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Camino al River-Boca: Tevez, o el arte de quedar en el centro de la escena siendo actor de reparto

Carlos Tevez, en el último encuentro ante Patronato
Carlos Tevez, en el último encuentro ante Patronato Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Claudio Mauri
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18 de noviembre de 2018  • 20:53

Ya tiene una Copa Libertadores y una Intercontinental con Boca (2003), también una Champions League y un Mundial de Clubes con Manchester United (2008). Con 26 títulos en su carrera, cosecha que entre los futbolistas argentinos de toda la historia solo es superada por los 35 de Lionel Messi, Carlos Tevez puede presumir, a los 34 años, de una trayectoria en la que lo que pueda añadir no será más importante o valioso a lo ya conquistado. Pero no, el Apache le da a esta Libertadores un significado especial, superador a toda su colección. "Sin dudas, esta es mi final más importante. Hay que estar a la altura, no por mí, sino por el club, por Boca. Mi vuelta anterior había sido por mí, esta es por la gloria del club", expresó a radio Mitre.

Quizá el último Tevez que priorizó sus intereses y conveniencia fue el que en 2017 se tomó un avión a China por razones puramente económicas, las que lo convertían en ese momento en el jugador mejor pago del mundo. El que volvió a principios de este año lo hizo sin ínfulas, consciente de que esta vez Boca estaba por encima de lo que él representaba por historia y presente. Vestido de auriazul, nunca será uno más, pero tampoco podía seguir arrogándose el papel de ser único, el distinto.

Carlos Tevez, en busca de un lugar entre los titulares
Carlos Tevez, en busca de un lugar entre los titulares Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

No solo es el "jugador del pueblo" por su estilo callejero e indomable, sino también porque tiene un sensor para percibir qué espera la gente y cómo se la puede agradar. Esa capacidad para interpretar la demanda popular le hizo ver que su lugar actual es el de sumar desde donde le toque, no de imponer ni exigir. Desde esa tesitura, no tuerce el gesto porque la llegada de Mauro Zárate era una competencia que lo podía sacar del equipo. No se le rebela a Guillermo Barros Schelotto cuando no lo incluye ni en la formación alternativa que enfrentó a Huracán. No claudicó a pesar de que la progresiva reinserción de Darío Benedetto le cierra otra puerta.

De veterano, con mucho fútbol y mundo en sus piernas, Tevez fue inteligente para asumir que, en su caso, un poco puede ser mucho. Que los detalles contribuyen a hacer la gran diferencia. Que los 20 minutos que disputó en la primera final pueden ser suficientes para provocar la amonestación y suspensión de Borré, un delantero que River extrañará mucho en el desquite, y para darle a Benedetto la asistencia que debió ser el gol del triunfo de no mediar la estupenda tapada de Armani.

3 Los goles de Tevez en 423 minutos de nueve partidos en esta Copa Libertadores. En cuatro fue titular (dos reemplazos) y en cinco ingresó desde el banco

Es probable que 90 minutos le resulten muy largos y desgastador, y en cambio un rato le calce justo a sus posibilidades. A Tevez le puede pesar más el trajín físico de una final histórica que la presión y la responsabilidad de lo que está en juego. De esto último ya está curtido y en la finalísima de una Libertadores se inserta con la naturalidad del que ya pasó por todo lo que el fútbol en el nivel de clubes puede deparar.

Junto con el arquero Germán Lux será el sábado próximo uno de los dos sobrevivientes de la semifinal de la Libertadores 2004, cuando hizo el gol del empate y fue expulsado por Héctor Baldassi por festejar simulando el aleteo de una gallina.

Pasaron 14 años y todo indica que Tevez entrará en el Monumental para incialmente sentarse en el banco. El Mellizo lo tendrá presente para recurrir a él en cualquier circunstancia, sea para remontar el partido o para rematarlo. Como Sorin, Samuel, Cafú, Ronaldinho, Neymar, Danilo, Roque Junior y Dida, Tevez es uno de los nueve jugadores que ostentan el doblete Libertadores-Champions. Una nueva consagración lo equipararía con el récord de Cafú: dos copas en este continente y una europea. Y la gloria que Tevez quiere para Boca también lo cubrirá a él.

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