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La transparencia gana lugar en la agenda de las firmas argentinas

Fuente: Archivo - Crédito: Shutterstock
Tras el Lava Jato y los cuadernos, los empresarios locales toman conciencia de la necesidad de implementar prácticas contra la corrupción; son vitales para conseguir crédito en el exterior
Sofía Diamante
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19 de noviembre de 2018  

Larry Fink, presidente y CEO de BlackRock, empresa que gestiona un fondo de inversión de 3,6 billones de dólares, envió una carta a comienzos de año a las grandes compañías de Estados Unidos y Europa en la que les dijo: "Ha llegado el momento para un nuevo modelo de compromiso de los accionistas. Para prosperar en el tiempo, cada empresa no solo debe ofrecer un desempeño financiero, sino también mostrar cómo contribuye de manera positiva a la sociedad. Las empresas deben beneficiar a todos sus grupos de interés, incluidos los accionistas, empleados, clientes y las comunidades en las que operan".

Si bien el principal objetivo de las empresas es ser rentables, casos como el Lava Jato y la causa de los cuadernos muestran cada vez, y de manera más rápida, que los inversores internacionales comienzan a observar otras variables antes de decidir dónde invertir, que van desde cuestiones sociales y de integridad hasta compromisos medioambientales. El ejemplo más claro fueron los proyectos de inversión en infraestructura mediante el mecanismo de participación público-privada (PPP), que necesitó que haya una validación del marco de integridad para que los bancos internacionales presten el dinero a las empresas.

"Los cuadernos generaron un impacto muy fuerte en todo lo que tiene que ver con compliance (conjunto de procedimientos y buenas prácticas adoptados por las organizaciones para identificar y clasificar los riesgos operativos y legales), que es muy importante. Pero no hay que perder de vista que compliance es solo un elemento de un entorno corporativo más sofisticado y más robusto que hay que cuidar, y que no es solo tener un hermoso programa de integridad", explica Juan Cruz Díaz, director de la consultora internacional Cefeidas Group.

Pero, ¿por qué es importante? "Ayuda a atraer inversiones. El lenguaje que están hablando los grandes inversores institucionales globales hoy va por este lado, porque quieren tener mejor información y asegurarse que los derechos como accionistas están protegidos, que no hay abusos de poder", explica Díaz.

En la Argentina no hay un marco regulatorio tan exigente como el de la SEC -Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos-, pero en el último tiempo, tras el proceso de apertura más amplia al mercado internacional y luego de la voluntad explícita del país de postularse al proceso de acceso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), donde todos los estándares son muy fuertes, hubo un impulso por generar mejores prácticas de gobierno y por llevar adelante reformas internas.

Código con beneficios

La Comisión Nacional de Valores (CNV), por ejemplo, está a punto de lanzar un código de gobierno societario con prácticas recomendadas, pero para que las sociedades no lo vean como una carga, sino como un beneficio para la compañía. "Hay normas que ayudan y que ya son obligatorias desde hace años, como la necesidad de tener en cuenta la diversidad a la hora de formar un directorio (étnico, generacional y de género), que haya mínimo tres directores, que la renovación sea escalonada y que por lo menos uno de ellos sea independiente (no sea familiar). Es relevante para el desarrollo del mercado porque permite que crezca y que más inversores se acerquen, sabiendo que están protegidos y que las empresas piensan en el largo plazo", contaron en el organismo regulador.

La bolsa de valores BYMA también está esperando la aprobación de la CNV para lanzar un panel de cotización para negociar acciones de empresas que quieran adoptar un conjunto de estándares de gobierno corporativo, y que firmen un acuerdo para cumplir con estos requisitos. "Se busca incrementar la transparencia, que haya menos asimetría de la información", explicaron.

Las empresas que en su mayoría ya cumplen con estas obligaciones son las que cotizan en el exterior. YPF, por ejemplo, es una de ellas, y en el último año tuvo que crear la figura de un CEO, un requisito que le habían pedido en Wall Street para dividir las responsabilidades que antes caían solo en el presidente. Además comenzó a dar informes anuales sobre el estado de la compañía, al viajar por lo menos una vez al año a Nueva York para responder preguntas de sus inversores.

Poner la lupa en las buenas prácticas de las empresas comenzó en los años 90 en Estados Unidos e Inglaterra, y llegó en la década de 2000 a los países emergentes, cuenta Alexandre Di Miceli da Silveira, investigador y autor de libros sobre temas de gobierno corporativo: "Todo esto se mostró como un tema importante porque incluso las grandes empresas de los países desarrollados han tenido problemas de fraude y corrupción, como Enron, WorldCom y otras compañías en Estados Unidos, y Parmalat en Europa, la empresa italiana de lácteos, que fue el escándalo más grande de este tipo".

En esos años se avanzó con el tema, pero de una manera muy estructural, discutiendo lo que las compañías debían implementar, como tener directores independientes, comités para la junta y un código de conducta de ética.

"Los inversores más responsables se han dado cuenta de que tienen también un rol de exigir estándares que van más allá de los números financieros, como por ejemplo las cuestiones ambientales, sociales y su responsabilidad como dueños de las empresas. Asimismo, el tema gobierno corporativo ha quedado más amplio con la inclusión de cuestiones como la cultura de la empresa, el perfil de liderazgo y si persigue un propósito más allá de las ganancias", señala el analista brasileño.

Finalmente, Di Miceli da Silveira no justifica el comportamiento de las compañías que se beneficiaron siendo socias del Estado en los últimos escándalos de corrupción: "La narrativa de muchas empresas ha sido que el Estado es corrupto y que ellas fueron obligadas a ser parte de ese sistema. No alcanza ese discurso, porque fue una relación 'gana-gana', no fue una extorsión, no es que el Estado les estuvo sacando dinero a las empresas, todos se beneficiaron", aclara.

"Las dos partes crearon un sistema donde se pudo tener ganancias adicionales, reduciendo la competencia con otras empresas y sacándolas del mercado. Tenemos que avanzar en los dos frentes: en la mentalidad del sector privado y en la del sector público. Pero cuando hablamos de gobierno corporativo, el enfoque obviamente es en el mundo empresarial", concluyó.

La CNV vigilará que las cotizantes cumplan
La CNV vigilará que las cotizantes cumplan Fuente: Archivo

Propuestas para el cambio

1 Nuevas variables

Tras los escándalos, los inversores miran otras variables para decidir dónde invertir y a qué empresas financiar.

2 Ejemplos en el país

Las empresas que harán obras viales por PPP debieron demostrar que cumplen las normas para obtener crédito.

3 Nuevo código de la CNV

La CNV lanzará un código de gobierno societario con prácticas recomendadas para las firmas cotizantes.

4 Normas a poner en práctica

Diversidad en la estructura del directorio (étnica, generacional y de género) y renovación escalonada son algunas.

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