel madera.

Enseguida siguieron decenas -y cientos- de mensajes del mismo tono. "Un niño grande les dice muchas gracias", se leía en otro. Y los mensajes siguen: "mi primer trencito me lo compraron aquí y yo compré aquí el de mi primer hijo; toda una vida viniendo a esta tienda, ¡gracias por tanto!; un pedazo de mi infancia se queda aquí..".

Los textos se multiplican en un adiós interminable. El "Bazar Horta", tal el nombre completo de la juguetería, tenía su local principal sobre la avenida Conde Peñalver -un paseo comercial asimilable a nuestra Avenida Santa Fe- en pleno barrio de Salamanca, uno de los más elegantes de Madrid.

Rito improvisado

La gente pasa y se detiene ante la contundencia del rito. "¿Me presta la fibra un momento?", pregunta uno, que no trajo marcador grueso, a otro que sí lo tiene y que acaba de estampar su mensaje. Ya no hay casi lugar en los enormes ventanales, pero la gente sigue escribiendo.

Otros se detienen frente al local, ahora cerrado, y hacen su propia despedida. Una mujer toca la puerta y se queda en silencio.

Los mensajes escritos por los vecinos de la juguetería
Los mensajes escritos por los vecinos de la juguetería

Otras dos se detienen y comentan entre si. "Pero. ¿cómo que se va el Horta?. ¡No puede ser!". Con su propia teoría del mundo globalizado, la otra la consuela: "Ya ves hija. si ahora es todo chino. qué iban a hacer éstos con tanto plástico"..

Ninguna de las dos se conocen pero comparten la misma pena por un instante, antes de seguir su ruta.

Antes de la Guerra Civil

Don Alfredo se llamaba el último dueño conocido del Bazar. La tienda abrió sus puertas en 1931, antes -incluso- de la Guerra Civil que desangró a España.

Durante 87 años atendió a tres generaciones de españoles y los hizo soñar tras sus cristales. Entre ellos, el director de cine José Luis Garci, para quien la magia del local superaba con creces a la de las más famosas jugueterías de Nueva York.

"Dicen que la mejor del mundo era FAO Schwarz, en Manhattan. Pero es mentira. La mejor de todas era la Horta", opinó en su momento el cineasta.

De todos modos, también la Schwarz, que fue escenario de varias películas de Hollywood, pasó por su momento de crisis y tuvo que cerrar sus puertas en 2015. Aunque, meses después, preparó su retorno.

Un misterio sin respuesta

Nadie sabe qué pasó con el Horta. Las razones del cierre pertenecen a la intimidad de la familia de su fundador. Sobre todo, a los nietos, la tercera generación que heredó el local. Pero nada han dicho.

Los mensajes escritos por los vecinos de la juguetería
Los mensajes escritos por los vecinos de la juguetería

Salvo la cartulina en la vidriera con que la firma se despide de la clientela y agradece "los 87 años de confianza" que se le prodigaron.

La gente, por las dudas, sigue escribiendo y pidiéndole que, por favor, no se vaya.

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