Suscriptor digital

Maradona, con el handy, lo hizo: Dorados sigue con su sueño de primera en México

Sin la chance de ocupar el banco de suplentes de Dorados, Diego Maradona dio instrucciones con handy desde otro sector a su asistente Luis Islas
Sin la chance de ocupar el banco de suplentes de Dorados, Diego Maradona dio instrucciones con handy desde otro sector a su asistente Luis Islas Crédito: Once Diario de México
Ariel Ruya
(0)
17 de noviembre de 2018  • 21:06

Anteojos negros, barba de algunos días, gorra y campera del equipo que representa. Y un handy, que tiene en la mano izquierda, un modo imprescindible -y aceptado-, para comunicarse con su colaborador, que está en el banco de suplentes. No debe ser nada sencillo, para un entrenador, no estar junto con los jugadores, para alentarlos, apoyarlos, marcarles la cancha. El caso de Marcelo Gallardo, en la finalísima de la Copa Libertadores, fue mucho peor: se quedó en el Monumental cuando el partido se disputó en la Bombonera, una exigencia de la Conmebol por transgredir el reglamento. El caso de Diego Maradona es parecido, pero diferente: el número 10 sufre en una distancia corta, apenas un puñado de metros, desde un palco, rodeado de asistentes, curiosos y simpatizantes rivales que le piden autógrafos y hasta alguna selfie. Luis Islas, su colega, lleva al pie de la letra el plan: audacia sin rigores tácticos. Había que ganar como sea: después del 0-0 de Dorados, en su casa, y la expulsión del número 10 por un exceso verbal con el árbitro Edgar Rangel; el desafío parecía un imposible. Había que ganar para seguir con el sueño de primera, a la distancia, con un aparato sobre su boca. Y lo consiguió: Maradona todo lo puede.

Con un golazo de Vinicio Angulo, un ecuatoriano de 30 años, convertido en el goleador de la era de Diego, Dorados superó por 1 a 0 Mineros, pasó a las semifinales en la liguilla rumbo a la cúspide del fútbol mexicano. Todavía no se conoce el rival, que se sabrá entre mañana y este lunes. Fue una palomita de colección, una pirueta en el aire. Más tarde, acorralado por el rival, que conoce las desventuras de su estadio, el colorido Carlos Vega Villalba, se sostuvo por otro argentino, el arquero Gaspar Servio. Hubo, es justo decirlo, dos penales para Zapateros, que fueron ignorados.

Maradona se paraba, se sentaba. Y se volvía a parar. Al final, se sintió libre, con los brazos abiertos, en Zacatecas, una ciudad colonial, pintoresca. Valles, quebradas, montañas, minería, agricultura, turismo y. fútbol. Mineros de Zacatecas es el equipo de la zona, una formación estimulante en el arte del ímpetu y el espíritu colectivo. El entrenador es argentino, Andrés Carevic, de 39 años, un trotamundos del fútbol. Fue un mediocampista entusiasta, que arrancó su carrera en Boca en 1998, llevado por Carlos Bianchi. Duró un suspiro: en México encontró confort y continuidad y hasta una doble nacionalidad. Sólo volvió a nuestro país en una breve etapa en General Paz Juniors (2005) y en la CAI (2007), por el carril del viejo número 8 y, de vez en cuando, como clásico 5. Hoy, lleva en la sangre el espíritu del Virrey: su molde es el pragmatismo. Y con ese estilo, atacó poco y, en desventaja, se derrumbó, después del barro, las patadas y los excesos de un partido parecido a un encuentro barrial.

En ese mismo instante, Maradona se puso de pie. Su última aventura sigue viva.

Por: Ariel Ruya

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?