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Santiago López Medrano: "Con pocas cuadras de diferencia, hay realidades antagónicas"

Evangelina Bucari
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17 de noviembre de 2018  • 18:03

El ministro de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires, Santiago López Medrano, reconoció las distintas realidades que viven los municipios y la necesidad de políticas públicas que apunten a trabajar sobre esta situación crónica. Respecto al Índice de Progreso Social (IPS), consideró que sus resultados permiten un análisis de la pobreza más allá del ingreso.

-¿Qué aportan los datos del IPS?

Me parece importante la idea de una medición multidimensional de la pobreza. Es algo que vemos en el día a día, pero no teníamos datos concretos. Esto es novedoso para la Argentina, ya que tradicionalmente se evaluó a la pobreza por el nivel de ingreso, que es el gran indicador, pero no alcanza, sobre todo en el conurbano, que es tan asimétrico y, con pocas cuadras de diferencia, hay realidades antagónicas y muy visibles. El IPS permite medir el impacto de algunas políticas que llevamos adelante, que no son estrictamente de transferencia de ingresos, no es plata en el bolsillo de la gente. Por ejemplo, el impacto de las obras de hábitat o de la red de salud pública AMBA.

-El resultado global fue de la media para abajo. ¿Qué lectura hacen?

Coincide mucho con la foto que nosotros tenemos. No hay sorpresas, por lo menos en términos de nivel de desarrollo del índice en municipios. Si mirás el mapa pintado con los niveles de IPS, es un ejemplo de algo no planificado. Muestra esas asimetrías violentas. Una calle separa un barrio de chacras y campo de polo, de un asentamiento, de grandes basurales. Es impresionante ver algunos barrios sin un espacio verde. Sobre todo en los asentamientos, hay mucha densidad, cuadras y cuadras, y no hay una cancha ni una placita. Eso requiere el acompañamiento de la infraestructura de Estado. Hay otros distritos que, probablemente, en nivel de ingreso no estuvieron tan mal, pero al hacer el índice con varias dimensiones, desde el acceso a servicios básicos, la educación y la percepción de seguridad, dan por debajo del promedio.

-¿Qué aspectos se van a abordar primero?

Un tema que venimos trabajando es nutrición, básicamente, en población infantil. El conurbano tiene una problemática que es la malnutrición. Lo plantean la OMS y la ONU: la pandemia de la región es la obesidad infantil, más que la desnutrición, que no es menos grave. Otro tema es infraestructura social, todo lo que tiene que ver con el hábitat, saneamiento y viviendas.

El IPS marcó un promedio de 50 puntos para agua y saneamiento, pero hay municipios donde la brecha es muy alta, como Malvinas Argentinas, José C. Paz o Ituzaingó. Ahí, el índice de acceso a red y cloacas fue bajo.

Se empezó con una cobertura de la región metropolitana del 49% y hoy está en 53%. Puede parecer poco, pero cuatro puntos en 2 años y medio es mucho.

-Varios de estos temas exceden a los gobiernos municipales y el informe del IPS propone un abordaje interjurisdiccional. ¿Es un desafío?

El diálogo con los municipios es cotidiano. No hay programa que no los involucre. Son la primera ventanilla, tanto para el reclamo como para el termómetro. Transporte, salud, medioambiente o seguridad son temas que hay que pensarlos en conjunto, sin suponer que el límite es la General Paz o una calle que divide municipios. Se ve en el análisis y la realidad: los contrastes, a veces, son grotescos. En la frontera entre San Miguel y Moreno, hay una diferencia enorme. Lo ambiental, basura, saneamiento, deben ser, hasta por una cuestión presupuestaria, con una mirada de región metropolitana. Ya hay dos experiencias de políticas públicas combinadas: el SAME y la red AMBA. También estamos con un proyecto muy fuerte de integración social y urbana, con un plan que ya tiene casi un año y empezó en ocho barrios, en Lanús, La Matanza, Quilmes, San Martín, Tigre, San Isidro, Morón y Almirante Brown.

-¿Ya se reunieron con los 24 intendentes?

Estamos esperando a la publicación final del informe y a tener todo estudiado, ya que depende de cómo le dé a cada uno, puede ser que les guste más o menos o que cuestionen la medición.

En general, no les va bien o mal en todo. Por caso, a Vicente López, que en promedio está muy bien, le va bastante mal en tolerancia e inclusión.

Es que hay dimensiones que son nuevas, que nada tienen que ver con el ingreso y que antes no se medían. Una de las cosas más interesantes del proyecto es que abre la cabeza sobre qué implica el progreso social. Hace seis u ocho años, no se hubiese tomado la discriminación ni la percepción de transparencia en el Estado. No se consideraba que impactaran en el progreso social. La política social no es solo la ayuda con un plan o a un comedor. Si hay dos familias que reciben 100 pesos por mes, pero una tiene pavimento en la puerta, cloacas, acceso a la salud, sistemas de seguridad pública efectiva y espacio verdes, su nivel de desarrollo es sin dudas mejor, y no va a importar que la otra familia reciba 120 pesos, porque su calidad de vida va a ser menor.

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