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For the Top, el potrillo que ganó un Gran Premio Nacional que no estaba en los planes

El caballo que acababa de salir de perdedor y Wilson Moreyra, el jockey que no para de celebrar
El caballo que acababa de salir de perdedor y Wilson Moreyra, el jockey que no para de celebrar Fuente: LA NACION - Crédito: Carlos Lares
Carlos Delfino
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16 de noviembre de 2018  • 23:59

Tener el potrillo ideal para el momento justo es una de las premisas para ganar en las carreras de caballos, sobre todo en competencias sin figuras rutilantes como sucedía en esta versión del Gran Premio Nacional (G1-2500m) - Copa Citycenter Rosario. Pero con For the Top, que se impuso ayer por cinco cuerpos en Palermo en el cierre de la Triple Corona, se alinearon más planetas: por el cambio de rumbo que implicó reservar una gatera en un cotejo que no estaba en los planes hasta hace tres semanas y porque Wilson Moreyra, su jockey, parece que corriera con un imán hacia el disco.

For the Top es el zaino que llegó al Derby casi sin querer. Logró su primera victoria hace 36 días en su tercer intento, sobre 1800m, y para entonces aun no estaba en los planes probarlo en un clásico. Pero todo cambió por la programación, por el entusiasmo de un propietario que siempre sueña en grande, por la predisposición de un entrenador que creció viendo a su padre ganar las grandes carreras y por la confianza de un jinete que repitió el éxito de 2017, aunque antes de esta prueba sabía que esta vez no tenía debajo a Roman Rosso. Fue como si lo fuera, sin los pergaminos de aquél pero con la misma solidez de hace 12 meses.

"Lo íbamos a correr una de ganadores en 1800 metros el 1 de noviembre, pero se anuló, y el propietario me dijo si no podía tenderlo porque tenía la ilusión de estar en el Nacional", confiesa el preparador Gustavo Romero, que en marzo quedó al mando de los caballos que tenía su padre Ernesto, fallecido a los 75 años. Fiel ladero junto a su hermano Mariano, tomó apunte de cada enseñanza y los triunfos notables siguieron. Ayer miró hacia el cielo y le regaló una conquista que la familia tiene repetida: He Runs Away lo obtuvo en 2016. "Ahora vamos a correr el Carlos Pellegrini (el 15 de diciembre) y antes irá a conocer el césped", anticipó.

El propietario es José Mastellone. Dentro de la industria se lo conoce como el titular del stud S. de B. y fuera de la actividad, como la cara visible de La Serenísima, la empresa láctea que se fundó hace 87 años, el doble del tiempo que él lleva en el turf. Es el segundo Nacional que gana con su chaquetilla, a cuatro años de haberlo conseguido con El Moisés. Las historias son disímiles. "Aquella vez la veníamos palpitando, podía ganar. Ahora nos animamos porque nos quedamos sin carrera y no teníamos nada que perder. Estaba la ilusión de que corra bien, si llegaba entre los cinco primeros estaba conforme", confesó Mastellone, que conoció a For the Top tras haber sido domado. "Le había pedido a Carlitos Menditeguy que me eligiera dos hijos de Equal Stripes", explicó. El criador le hizo una elección inmejorable en su haras El Turf.

Moreyra, que festejó con la yegua Holly Woman en el GP Maipú (G1) el sábado cuando se postergó el Nacional, corrió al potrillo dos veces y ambas fueron exitosas. Era consciente de que no tenía a uno de los indicados, pero estaba entusiasmado. Como si sintiera que todo le sale como lo desea. Ayer por la mañana se animó a enviarle un mensaje al entrenador Jorge Mayansky Neer, con el que se asoció el año pasado en el triunfo de Roman Rosso, y le dijo que iba a ganar otra vez el Derby. Por la tarde, lo que se animó es a llevar al caballo cerca del puntero Endormoon y, cuando varios fueron a buscar al líder al final del codo, se filtró por los palos y convirtió la recta en un monólogo, lejos del avance de True Dreams, que aun no ganó nunca pero se metió segundo aquí. Y también vale como un triunfo.

Equal Miller, de punta a punta en el GP Palermo (G1)

Equal Miller ganó de punta a punta el GP Palermo y le dio el doblete clásico al padrillo Equal Stripes
Equal Miller ganó de punta a punta el GP Palermo y le dio el doblete clásico al padrillo Equal Stripes Crédito: HAPSA

En el otro clásico grande que se corrió ayer en el Argentino, sobre 1600 metros, también dio el golpe un hijo de Equal Stripes, por la misma diferencia pero con otra estrategia. Equal Miller, un año mayor que For the Top, se impuso de punta a punta en lo que fue su primera experiencia clásica y ahora lleva tres victorias consecutivas, que siguieron a un debut en el que venció ampliamente en la cancha y fue distanciado en una polémica decisión. Sólo por eso no es invicto, aunque en la pista nunca lo haya dejado atrás ningún rival. "Es muy rápido para largar y vino siempre cómodo", dijo el jockey Iván Monasterolo, que levantó su primera copa de Grupo 1.

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