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ARA San Juan: el clima adverso le dio dramatismo a un hallazgo con el último aliento

Crédito: Armada Argentina
En el tramo final de su misión, el Seabed Constructor detectó el submarino a pesar de dificultades que sumaron tensión
José María Costa
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18 de noviembre de 2018  

Las malas condiciones climáticas y el pedido desesperado de los familiares y de la Justicia derivaron en el hallazgo del ARA San Juan cuando la empresa de los Estados Unidos Ocean Infinity casi emprendía su retirada hasta febrero.

Las horas finales antes de llegar al POI (punto de interés) Nº 24 se vivieron con esperanza, tensión, dramatismo y cierto grado de resignación.

El primer indicio de que algo distinto podía suceder fue que los siete veedores, cuatro familiares y tres de la Armada, casi desembarcan antes de regresar de inspeccionar el POI 24.

Como ese lugar de contacto estaba camino a Sudáfrica, lugar hacia donde se dirigía el Seabed Constructor para ser reparado, la empresa sugirió a las siete personas hacer el traspaso al barco de la Armada que les hacía de soporte y regresar a la Argentina. Pero el mal clima iba a impedir hacer el trasbordo en el lugar donde finalmente aparecería hundido el ARA San Juan.

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Según contó una fuente oficial a LA NACION, dos horas antes del hallazgo, Ocean infinity sugirió a los "invitados" bajarse donde estaban explorando los golpes de casco. Ante la negativa, lo que se había programado era que, si se descartaba el POI 24, los siete seguirían viaje hasta Sudáfrica y volverían en avión.

El mal clima derivó en que la llegada al lugar donde yace el ARA San Juan fuera rectificada en tres oportunidades: primero a las 19, después a las 23 y finalmente a las 22 de anteayer.

Como si el destino quisiera poner punto final al misterio, el mal clima cedió minutos antes de la llegada del barco de bandera noruega al punto exacto: 59° 46' 22.71" oeste 45° 56' 59.63" sur.

Una vez allí, el ROV ( remote operated vehicle) tomó el protagonismo por primera vez desde el 10 de septiembre, cuando comenzó formalmente la búsqueda en el Mar Argentino. Le tomaría poco más de una hora llegar hasta el lugar y empezar a emitir las primeras imágenes.

A los 907 metros de profundidad, lo primero que se vieron fueron algunas de las piezas que se habían desprendido del casco principal del ARA San Juan. No había dudas: lo habían localizado en una de las zonas donde más se lo había buscado y a tan solo 22 millas náuticas (unos 41 kilómetros) de donde se había detectado la "anomalía hidroacústica".

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A través del video comprobarían la principal hipótesis: que la "explosión" detectada por los sonares de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares -Ctbto, por sus siglas en inglés- era en realidad la implosión del casco tras superar la profundidad para la que estaba preparado.

Cerca de la medianoche, cuando la jueza de Caleta Olivia Marta Yáñez ya había logrado dormir a su hijo, su teléfono celular sonó con la noticia que había esperado durante casi un año desde que tomó la causa por la desaparición del submarino.

Tamaña información debió ser guardada con el mismo recelo con el que maneja su investigación. En esta oportunidad, el hermetismo se acentuó por un pedido que realizó la Armada, que todavía no había informado a los familiares de las víctimas, ya que, a pesar de tener sus veedores, la señal de teléfono era casi nula.

"Gracias a que fueron a revisar los golpes de casco, tuvieron tiempo de revisar las imágenes de nuevo y encontrarlo", remarcó a LA NACION en la madrugada, en más de una oportunidad, la magistrada, y sentenció: "Especulaciones hubo millones, como que fue desguazado en Ushuaia o que estaba secuestrado en Malvinas. Esto descarta muchas hipótesis y baja a tierra un montón de elucubraciones que hubo, por las que jamás me dejé llevar".

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Euforia y desahogo

"Para cuando recibas esto ya te habrás enterado por la Armada y los medios. No sé cuándo nos restaurarán la conexión, escribo ahora para compartir lo que siento", comenzaba el mensaje de Luis Tagliapietro, padre de uno de los submarinistas y veedor, que envió por WhatsApp y que llegó a las 14.26 a varios celulares.

El hombre agregaba: "Aunque no tengo palabras, mezcla de enorme tristeza con la de una batalla ganada, LOS ENCONTRAMOS LA PUTA MADRE! Cuando todos daban todo por perdido, nosotros acá no bajamos los brazos nunca, ya vendrán tiempos de charlas técnicas y otras cosas. ¡Ahora lo único importante es que al fin los encontramos y no puedo parar de llorar!".

Otro mensaje de una de las caras visibles del reclamo de búsqueda de los familiares de las víctimas agregó: "¡¡Los encontramos!! Al fin nos encontramos, como en una historia de película cuando ya parecía todo terminado, ¡los encontramos! ¡Gracias por el apoyo y el cariño!".

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